Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

10 de enero · Valor propio en tiempos de redes

Salmo 139:14: formidables y maravillosas son tus obras

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 10 de enero.

Versículo del día: Salmo 139:13-18 RV1909

Hace un año nació tu segundo hijo, y tu cuerpo no volvió a ser el de antes. No subes ninguna foto sin filtro; las de la playa en diciembre las borraste todas. Sigues a mujeres que aparecen perfectas a las seis de la mañana y sientes que todas pudieron menos tú. Has empezado dietas que duran una semana, te saltas comidas y estás averiguando un préstamo para una cirugía, aunque tu esposo te dice que te ve linda. Lo que te detuvo fue anoche: tu hija de ocho años se miró al espejo, se apretó la barriga y dijo: “Estoy gorda, como mami”. Te quedaste fría. Te diste cuenta de que ella aprendió a mirarse escuchándote a ti.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mis hijos, por mi esposo y por este cuerpo que me permitió abrazarlos, cocinar y trabajar. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he medido mi valor con la vara de las pantallas y que mi hija lo ha aprendido de mí. Enséñame a mirarme como obra tuya, dame valor para hablar de mí con gratitud y paciencia para cuidar mi cuerpo sin castigarlo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    13Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. 14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho. 15No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra. 16Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. 17Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas! 18Si los cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo.

    Salmo 139:13-18 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    En el Salmo 139 David contempla que Dios lo conoce por completo, y luego vuelve al origen de su vida: «Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre.» En la Biblia los “riñones” son lo más íntimo, el lugar de los sentimientos. “Compaginado” significa tejido, entrelazado como un bordado, y “lo más bajo de la tierra” es una imagen poética del lugar escondido donde se forma la vida. De ahí nace la alabanza: «Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.» “Formidables” quiere decir que causan asombro y reverencia. David no está celebrando su apariencia; está adorando al Dios que lo formó. Y añade que Dios lo miraba antes de que nadie lo viera: «Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.»

    Esto revela algo de Dios: tu valor no lo ganas, lo recibes. No sube con los “me gusta” ni baja con las estrías o los kilos de un embarazo. Cuando Samuel buscaba rey entre los hijos de Isaí, Dios le enseñó: «Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.» Eso no significa que el cuerpo no importe: cuidarlo es una forma de gratitud. El problema empieza cuando la apariencia se vuelve la medida de lo que vales. Y las pantallas muestran vidas editadas: compararte con un filtro es compararte con algo que no existe.

    Jesús invitó a soltar esa ansiedad: «Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?» (Mateo 6:25). Tu parte es decidir qué miras y qué dices: dejar de seguir lo que te hace daño, hablar de tu cuerpo con gratitud delante de tu hija, comer con orden y no tomar decisiones grandes desde la angustia. Tu hija es tu prójimo más cercano en esto: aprenderá a mirarse como te vea mirarte. Y si saltarte comidas o la obsesión con tu cuerpo te quitan la paz, busca ayuda profesional: los trastornos de la alimentación son serios, y pedir ayuda es parte del cuidado de Dios.

    ¿Con qué ojos te miras: con los del filtro o con los de quien te formó?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi cuerpo, que dio vida a mis dos hijos y me sostiene cada día; gracias por mi esposo, por mi hija y por todo lo que soy, aunque me cueste verlo. Tú sabes cuánto me he comparado y el daño que eso me ha hecho. Ayúdame a mirarme como tú me miras, dame disciplina para cuidar lo que veo y lo que digo, y sabiduría para enseñar a mi hija con mi ejemplo. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí y que te mira con el mismo amor con que te formó, antes de cualquier foto. Respira despacio y recibe esa mirada sin compararte con nadie. Que el Espíritu de Dios te enseñe a decir con verdad: “maravillosas son tus obras”.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu valor y sobre la manera en que hablas de tu cuerpo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué comparación, qué vergüenza o qué deseo de aprobación necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana dejaré de seguir las cuentas que más me hacen compararme y no tomaré ninguna decisión sobre la cirugía. Me tomaré una foto sin filtro con mis hijos, y antes de dormir le diré a mi hija tres cosas que admiro de ella que no tienen que ver con su apariencia”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 6:25-30. La vida es más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.
    «Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?» (Mateo 6:25)
  • 1 Samuel 16:6-13. El hombre mira la apariencia; Dios mira el corazón.
    «Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.» (1 Samuel 16:7)
  • Génesis 1:26-31. Creados a imagen de Dios, varón y hembra.
    «Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.» (Génesis 1:27)
  • Efesios 2:4-10. Somos hechura suya, creados para buenas obras.
    «Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.» (Efesios 2:10)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 139:14: formidables y maravillosas son tus obras.

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