10 de diciembre · Acompañar a un enfermo
Salmo 91 para enfermos: con él estaré yo en la angustia
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 10 de diciembre.
Versículo del día: Salmo 91:13-16 RV1909
Tienes sesenta y tres años y eres costurera jubilada en Cali. En la casa de al lado vive don Ernesto, viudo, de ochenta y un años, con un cáncer que ya no tiene tratamiento. Sus hijos viven en el exterior y llaman cada domingo; una enfermera va dos veces por semana. Empezaste llevándole sopa, y ahora pasas las tardes con él. Te pidió que le leyeras el Salmo 91, porque su esposa lo leía. Ayer, al llegar a “Saciarélo de larga vida”, te miró y te preguntó en voz baja: “¿Y eso qué quiere decir para mí, mija, si ya me estoy muriendo?”. Te quedaste sin palabras. Esta noche piensas qué decirle mañana, y te preguntas si haces bien en acompañarlo cuando no sabes qué responder.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la vida de don Ernesto, por la sopa que pude llevarle y por las historias que me contó. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos su cuerpo cansado y sus preguntas. Tú estás con él en la angustia. Si es tu voluntad, dale una noche tranquila; y cuando llegue su hora, que se vaya en paz. Dame a mí fuerzas para seguir acompañándolo y sabiduría para callar cuando haga falta. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
13Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré. 16Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.
Salmo 91:13-16 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Salmo 91 termina de una manera especial: después de que el creyente habla de su confianza, es Dios mismo quien toma la palabra. «Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.» «Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.» «Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.» En el Antiguo Testamento, una vida larga y plena era señal de bendición. Pero la palabra clave es “saciar”: no habla solo de cantidad de años, sino de una vida llena, satisfecha. Y la “salud” que Dios muestra, en el lenguaje de la Reina-Valera, es su salvación.
Esto revela algo de Dios: no abandona en la angustia. No promete que su siervo no morirá; promete estar con él, responderle y mostrarle su salvación. Don Ernesto tiene ochenta y un años de vida, de trabajo, de amor, de una esposa que leía este salmo: esa es una vida saciada. Y lo que Dios le muestra ahora, al final, es su salvación, que la muerte no puede quitar. El anciano Simeón, cuando tuvo en brazos al niño Jesús, pudo despedirse en paz diciendo: «Porque han visto mis ojos tu salvación,» (Lucas 2:30). Y Pablo escribió: «Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.» (Romanos 8:39).
Jesús dijo que en los enfermos lo encontramos a él: «Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.» (Mateo 25:36). No pide que tengamos todas las respuestas, sino que visitemos. Los amigos de Job hicieron lo mejor cuando se sentaron a su lado en silencio, y lo peor cuando empezaron a explicarle su dolor. Tu parte no es convencer a don Ernesto de nada, sino estar: leerle, escucharlo, dejar que hable de su esposa y de sus miedos, orar con él si lo desea. También puedes ayudarle a hablar con sus hijos o a pedir que lo visite alguien de su iglesia. Y cuida también de ti: acompañar a alguien que se despide cansa el alma, y está bien pedir apoyo y llorar.
¿Sientes que debes tener respuestas, o puedes acompañar desde la presencia y el silencio?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la vida de don Ernesto, por sus años, por su fe y por las tardes que me permites pasar a su lado. Tú sabes cuánto lo aprecio y cuánto me duele verlo apagarse. Muéstranos tu voluntad; si lo tienes a bien, dale alivio y días tranquilos, y si no, danos paz para aceptarlo. Dame humildad para acompañarlo sin tener todas las respuestas. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente en el cuarto de don Ernesto, junto a su cama, y aquí contigo. Él está con los suyos en la angustia. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio y te enseñe a acompañar con ternura.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre su presencia en la angustia y sobre tu manera de acompañar?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué temor, impotencia o necesidad de tener la palabra exacta necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le diré a don Ernesto que no tengo todas las respuestas, pero que Dios está con él y yo también. Le preguntaré por su esposa y lo escucharé, y le ofreceré ayudarle a grabar un mensaje para sus hijos”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 25:34-40. Jesús se identifica con el enfermo que es visitado.
«Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.» (Mateo 25:36) - Lucas 2:25-32. Simeón ve la salvación de Dios y se despide en paz.
«Porque han visto mis ojos tu salvación,» (Lucas 2:30) - Job 2:11-13. Los amigos de Job lo acompañan en silencio, porque el dolor era muy grande.
«Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.» (Job 2:13) - Isaías 46:3-4. Dios sostiene a los suyos hasta la vejez y las canas.
«Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.» (Isaías 46:4)
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Esta oración también está en el archivo: Salmo 91 para enfermos: con él estaré yo en la angustia.