16 de mayo · Una fe sin miedo al castigo
1 Juan 4:18: el perfecto amor echa fuera el temor
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 16 de mayo.
Versículo del día: 1 Juan 4:16-21 RV1909
Tienes cincuenta y dos años, eres ecuatoriana y trabajas como interna en un piso del barrio de Gràcia, en Barcelona, cuidando a doña Montserrat, una señora de ochenta y nueve años con un carácter difícil. Vives con miedo. Si un domingo no alcanzas a ir al culto, sientes que algo malo va a pasar. La semana pasada doña Montserrat se cayó en el baño mientras tú hablabas por teléfono con tu hija, y lo primero que pensaste fue: “Dios me está castigando por no haber ido a la iglesia”. Desde entonces oras con angustia, pero a la señora la atiendes con sequedad y casi sin hablarle. Tampoco contestas los mensajes de tu hermana, con quien sigues peleada por la casa de tu madre en Cuenca. Le temes mucho a Dios, pero no sabes si lo amas.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la salud que me das para cuidar a otra persona, por mi familia lejos y por tu amor, que fue primero. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego el miedo que me ha acompañado tantos años y la dureza que nació de él. No quiero servirte por temor, sino porque me amaste. Que se haga tu voluntad. Dame luz para ver a mi hermana y a doña Montserrat como tú las ves, y valor para dar mañana el primer paso hacia ellas. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
16Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él. 17En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor. 19Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero. 20Si alguno dice, Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama á su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios á quien no ha visto? 21Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame también á su hermano.
1 Juan 4:16-21 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Juan escribe a creyentes que estaban aprendiendo a vivir en el amor de Dios, y les recuerda el punto de partida: «Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él.» Luego habla del miedo: «En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor.» “El temor tiene pena” quiere decir que ese miedo lleva dentro la idea del castigo: vivir esperando el golpe. Conviene distinguirlo del “temor de Jehová” del que hablan otros pasajes, que es reverencia y respeto. Juan no quita la reverencia; quita el terror del que se siente siempre a punto de ser castigado.
Esto revela algo de Dios: no es un vigilante que cobra cada falta con una desgracia. «Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero.» Su amor llegó antes que tu asistencia perfecta y no depende de ella. Ir al culto es bueno y alimenta tu fe, pero no es un seguro contra accidentes, y faltar un domingo no hace que Dios empuje a nadie en un baño. Y Juan baja enseguida a lo concreto: «Si alguno dice, Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama á su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios á quien no ha visto?» El miedo a Dios te tiene ocupada en cuidarte del castigo; el amor de Dios te deja libre para cuidar a los que ves.
Los discípulos de Jesús también pensaban que cada desgracia era un castigo. Ante un hombre ciego de nacimiento preguntaron: «Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?» Y Jesús respondió: «Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.» (Juan 9:3).
Tu parte es dejar que el amor vaya ocupando el lugar del miedo, y eso se aprende poco a poco. Mira la caída de doña Montserrat como lo que fue: un accidente que te invita a ser más cuidadosa, no una sentencia. Trátala con la ternura con que Dios te trata a ti: háblale, escúchala, aunque su carácter cueste. Y escribe a tu hermana; el amor a Dios se prueba con la hermana que ves. Si la angustia no te deja dormir o se vuelve constante, habla con tu médico de cabecera; pedir ayuda también es parte del cuidado de Dios.
¿Tu relación con Dios nace del amor o del miedo al castigo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el trabajo que me sostiene, por el techo donde vivo, por mi hija, por mi hermana y por doña Montserrat, que se recupera de su caída. Tú sabes que vivo con miedo, pensando que me castigas por cada falta, y que ese miedo me ha vuelto dura con los que tengo cerca. Ayúdame a conocer y creer tu amor. Muéstrame qué esperas de mí con la señora y con mi hermana, y dame valor y disciplina para amarlas de verdad. Si lo tienes a bien, danos la paz que hemos perdido; y si tarda, enséñame a esperarla sin miedo. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en este cuarto pequeño, y que no viene a acusarte. Respira despacio. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a descansar en su amor en lugar de vivir esperando el castigo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el miedo que ha guiado tu fe?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, qué culpa o qué resentimiento con tu hermana necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana, al servirle el desayuno a doña Montserrat, me sentaré con ella y le preguntaré cómo amaneció y qué recuerda de su juventud. En la tarde le escribiré a mi hermana: ‘Te extraño; no quiero que la casa de mamá nos separe. ¿Podemos hablar el domingo?’”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 9:1-7. Jesús rechaza la idea de que la desgracia del ciego sea un castigo.
«Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.» (Juan 9:3) - Romanos 8:14-17. No un espíritu de servidumbre para estar en temor, sino de hijos que dicen Abba, Padre.
«Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.» (Romanos 8:15) - Salmo 103:8-13. Dios no nos paga conforme a nuestros pecados; se compadece como un padre.
«No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.» (Salmo 103:10) - Lucas 15:17-24. El hijo vuelve con miedo, y el padre corre a abrazarlo.
«Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.» (Lucas 15:20)
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