Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

15 de enero · Acompañar un tratamiento largo

Salmo 23 para enfermos: tu vara y tu cayado me infundirán aliento

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 15 de enero.

Versículo del día: Salmo 23:1-6 RV1909

Tienes sesenta y un años y vives en Valparaíso. Hace ocho meses a tu esposo le fallaron los riñones y ahora va a diálisis tres veces por semana. Salen de la casa a las seis de la mañana, bajando el cerro en micro, y vuelven al mediodía: él agotado y de mal humor, tú con la espalda adolorida. Está en lista de espera para un trasplante y nadie sabe cuánto tardará. Tú preparas la comida sin sal, controlas los líquidos, llevas la carpeta de exámenes y lo animas, aunque a veces te contesta feo. Cada noche le lees el Salmo 23 antes de dormir. Pero anoche, cuando él se durmió, lloraste en la cocina: estás cansada, y no te atreves a decírselo a nadie.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por una sesión más que mi esposo pudo recibir, por quienes lo atienden y por cada pequeña buena noticia. Gracias porque tú caminas con nosotros. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi cansancio y las lágrimas de anoche. Pongo en tus manos la espera del trasplante y lo que no sé del futuro; hágase tu voluntad. Dame mañana paciencia con mi esposo, humildad para aceptar ayuda y disciplina para cuidar mi salud. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.

    Salmo 23:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    «Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.» La vara y el cayado eran las dos herramientas que el pastor llevaba siempre. La vara era un palo corto y pesado para defender a las ovejas del lobo o del ladrón; David contó que había librado corderos de la boca del león y del oso (1 Samuel 17:34-35). Con ella el pastor también contaba y revisaba a sus ovejas una por una, lo que la Biblia llama pasar “bajo la vara” (Levítico 27:32). El cayado era el bastón largo en el que el pastor se apoyaba y con el que guiaba a la oveja que se desviaba o la sacaba de un mal paso. “Me infundirán aliento” quiere decir “me consolarán”: a la oveja no la consuela un discurso, sino ver al pastor ahí, con sus herramientas en la mano, atento a ella.

    Esto revela algo de Dios: su cuidado en la enfermedad es constante y concreto, aunque no siempre sea el que esperamos. No promete que el tratamiento será corto ni que el trasplante llegará pronto; promete estar. Isaías lo describe con ternura: «Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.» (Isaías 40:11). Leerle el salmo a tu esposo cada noche no es un rito mágico para que sane, sino una manera de recordarle, y de recordarte, quién los acompaña por el valle.

    Jesús dijo que lo que hacemos por un enfermo lo recibe como hecho a él mismo: «Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.» (Mateo 25:36). Cada viaje a la diálisis, cada comida sin sal, cada noche de paciencia es un servicio que Dios ve.

    Pero quien cuida también necesita ser cuidada. Tú no eres la vara y el cayado de tu esposo; ese lugar es del Pastor. Tu parte es amar con fidelidad y también reconocer tu límite: decirles a tus hijos y hermanos qué necesitas en concreto, aceptar que alguien te reemplace algún día, ir tú también al médico, y hablar con la trabajadora social o el psicólogo del centro, que conocen bien el desgaste de las familias. Como los cuatro que llevaron al paralítico hasta Jesús (Marcos 2:3), una carga así se lleva mejor entre varios.

    ¿Dónde has visto en esta enfermedad la vara y el cayado del Pastor, y dónde necesitas dejar que otros te ayuden?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la vida de mi esposo, por los años que llevamos juntos, por los médicos, enfermeras y técnicos de la diálisis, y por las fuerzas que me has dado. Tú sabes cuánto me duele verlo así y lo cansada que estoy. Muéstranos tu voluntad; si lo tienes a bien, que llegue el trasplante y le devuelvas la salud, y si no, danos sabiduría para aceptarlo. Dame paciencia, humildad para pedir ayuda y valor para cuidarme también. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que el Pastor está presente en la sala de diálisis, en la micro de vuelta a casa y en tu cocina cuando lloras. Él camina al paso de los más cansados. Que el Espíritu de Dios te consuele y te infunda aliento en este silencio.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su cuidado en medio de un tratamiento largo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cansancio, qué miedo a lo que viene o qué idea de tener que poder con todo sola necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana llamaré a mi hija para pedirle que acompañe a su papá a la diálisis del viernes, y ese día iré al médico por mi espalda; también le llevaré un termo de té a don Óscar, el compañero de diálisis de mi esposo que siempre llega solo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Isaías 40:9-11. Dios pastorea con ternura y lleva en brazos a los más débiles.
    «Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.» (Isaías 40:11)
  • Mateo 25:34-40. Lo que hacemos por un enfermo, Jesús lo recibe como hecho a él.
    «Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.» (Mateo 25:36)
  • Salmo 41:1-3. Dios sustenta al enfermo sobre el lecho del dolor.
    «Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: mullirás toda su cama en su enfermedad.» (Salmo 41:3)
  • Marcos 2:1-5. Cuatro amigos llevan al paralítico ante Jesús: una carga que se lleva entre varios.
    «Entonces vinieron á él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro.» (Marcos 2:3)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 23 para enfermos: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

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