Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

10 de junio · Bendecir a Dios y maldecir a los de casa con la misma boca

Santiago 3: la lengua es un fuego

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 10 de junio.

Versículo del día: Santiago 3:2-10 RV1909

Tienes cuarenta y cinco años y eres abogada laboralista en Valencia, Venezuela. En los tribunales eres impecable: hablas con respeto al juez, con paciencia a los clientes y nunca levantas la voz. Los domingos cantas en el grupo de alabanza de tu iglesia. Pero al llegar a la casa algo cambia. A tu esposo le hablas con sarcasmo delante de los niños: “Claro, como tú nunca haces nada bien”. A tu hija de catorce años le dijiste esta semana que era una floja y que iba a terminar como su tía. Anoche, mientras lavaban los platos, ella te preguntó en voz baja: “Mami, ¿por qué eres amable con todo el mundo menos con nosotros?”. No supiste qué contestar. Esta noche, al repasar la letra de la canción del domingo, la pregunta te sigue quemando.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi trabajo, por la casa donde vivimos y por mi familia, que me ama aunque no siempre la trato bien. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he bendecido tu nombre y he maldecido con la misma boca a los que hiciste a tu imagen. Pongo mi lengua y mi corazón en tus manos; que se haga tu voluntad. Dame valor para pedir perdón mañana y paciencia para callar cuando la chispa quiera encenderse. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    2Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo. 3He aquí nosotros ponemos frenos en las bocas de los caballos para que nos obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo. 4Mirad también las naves: aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde quisiere el que las gobierna. 5Así también, la lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende! 6Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno. 7Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres de la mar, se doma y es domada de la naturaleza humana: 8Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal. 9Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres, los cuales son hechos á la semejanza de Dios. 10De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas.

    Santiago 3:2-10 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Santiago empieza este capítulo con una advertencia para los que enseñan, y en seguida se incluye a sí mismo: «Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.» Luego usa tres imágenes: el freno que dirige al caballo, el timón pequeño que gobierna un barco grande y la chispa que incendia un bosque. «Así también, la lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende!» Una frase sarcástica dura un segundo, pero puede arder en una familia por años.

    Lo que más le duele a Santiago es la contradicción: «Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres, los cuales son hechos á la semejanza de Dios.» «De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas.» Esto revela algo de Dios: cada persona lleva su imagen. Tu esposo y tu hija están hechos a semejanza de Dios; herirlos con la boca no es un asunto menor, porque es despreciar algo que él hizo. Santiago también es honesto: dice que “ningún hombre puede domar la lengua”. No te pide que lo logres sola a fuerza de voluntad, sino que reconozcas el problema y te acerques a Dios para aprender, día a día, a gobernarla.

    Jesús enseñó que la boca revela el corazón: «El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca.» (Lucas 6:45). Las palabras duras en casa son señal de algo que se está acumulando por dentro: cansancio, frustración, expectativas que nadie cumple.

    Tu parte es preguntarte qué hay en tu corazón cuando llegas a la casa, y por qué los de afuera reciben tu mejor versión y los tuyos la peor. Pedir perdón a tu hija y a tu esposo, sin excusas, es el primer paso. Luego puedes ponerte una regla sencilla: si no se lo dirías a un cliente, no se lo digas a tu familia. Y cuando sientas que la chispa viene, calla un momento y ora. La alabanza del domingo será más verdadera cuando suene parecida a tu voz del martes en la cocina.

    ¿Por qué los de afuera reciben tus palabras más amables y los de tu casa las más duras?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi esposo, por mi hija y mis hijos, por mi profesión y por la voz que me diste para alabarte. Tú sabes que con la misma boca te canto y hiero a los que más amo, y que la pregunta de mi hija me ha dolido. Muéstrame qué hay en mi corazón que sale como fuego en mi casa. Dame humildad para pedir perdón y disciplina para callar antes de herir. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que tu esposo y tu hija llevan su imagen. Deja que la pregunta de tu hija se quede contigo sin defenderte. Que el Espíritu de Dios te muestre qué hay en tu corazón antes de que llegue a tu boca.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que hablas a tu familia?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué frustración, qué sarcasmo o qué exigencia sobre los tuyos necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, en el desayuno, le pediré perdón a mi hija por haberla llamado floja y le diré tres cosas que admiro de ella. En la noche hablaré con mi esposo a solas, le pediré perdón por mis sarcasmos y le pediré que me avise cuando vuelva a hablarle así”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 6:43-45. De la abundancia del corazón habla la boca.
    «El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca.» (Lucas 6:45)
  • Salmo 141:1-4. Pedirle a Dios que ponga guarda a la puerta de mis labios.
    «Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: guarda la puerta de mis labios.» (Salmo 141:3)
  • Colosenses 3:18-21. En la familia, amar sin ser desapacibles y no desanimar a los hijos.
    «Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.» (Colosenses 3:21)
  • Proverbios 10:19. En las muchas palabras no falta pecado; el que refrena sus labios es prudente.
    «En las muchas palabras no falta pecado: mas el que refrena sus labios es prudente.» (Proverbios 10:19)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Santiago 3: la lengua es un fuego.

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