Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

2 de diciembre · El amor que da

Juan 3:16: de tal manera amó Dios al mundo

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 2 de diciembre.

Versículo del día: Juan 3:16-21 RV1909

Tienes treinta y seis años y vives en Cochabamba. Hace cinco años que no le hablas a tu hermano menor. Cuando murió su mamá pelearon por la casa; él te dijo cosas que todavía te duelen y tú no fuiste a su matrimonio. El mes pasado le diagnosticaron leucemia. Los médicos buscan un donante de médula y, después de los exámenes, resultaste compatible. Tu cuñada te llamó llorando. Tu esposa te apoya, pero le da miedo el procedimiento. Una parte de ti quiere correr al hospital; otra parte repite: “Él nunca me buscó”. Esta noche abriste la Biblia en Juan 3:16, un versículo que te sabes desde niño, y por primera vez te detuviste en las palabras “de tal manera amó Dios al mundo”: un mundo que no lo buscaba.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por tu amor que no se cansa, por mi familia y por la vida de mi hermano. Gracias porque me amaste primero. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he guardado rencor muchos años y que me cuesta amar a quien me hirió. No te pido que borres lo que pasó, sino que me enseñes a amar como tú amas. Si lo tienes a bien, devuélvele la salud a mi hermano; si no, danos sabiduría para aceptarlo. Dame valor para buscarlo mañana. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas. 21Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.

    Juan 3:16-21 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Juan 3:16 está al final de la conversación de Jesús con Nicodemo, un maestro que vino a verlo de noche: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» “De tal manera” habla de una medida, y esa medida se ve en lo que Dios da. Y “el mundo”, en el Evangelio de Juan, es muchas veces la humanidad que le dio la espalda: «Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.» Dios no amó a un mundo que se lo hubiera ganado; amó primero.

    Esto revela algo de Dios: su amor no se queda en un sentimiento; da. El texto dice que dio a “su Hijo unigénito”, al único, lo más valioso, y lo dio buscando el bien del otro: “para que no se pierda”. Es un amor que no espera a que el otro lo merezca. Juan saca la consecuencia en una de sus cartas: «En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.» (1 Juan 3:16).

    Jesús lo enseñó y lo vivió, aun con los que lo dejaron solo: «Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.» (Juan 15:13).

    El texto no te dicta qué decisión médica tomar: eso se decide con información, con tu esposa y con los médicos, y es legítimo tener preguntas y miedo. Pero sí te invita a mirar quién decide dentro de ti: el amor o el rencor. Amar como Dios ama puede empezar antes de cualquier procedimiento: una visita, una llamada, una palabra de perdón. Perdonar no borra lo que pasó; quizá algún día tengan que hablar de esa herida. El pasaje termina así: «Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.» El amor de Dios se hace visible en obras concretas, y hoy tu hermano es tu prójimo más cercano.

    ¿Qué estás dispuesto a dar por amor, aun a quien te hirió?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por tu amor, que siempre estuvo allí aun cuando yo no te buscaba; gracias por mi vida, por mi esposa, por mi salud y por mi hermano, aunque hace años que no se lo digo. Tú sabes cuánto me dolió lo que pasó y cuánto miedo tengo ahora. Muéstrame qué esperas de mí; dame valor para dar el primer paso, humildad para soltar el rencor y sabiduría para decidir con mi esposa y con los médicos. Si lo tienes a bien, devuélvele la salud a mi hermano; y si no, danos paz para aceptar tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí y que te ama, no porque lo merezcas, sino porque así es él. Recibe ese amor en silencio antes de pensar en lo que tienes que dar. Que el Espíritu de Dios ablande en ti lo que el rencor endureció.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su amor y sobre la manera en que tú amas?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué ofensa, cálculo o miedo necesitas poner en las manos de Dios para poder amar como él te amó?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana iré a visitar a mi hermano al hospital, sin reproches, y le preguntaré cómo está. Esta semana hablaré con mi esposa y con el médico para entender bien qué implica la donación antes de decidir”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 15:9-13. Jesús: no hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
    «Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.» (Juan 15:13)
  • 1 Juan 4:7-12. Si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos a otros.
    «Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos á otros.» (1 Juan 4:11)
  • Lucas 6:32-36. Amar también a quien no nos ama, como el Padre, que es benigno con los ingratos.
    «Amad, pues, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos.» (Lucas 6:35)
  • Mateo 5:23-24. Volver primero en amistad con el hermano.
    «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Juan 3:16: de tal manera amó Dios al mundo.

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