14 de noviembre · La envidia que roba la paz
Salmo 37: no te impacientes a causa de los malignos
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de noviembre.
Versículo del día: Salmo 37:1-11 RV1909
Eres profesora desde hace once años. El año pasado te presentaste al concurso para un cargo de coordinación: estudiaste durante meses, de noche, después de corregir cuadernos, y quedaste con el segundo puntaje. El cargo se lo dieron a un compañero que, todos lo saben, tiene un pariente en la secretaría de educación y ni siquiera presentó todos los papeles. Ahora él es tu jefe, se compró carro nuevo y sube fotos de sus viajes. Tú no puedes dejar de mirarlas. Lo comentas con otras profesoras en cada recreo, sientes un nudo en el estómago cuando él entra a la sala y llegas a la casa tan amargada que les contestas mal a tus hijos. Ya ni disfrutas las clases que antes amabas.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mis hijos, por mis estudiantes y por la salud con que pude trabajar. Gracias también por mi compañero; te presento su vida y su familia. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que la envidia me ha robado la paz y que he descargado mi amargura en los míos. Pongo en tus manos lo que fue injusto. Dame sabiduría para actuar con rectitud, mansedumbre para no dejarme gobernar por la rabia y paz para descansar esta noche. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo. 3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. 4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. 5Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará. 6Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día. 7Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. 8Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo. 9Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. 10Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá. 11Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.
Salmo 37:1-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
David escribe el Salmo 37 ya anciano, como un consejo para quien ve que al tramposo le va mejor: «Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.» La palabra “impacientes” sugiere algo que arde por dentro, una irritación que no se apaga. David no dice que la injusticia no exista ni que dé lo mismo; dice que no la dejes encenderse en tu corazón. Y vuelve sobre lo mismo varias veces en pocas líneas, porque sabe lo difícil que es: «Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.»
Esto revela algo de Dios: él ve y juzga con justicia, y la última palabra no la tienen las fotos de nadie. Pero el salmo no promete que el tramposo caerá mañana ni que tú recibirás su cargo; promete algo más hondo: «Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.» La envidia hace lo contrario: te roba la paz, te encadena a la vida del otro y a él no le quita nada. Mientras miras su carro, pierdes tus clases, tu alegría y la paciencia con tus hijos. Proverbios la llama “pudrimiento de huesos” (Proverbios 14:30). Por eso David propone otro camino, hecho de pasos sencillos: «Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.»
Jesús retomó este salmo en las bienaventuranzas: «Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.» (Mateo 5:5). Ser manso no es ser débil ni callar ante lo que está mal; es tener la fuerza bajo control y no dejar que la rabia gobierne. Tu parte es concreta: si hubo irregularidades en el concurso, puedes reclamar por los canales correctos, una vez y con serenidad, y dejar el resultado en manos de Dios. Lo que no ayuda es alimentar la amargura en cada recreo ni revisar sus redes cada noche. Tu compañero también es tu prójimo: puedes tratarlo con respeto sin aprobar lo que hizo. Y tus estudiantes y tus hijos merecen a la profesora y a la mamá que eras antes de esta amargura.
¿Qué te está robando más la paz: lo que hizo tu compañero, o lo que tú haces con eso cada día?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vocación, por mis estudiantes, por mis hijos y por el trabajo que tengo, que tantas veces dejo de agradecer por mirar lo que no tengo. Tú conoces la injusticia que siento y la envidia que me está amargando. Muéstrame qué esperas de mí en esta situación, dame valor para hacer lo correcto y disciplina para dejar de alimentar la amargura. Quiero volver a tener tu paz. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí y que ve con justicia todo lo que pasó. No tienes que resolverlo ni llevar la cuenta esta noche. Que el Espíritu de Dios aquiete tu corazón y te enseñe la paz de los mansos.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la envidia y sobre la paz que te está robando?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué rabia, comparación o deseo de que al otro le vaya mal necesitas poner en las manos de Dios, de corazón y no solo de palabra?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana dejaré de seguir las redes de mi compañero y no hablaré de él en el recreo. Mañana lo saludaré con respeto al llegar y prepararé con cariño la clase que más disfrutan mis estudiantes”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 20:10-16. Los obreros de la viña: ¿es malo tu ojo porque yo soy bueno?
«¿No me es lícito á mí hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?» (Mateo 20:15)
📖 Leer Mateo 20:10-16 completo - Salmo 73:1-3. Asaf confiesa que casi resbaló por envidiar la prosperidad de los impíos.
«Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.» (Salmo 73:3)
📖 Leer Salmo 73:1-3 completo - Proverbios 14:29-31. El corazón apacible es vida; la envidia, pudrimiento de huesos.
«El corazón apacible es vida de las carnes: mas la envidia, pudrimiento de huesos.» (Proverbios 14:30)
📖 Leer Proverbios 14:29-31 completo - Santiago 3:13-18. Donde hay envidia hay perturbación; la sabiduría de lo alto es pacífica.
«Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.» (Santiago 3:16)
📖 Leer Santiago 3:13-18 completo
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