Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

14 de julio · La corrección de Dios como amor de padre

Hebreos 12:11: ningún castigo al presente parece ser causa de gozo

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de julio.

Versículo del día: Hebreos 12:5-11 RV1909

Tienes veintiún años y estudias ingeniería mecánica en una universidad de Medellín. Tus papás hacen un esfuerzo grande para pagar el semestre: tu mamá vende almuerzos en Bello y tu papá maneja un bus. En el parcial de Termodinámica copiaste las respuestas que un compañero te pasó por el celular, y el profesor los descubrió. La facultad te anuló la materia y te puso matrícula condicional. Desde entonces estás furioso: con el profesor, “que es un amargado”, con el compañero, con la universidad, y hasta con Dios, porque oraste antes del examen. A tus papás les dijiste que el profesor “la tenía montada contigo”. Esta noche, en tu cuarto, ves la carta de la facultad sobre el escritorio y algo dentro de ti sabe que la historia no es como la has contado.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi familia, por la oportunidad de estudiar y por tu paciencia conmigo. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me dolió más quedar en evidencia que haber hecho trampa, y que he gastado mis fuerzas en culpar a otros. Pongo en tus manos mi semestre y mi futuro; que se haga tu voluntad. Dame un corazón dispuesto a dejarse corregir, el valor de decir la verdad y la constancia para hacer las cosas bien desde ahora. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    5Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido. 6Porque el Señor al que ama castiga, y azota á cualquiera que recibe por hijo. 7Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga? 8Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos. 9Por otra parte, tuvimos por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 10Y aquéllos, á la verdad, por pocos días nos castigaban como á ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación. 11Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.

    Hebreos 12:5-11 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    La carta a los Hebreos se escribió a creyentes que sufrían dificultades y empezaban a desanimarse. El autor les recuerda unas palabras de Proverbios: «Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido.» «Porque el Señor al que ama castiga, y azota á cualquiera que recibe por hijo.» La palabra que aquí se traduce “castigo” es la misma que se usaba para la crianza y la educación de un hijo: formar, corregir, entrenar. No se trata de un Dios que se desquita, sino de un Padre que forma. Por eso el autor compara: «Y aquéllos, á la verdad, por pocos días nos castigaban como á ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación.»

    Esto revela algo de Dios: su corrección nace del amor y busca nuestro bien. Pero hay que leer con cuidado: no todo sufrimiento es un castigo de Dios. Hay enfermedades, pérdidas e injusticias que no son consecuencia de lo que alguien hizo. En tu caso, en cambio, la sanción es fruto de una decisión tuya, y Dios puede usarla para formarte, si te dejas. El texto es honesto: «Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.» Duele, y no hay que fingir lo contrario. Pero el fruto, la paz y la rectitud que vienen después, es para “los que en él son ejercitados”: los que se dejan entrenar, no los que se pasan la vida culpando a otros.

    Jesús también corrige a los que ama. En el Apocalipsis dice a una iglesia que se había acomodado: «Yo reprendo y castigo á todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete.» (Apocalipsis 3:19). Y cuando Pedro lo negó tres veces, Jesús no lo humilló: después de la resurrección le preguntó tres veces si lo amaba y le volvió a confiar sus ovejas. La corrección de Jesús siempre abre un camino de regreso.

    Tu parte empieza por dejar de contar la historia a tu favor. Decirles la verdad a tus papás, reconocer tu falta ante el profesor sin excusas y estudiar de verdad para repetir la materia. Una sanción no define lo que vales ante Dios, pero tampoco se borra culpando a otros. Y quizá también te toque hablar con tu compañero, para que los dos aprendan.

    ¿Qué te está enseñando esta corrección que no aprenderías si todo hubiera salido bien?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mis papás y por su esfuerzo para que yo estudie, por la universidad, por los profesores y aun por esta sanción que hoy me duele. Reconozco que hice trampa y que después culpé a otros y mentí. No quiero desperdiciar esta corrección. Muéstrame qué esperas de mí y dame valor para decirles la verdad a mis papás, humildad para hablar con el profesor y disciplina para estudiar como debo. Si lo tienes a bien, dame otra oportunidad; y si no, ayúdame a aceptar las consecuencias con dignidad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está aquí, en tu cuarto, junto a esa carta sobre el escritorio. Él no te mira para humillarte, sino como un padre que te quiere formar. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio la honestidad para ver tu historia como de verdad fue.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su corrección y sobre la manera como has contado lo que pasó?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué orgullo, qué excusa o qué enojo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El sábado les contaré a mis papás la verdad sobre el parcial y les pediré perdón por haberles mentido. El lunes buscaré al profesor para reconocer mi falta y preguntarle cómo prepararme bien para repetir la materia”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Proverbios 3:11-12. La corrección de Dios nace de su amor de padre.
    «Porque al que ama castiga, como el padre al hijo á quien quiere.» (Proverbios 3:12)
  • Juan 21:15-19. Jesús restaura a Pedro después de sus negaciones y le confía su misión.
    «Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.» (Juan 21:17)
  • Salmo 119:67-71. El salmista reconoce que la humillación le enseñó los caminos de Dios.
    «Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.» (Salmo 119:71)
  • 2 Corintios 7:8-10. La tristeza según Dios lleva a un arrepentimiento que da vida.
    «Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.» (2 Corintios 7:10)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Hebreos 12:11: ningún castigo al presente parece ser causa de gozo.

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