Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

Oración de la Noche › Archivo › 2 Corintios 12:9: bástate mi gracia

Cuando Dios no quita el aguijón

2 Corintios 12:9: bástate mi gracia

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: 2 Corintios 12:7-10 RV1909

Tienes cuarenta años, eres hondureño y cada verano trabajas como temporero en la recogida de fruta cerca de Lleida: melocotones, peras, manzanas, de sol a sol. Hace dos años te diagnosticaron una hernia discal y el dolor de espalda no te deja. Has orado muchas veces para que se te quite; en tu iglesia oraron por ti tres domingos seguidos, y sigues igual. Un hermano te dijo que quizá te falta fe, y eso te dolió más que la espalda. Ahora oras con rabia, o no oras. Además dejaste la fisioterapia que te recomendó el médico, porque sientes que ir es no confiar en Dios. Esta noche, en la habitación que compartes con otros cuatro temporeros, te cuesta hasta acostarte, y Josué, el más joven, te mira sin saber cómo ayudarte.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por haber podido trabajar aun con dolor, por la cama donde descanso, por mis compañeros y por tu gracia, que no me ha dejado. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego mi espalda, mi rabia y mis preguntas. Si lo tienes a bien, alivia este dolor; y si no, enséñame a vivir con él de tu mano. Dame valor para cuidarme, paciencia con mi hermano y ojos para ver a los que sufren a mi lado. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    7Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. 8Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que se quite de mí. 9Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. 10Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso.

    2 Corintios 12:7-10 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo escribe a los corintios para defenderse de algunos que presumían de visiones y experiencias espirituales. Él también cuenta una revelación, pero enseguida habla de algo que lo humilla: «Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.» Un aguijón es una espina o estaca clavada en el cuerpo. No sabemos qué era; quizá una enfermedad. Tal vez sea mejor no saberlo, porque así cualquiera puede reconocer el suyo. Pablo hizo lo que hacemos todos: «Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que se quite de mí.» Pidió e insistió. No le faltaba fe.

    La respuesta no fue la que esperaba: «Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.» Esto revela algo de Dios: escuchó a Pablo, pero no quitó la espina; le dio su gracia, su favor y su presencia, para sostenerlo con ella. Que Dios no te sane no es prueba de que te falte fe ni de que él no te oiga. El apóstol que más enseñó sobre la fe vivió con su aguijón. Y aprendió a decir: «Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso.» No se gozaba en el dolor, sino en lo que Dios hacía en medio de él.

    Jesús también pidió que se apartara de él el sufrimiento: «Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.» (Mateo 26:39). Y oró así tres veces. El Padre no apartó esa copa, y nadie diría que a Jesús le faltó fe.

    Tu parte es seguir orando con honestidad, aunque sea con rabia, y cuidar el cuerpo que Dios te dio. Volver a la fisioterapia no es desconfiar de Dios: los médicos y los terapeutas son parte de su cuidado. Puedes hablar con el encargado para que te asigne tareas que no te obliguen a cargar tanto, y perdonar al hermano que habló sin entender. Si el dolor te está llevando a una tristeza que no se va, busca también ayuda para eso. Y tu debilidad puede volverse puente: Josué y otros compañeros sufren en silencio, y tú sabes lo que es.

    ¿Qué haces con tu fe cuando Dios no quita el aguijón?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por el trabajo de esta temporada, por la fruta que recogemos, por los compañeros de habitación y por los médicos que me han atendido. Tú sabes cuánto me duele la espalda y cuánto me dolieron las palabras de mi hermano. Te he pedido muchas veces que me quites este dolor; si lo tienes a bien, alívialo, y si no, que tu gracia me baste. Dame humildad para volver a la fisioterapia, disciplina para cuidarme y un corazón que no se amargue. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en esta habitación compartida y en tu espalda adolorida. No tienes que fingir fuerza delante de él. Que el Espíritu de Dios te sostenga en este silencio con una gracia que baste para hoy.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su gracia en medio de tu dolor?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué rabia, qué exigencia de sanidad o qué herida por lo que te dijeron necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana pediré una nueva cita de fisioterapia y hablaré con el encargado para que me asigne tareas sin tanta carga. Esta noche le preguntaré a Josué cómo está, porque también se queja de las rodillas, y le enseñaré los ejercicios que me dieron”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 26:36-44. Jesús ora en Getsemaní tres veces: no como yo quiero, sino como tú.
    «Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.» (Mateo 26:39)
  • Salmo 73:21-26. Aunque mi carne y mi corazón desfallezcan, Dios es mi porción.
    «Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.» (Salmo 73:26)
  • Filipenses 4:10-13. Aprender a estar contento en la abundancia y en la necesidad.
    «Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.» (Filipenses 4:12)

Esta oración se lee los días: 20 de mayo.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.