Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

1 de agosto · La envidia del que prospera haciendo trampa

Salmo 73: hasta que venido al santuario de Dios

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 1 de agosto.

Versículo del día: Salmo 73:12-17 RV1909

Tienes treinta y cuatro años y reparas celulares en un local pequeño de un centro comercial de la zona 1, en la Ciudad de Guatemala. Cambias pantallas, baterías y puertos de carga, y siempre le dices al cliente qué repuesto es original y cuál es genérico, aunque a veces se vaya a buscar más barato. Enfrente abrió hace dos años otro técnico. Él pone repuestos de mala calidad y los cobra como originales, vende teléfonos reparados como si fueran nuevos y nunca da garantía. Ya compró carro, abrió un segundo local y en diciembre se fue de viaje a Cancún con su familia. Tú sigues pagando el alquiler a duras penas. Esta semana tu proveedor te ofreció pantallas copia “que nadie distingue”, y por primera vez te quedaste pensando si no eres un tonto por ser honrado.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de trabajo, por cada teléfono que salió funcionando, por mi familia y por el techo que nos cubre. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que hoy miré demasiado hacia enfrente y muy poco hacia ti. Pongo en tus manos mi negocio, mis cuentas y mi futuro. Hágase tu voluntad, aunque no me haga rico. Dame un corazón limpio, contento con lo que tengo, y la valentía de seguir siendo honrado cuando nadie me vea. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    12He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; 14Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas. 15Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos: 16Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo, 17Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.

    Salmo 73:12-17 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 73 lo escribió Asaf, un levita y músico del templo. Empieza confesando que casi se cae, porque miraba a los arrogantes y les tenía envidia. Hoy lees el centro de su crisis: «He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.» «Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;» “Lavar las manos en inocencia” era una señal de integridad, de no tener nada sucio entre los dedos. Asaf llegó a pensar que ser honrado no servía para nada. Pero se detuvo antes de decirlo en voz alta, porque sabía que sus palabras podían dañar a otros: «Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:»

    El giro llega aquí: «Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,» «Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.» La “postrimería” es el final, hacia dónde lleva un camino. Esto revela algo de Dios: él ve lo que nosotros no vemos. El salmo no promete que el tramposo será castigado mañana ni que el honrado se hará rico; cambia la mirada. En la presencia de Dios, Asaf descubre que su verdadera riqueza no era la que envidiaba: «Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.» (Salmo 73:26). La envidia mide la vida con la regla de los demás; el santuario la mide con la de Dios.

    Jesús advirtió a un hombre que le pedía ayuda para repartir una herencia: «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15). El carro y el segundo local no dicen cuánto vale una vida.

    Tu parte es volver al santuario: llevarle a Dios la envidia en vez de alimentarla mirando hacia el local de enfrente. Decirle que no a las pantallas copia es una decisión que se toma con la cabeza fría, antes de que la necesidad apriete. Revisa también si la envidia te ha llevado a hablar mal de tu vecino. Puedes mejorar tu servicio con honestidad: dar garantía, explicar bien, cumplir con lo prometido. Y quizá haya un cliente que llegó engañado de enfrente y necesita, más que una reparación, un trato justo.

    ¿Con qué regla estás midiendo tu vida: la del local de enfrente o la de Dios?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi oficio, por las manos con las que reparo, por los clientes que confían en mí y por el pan que nunca me ha faltado. Tú sabes que he envidiado al que prospera con trampa y que estuve a punto de dudar de la honradez. Llévame a tu presencia para ver las cosas como tú las ves. Si lo tienes a bien, bendice mi trabajo; y si no, dame contentamiento. Dame firmeza para decir que no a lo deshonesto y humildad para no juzgar. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí. Este momento es tu santuario: el lugar donde dejas de mirar hacia enfrente y miras hacia él. Delante de él no tienes que competir con nadie. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio cuál es tu verdadera porción.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la envidia y la honradez?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué envidia, qué comparación o qué miedo a no salir adelante necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana llamaré al proveedor y le diré que no voy a comprar las pantallas copia. Esta semana pondré un letrero con la garantía que doy en cada reparación, y cuando llegue un cliente con un teléfono mal reparado, se lo revisaré con paciencia y sin hablar mal del técnico de enfrente”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 12:13-21. La vida no consiste en la abundancia de los bienes.
    «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15)
  • Salmo 73:23-28. Al final del salmo, Asaf descubre que su porción es Dios.
    «Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.» (Salmo 73:26)
  • Proverbios 23:17-18. No tenga tu corazón envidia de los pecadores.
    «No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo:» (Proverbios 23:17)
  • Mateo 16:24-26. ¿De qué aprovecha ganar todo el mundo y perder el alma?
    «Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?» (Mateo 16:26)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 73: hasta que venido al santuario de Dios.

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