Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

17 de noviembre · Contentamiento en tiempos de comparación

Jehová es mi pastor, nada me faltará: confiar cuando no alcanza

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 17 de noviembre.

Versículo del día: Salmo 23:1-6 RV1909

Tienes treinta y un años, vives en Monterrey y trabajas como asistente en un consultorio dental. Con tu sueldo y el de tu esposo alcanza para lo necesario, y hasta hace poco vivían tranquilos. Pero desde que entraste al grupo de mamás del kínder de tu hija, todo te parece poco: una celebró el cumpleaños de su niño en un salón con brincolines y mesa de dulces, otra subió fotos de sus vacaciones en la playa, otra estrenó camioneta. Por las noches, en la cama, pasas fotos y te sientes en falta. Ya cotizaste una fiesta que costaría dos meses de ahorro y piensas pagarla con la tarjeta. Tu esposo dice que tu hija sería feliz con un pastel en casa y sus primos. Te molesta que tenga razón.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por la risa de mi hija, por la paciencia de mi esposo y por todo lo que tenemos y tantas veces paso por alto. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que hoy medí mi vida con la medida de otros y me sentí pobre teniendo lo necesario. Muéstrame qué esperas de mí, dame un corazón agradecido y sabiduría para decidir con mi esposo sin dejarme llevar por las apariencias. Que mi hija aprenda en casa que tú eres nuestro pastor y que nada nos falta. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.

    Salmo 23:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 23 empieza con una relación antes que con una promesa: “Jehová es mi pastor”. David no dice “un pastor” ni “el pastor de otros”, sino “mi pastor”. La oveja no se define por lo que tiene, sino por a quién pertenece. Por eso “nada me faltará” no es la lista de deseos de alguien que espera tenerlo todo; es la conclusión tranquila de quien sabe en qué manos está. Todo lo que el salmo describe después viene del pastor; nada de eso se compra ni se presume.

    Esto revela algo de Dios: no reparte su cuidado por comparación, ni nos ama más cuando tenemos más. La comparación, en cambio, nos hace sentir pobres aunque tengamos lo necesario. El sabio de Eclesiastés lo vio hace siglos: «Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.» Hoy las pantallas nos muestran la mejor foto de los otros y la comparamos con la peor parte de nuestro día. El contentamiento no es conformismo: puedes trabajar, ahorrar y soñar, pero tu paz no puede depender de tener lo que tiene la otra mamá. Y el salmo tampoco promete que, si confías, tendrás la fiesta o la camioneta.

    Cuando alguien le pidió a Jesús que intercediera en un pleito de herencia, él respondió: «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15). Jesús no desprecia los bienes; pone cada cosa en su lugar.

    Tu parte empieza por mirar con honestidad qué buscas con esa fiesta: ¿alegrar a tu hija, o no quedar por debajo de las demás? Quizá te ayude dejar de ver por un tiempo lo que enciende la comparación, escuchar a tu esposo sin sentirte atacada y decidir juntos qué es razonable. Endeudarse para aparentar le roba la paz a toda la casa. Y quien descubre que nada le falta queda libre para dar: tal vez en el kínder hay una familia recién llegada que no conoce a nadie, y una invitación sencilla vale más que cualquier mesa de dulces.

    ¿Con quién te estás comparando, y qué te está robando esa comparación?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi hija, por mi esposo, por nuestro trabajo y por la casa donde vivimos; tengo más de lo que muchas veces reconozco. Tú conoces la envidia y la inseguridad que siento cuando miro la vida de otros. Ayúdame a ver qué estoy buscando de verdad, dame humildad para escuchar a mi esposo y disciplina para no gastar lo que no tenemos. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu vida tal como es hoy, y no en la vida que ves en las fotos de otros. Deja el celular a un lado y mira a tu alrededor con gratitud. Que el Espíritu de Dios te enseñe a contentarte.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que de verdad necesitas para estar en paz?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deseo de aparentar, de no quedarte atrás o de ser aprobada necesitas poner en las manos de Dios, de corazón y no solo de palabra?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana silenciaré los grupos y las cuentas que más me despiertan comparación, planearé con mi esposo un cumpleaños sencillo en casa e invitaré también a la familia de la compañerita que acaba de llegar al kínder”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 12:13-21. Jesús advierte contra la avaricia: la vida no consiste en la abundancia de bienes.
    «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15)
    📖 Leer Lucas 12:13-21 completo
  • Eclesiastés 4:4-6. Más vale un puño lleno con descanso que dos llenos con trabajo y aflicción.
    «Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.» (Eclesiastés 4:6)
    📖 Leer Eclesiastés 4:4-6 completo
  • Proverbios 30:7-9. Pedir el pan necesario: ni pobreza ni riquezas que nos alejen de Dios.
    «Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester;» (Proverbios 30:8)
    📖 Leer Proverbios 30:7-9 completo
  • Salmo 16:5-6. David, contento con la parte que le tocó, porque su porción es Dios.
    «Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.» (Salmo 16:6)
    📖 Leer Salmo 16:5-6 completo

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Esta oración también está en el archivo: Jehová es mi pastor, nada me faltará: confiar cuando no alcanza.

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