14 de mayo · Su amor no depende de mis logros ni de mis caídas
Romanos 8:38-39: nada nos podrá apartar del amor de Dios
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de mayo.
Versículo del día: Romanos 8:36-39 RV1909
Tienes treinta y ocho años y trabajas de camarera en un chiringuito del paseo marítimo de Málaga. Llegaste de Colombia hace nueve años, y en tu iglesia todos te conocen por tu sonrisa y porque nunca faltas al grupo de oración de los jueves. Este verano el encargado te nombró la mejor del equipo y te sentiste en las nubes. Pero el sábado, en la cena de fin de temporada, bebiste más de la cuenta, le gritaste a tu compañera Lucía delante de todos y dijiste cosas en las que no te reconoces. El lunes el encargado te habló con frialdad y Lucía ya no te saluda. Desde entonces no has vuelto a la iglesia ni has abierto la Biblia. Sientes que Dios te miraba con agrado cuando hacías las cosas bien, y que ahora te ha dado la espalda.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el pan, por el techo, por las personas que me quieren y por tu amor, que no me soltó aunque yo me alejé. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi vergüenza y también mi deseo de ser vista como la mejor. Pongo en tus manos lo que hice y lo que siento; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame valor para pedir perdón, humildad para aceptar lo que venga y disciplina para cuidarme, y ayúdame a recordar que mi valor viene de ti. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
36Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero. 37Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 8:36-39 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo escribe a los creyentes de Roma, gente que conocía la persecución, la pobreza y el desprecio. En el capítulo 8 se hace una pregunta: «¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?» Y responde con un salmo que no suaviza nada: «Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero.» Ser amados por Dios no los libraba del sufrimiento. Aun así, Pablo afirma: «Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.» “Más que vencer” no quiere decir salir siempre ganando, sino que nada de eso logra romper el lazo con Dios.
Esto revela algo de Dios: su amor no sube con nuestros logros ni baja con nuestras caídas. Pablo hace una lista de todo lo que se le ocurre: «Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,» «Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.» “Ninguna criatura” te incluye a ti misma y lo que hiciste el sábado. El texto no promete que nunca te pasará nada malo ni que tus errores no tendrán consecuencias; promete que nada de eso hará que Dios deje de amarte. Y ese amor no es permiso para seguir igual: es justamente lo que da fuerzas para volver, reconocer y reparar.
Pedro también se creyó el mejor del grupo, y esa misma noche negó a Jesús tres veces. El evangelio cuenta: «Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.» Después de resucitar, Jesús no le reprochó su caída; le preguntó por su amor y le devolvió una tarea: «Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.» (Juan 21:17).
Tu parte no es esconderte. Pedro lloró, pero no se alejó de los suyos. Te toca pedir perdón a Lucía y al encargado sin justificarte, volver a tu grupo y mirar con honestidad tu relación con el alcohol; si no es la primera vez que se te va de las manos, buscar ayuda es una forma de cuidar lo que Dios te dio. Y recuerda de dónde viene tu valor: ni el título de “la mejor” te hacía más amada, ni la vergüenza de hoy te hace menos. Lo que eres ante Dios no lo dio el encargado ni te lo quita una mala noche.
¿Estás midiendo el amor de Dios por lo bien o lo mal que te portas?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi trabajo, por esta ciudad que me recibió, por mis hermanos de la iglesia y por tu amor, que me ha sostenido aun cuando no lo veía. Tú sabes lo que pasó el sábado y cuánta vergüenza siento. Reconozco que me he escondido de ti, como si tu amor dependiera de mis aciertos. Muéstrame qué esperas de mí ahora. Dame humildad para pedir perdón, valor para mirar de frente lo que hice y disciplina para cuidar lo que bebo. Si lo tienes a bien, restaura mi amistad con Lucía; y si ella no quiere, ayúdame a respetarlo. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que estaba contigo en los días buenos del verano y también en la noche del sábado. No te mira de otra manera. Que el Espíritu de Dios te recuerde en este silencio que nada te ha apartado de su amor.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre su amor cuando fallas?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué vergüenza, qué necesidad de ser “la mejor” o qué hábito necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana, antes de empezar el turno, buscaré a Lucía y le pediré perdón sin justificarme, y le diré al encargado que lamento lo ocurrido. El jueves volveré al grupo de oración y le contaré a una hermana de confianza lo que pasó, para que me acompañe a cuidar lo que bebo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 22:54-62. Pedro niega a Jesús, y Jesús lo mira; Pedro sale y llora.
«Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.» (Lucas 22:61) - Juan 21:15-17. Jesús restaura a Pedro con una pregunta de amor y una tarea.
«Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.» (Juan 21:17) - Isaías 49:14-16. Aunque una madre olvidara a su hijo, Dios no se olvida de los suyos.
«¿Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.» (Isaías 49:15) - Romanos 8:31-35. Nadie nos apartará del amor de Cristo: ni la angustia ni el peligro.
«¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?» (Romanos 8:35)
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Esta oración también está en el archivo: Romanos 8:38-39: nada nos podrá apartar del amor de Dios.