Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

11 de noviembre · Responder a la injusticia sin perder el alma

Salmo 27: Jehová es mi luz y mi salvación

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 11 de noviembre.

Versículo del día: Salmo 27:1-12 RV1909

Eres profesora de tercer grado desde hace quince años. Hace una semana, una mamá escribió en el grupo de padres que humillaste a su hijo delante del curso y que lo dejaste sin recreo “por odio”. No es verdad: el niño le pegó a una compañera y tú lo llevaste a coordinación, como dice el reglamento. Pero el mensaje se reenvió, otros padres opinaron sin preguntarte y la directora abrió una investigación. Algunos colegas ya te miran distinto. Tú sabes cosas de esa mamá: que debe varias mensualidades y que su esposo tiene una demanda. Esta noche tienes escrito un mensaje largo para el grupo, contándolo todo. El dedo está sobre la tecla de enviar.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mis alumnos, por los colegas que me han creído y por mi familia, que me sostiene. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces la verdad y sabes cuánto me duele que hablen mal de mí. Te entrego el deseo de desquitarme y la rabia que siento contra esa mamá. Te presento también a ella y a su hijo: tú sabes lo que cargan. Si lo tienes a bien, que la verdad salga a la luz; si no, dame paz para dejar la causa en tus manos. Enséñame tu camino y dame dominio propio para mañana. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Salmo de David. JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme? 2Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío. 4Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. 5Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; ocultaráme en lo reservado de su pabellón; pondráme en alto sobre una roca. 6Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: cantaré y salmearé á Jehová. 7Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme. 8Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová. 9No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira á tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud. 10Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá. 11Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, á causa de mis enemigos. 12No me entregues á la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

    Salmo 27:1-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    David escribió este salmo en medio de ataques reales. No habla de enemigos imaginarios: «No me entregues á la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.» Sabía lo que es que hablen mal de uno, que se tuerza la verdad y que otros lo crean. Y sin embargo el salmo empieza así: «Salmo de David. JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?» En la Biblia, la luz es la verdad que deja ver las cosas como son, y la presencia de Dios que guía. Cuando todos repiten una versión falsa de ti, Dios conoce la verdadera.

    De esa confianza nace una valentía tranquila: «Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.» Pero fíjate en lo que David pide en medio del ataque. No pide un arma para devolver el golpe; pide dirección: «Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, á causa de mis enemigos.» Precisamente porque hay enemigos, quiere cuidar su propio camino. Esto revela algo de Dios: él es el juez justo, y no necesita que yo haga justicia con mis propias manos. David lo vivió cuando tuvo a Saúl a su merced y no le hizo daño: «Juzgue Jehová entre mí y ti, y véngueme de ti Jehová: empero mi mano no será contra ti.» (1 Samuel 24:13).

    Jesús fue acusado con testigos falsos y golpeado injustamente. No se quedó callado por miedo ni respondió con odio; pidió la verdad: «Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, ¿por qué me hieres?» (Juan 18:23). Defender la verdad con dignidad no es lo mismo que vengarse. Pedro, que lo vio de cerca, lo recordó así: «Quien cuando le maldecían, no retornaba maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga justamente:» (1 Pedro 2:23).

    Tu parte no es quedarte callada ni dejar que te pisoteen. Puedes presentar tu versión con hechos y por los canales que corresponden: la directora, la coordinación, los registros de ese día, los testigos. Lo que no te toca es usar lo que sabes de esa mamá para herirla: eso te haría ganar la discusión y perder el alma. Ella también es tu prójimo, quizá una mujer angustiada por sus propias deudas y problemas. Y su hijo sigue siendo tu alumno, que el lunes necesita una maestra justa. Si la presión te quita el sueño o la paz por mucho tiempo, hablar con alguien de confianza o con un profesional también es parte de cuidarte.

    ¿Qué haría la venganza con tu alma, y qué haría la verdad dicha con mansedumbre?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi vocación, por mis alumnos, por los años que me has permitido enseñar y por los compañeros que me han apoyado. Tú conoces la verdad de lo que pasó y sabes cuánto me duele. Enséñame tu camino, dame valor para defender la verdad con dignidad y dominio propio para no herir a nadie. Si lo tienes a bien, que la verdad salga a la luz; si no, dame paz para dejar la causa en tus manos. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí y que conoce la verdad completa, aunque otros no la conozcan. No tienes que ganar nada esta noche; puedes descansar en su luz. Que el Espíritu de Dios guarde tu corazón del rencor y te guíe por senda de rectitud.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera de responder cuando te atacan injustamente?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué rabia, deseo de venganza o necesidad de que todos sepan la verdad necesitas poner en las manos de Dios? Es posible que tengas que entregarlo de nuevo mañana; eso también es fe.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche borraré el mensaje sin enviarlo. Mañana pediré una cita con la directora y llevaré por escrito los hechos y los nombres de quienes vieron lo que pasó. Y el lunes saludaré al niño con el mismo cariño de siempre”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 27: Jehová es mi luz y mi salvación.

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