Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

20 de diciembre · Cuando el horario está al revés

Oración para el insomnio: me acordaré de ti en mi lecho

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 20 de diciembre.

Versículo del día: Salmo 63:1-8 RV1909

Llevas meses durmiendo mal. Trabajas por turnos en una clínica, y cuando por fin te tocan noches libres el cuerpo no se acostumbra: te acuestas a las once y a las dos de la mañana sigues despierto, con el corazón acelerado, repasando las deudas, el examen de tu hija, el comentario de un compañero. Tomas el celular “un ratico” y se va una hora. Te levantas cansado, de mal genio, y pasas el día a punta de café. Alguien te dijo que si tuvieras más fe dormirías bien, y eso te hizo sentir peor.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día y por lo bueno que me diste en él, aunque no siempre lo noté. Gracias porque tu misericordia es mejor que la vida. Me quedo en silencio delante de ti… Si el sueño no llega, quiero acordarme de ti en mi lecho. Te presento a quienes están despiertos esta noche: los enfermos, los que trabajan, los que lloran. Dame paz para descansar y disciplina para cuidar mi cuerpo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas; 2Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. 3Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán. 4Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos. 5Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca, 6Cuando me acordaré de ti en mi lecho, cuando meditaré de ti en las velas de la noche. 7Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré. 8Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.

    Salmo 63:1-8 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    David escribió este salmo en el desierto de Judá, huyendo, sin casa ni seguridad. Allí, en lugar de dejar que la angustia llenara sus noches, las convirtió en un tiempo de memoria: «Cuando me acordaré de ti en mi lecho, cuando meditaré de ti en las velas de la noche.» Las “velas de la noche” eran los turnos de guardia en que se dividía la noche. David también tuvo noches sin sueño, y en ellas recordaba quién había sido Dios para él: «Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.»

    Esto revela algo de Dios: su amor vale más que cualquier seguridad que perdamos. «Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.» La noche en vela no tiene que ser enemiga; puede ser lugar de encuentro. Y fíjate en el final: «Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.» Hay dos movimientos: el alma que decide pegarse a Dios, y la mano de Dios que sostiene. Ni Dios hace mi parte, ni yo puedo hacer la suya.

    Jesús también pasó noches en vela, no por ansiedad sino para orar: «Y aconteció en aquellos días, que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.» (Lucas 6:12). El insomnio no es falta de fe. Muchas veces es el cuerpo pidiendo orden: horarios, menos pantallas, menos café, ejercicio, y a veces atención médica o psicológica, que también es un regalo de Dios. Lo que sí está en tus manos es qué haces con esas horas: en lugar del celular, acordarte de Dios, dar gracias por lo que te dio hoy y orar por los que también están despiertos esta noche: los enfermos, los que trabajan, los que lloran.

    ¿Con qué llenas tus noches en vela: con ansiedad y pantallas, o con la memoria de Dios?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por este día, por el trabajo que tengo y por este cuerpo que me sostiene aun cansado. Tú conoces mis noches sin sueño. Ayúdame a ver qué hábitos debo ordenar, dame disciplina para cuidarme y humildad para buscar ayuda si la necesito. Que mis horas en vela sean para acordarme de ti. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en la oscuridad de tu cuarto, tan cerca como de día. No luches por dormir; descansa en su presencia. Que el Espíritu de Dios te enseñe a acordarte de él en tu lecho.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus noches y tu descanso?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué preocupación vuelve a tu mente cada noche y necesitas entregar a Dios, una vez más, de corazón?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana dejaré el celular fuera del cuarto y no tomaré café después de las tres de la tarde; si me despierto, daré gracias por tres cosas y oraré por alguien que también esté despierto. Si en un mes sigo igual, pediré cita médica”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 6:12-16. Jesús pasa la noche orando antes de escoger a sus apóstoles.
    «Y aconteció en aquellos días, que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.» (Lucas 6:12)
  • 1 Reyes 19:1-8. Elías agotado: Dios lo deja dormir y le da de comer.
    «Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come.» (1 Reyes 19:5)
  • Salmo 16:7-11. Aun en las noches Dios aconseja y enseña.
    «Bendeciré á Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseñan mis riñones.» (Salmo 16:7)
  • Isaías 26:3-4. Dios guarda en paz al que persevera pensando en él.
    «Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.» (Isaías 26:3)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración para el insomnio: me acordaré de ti en mi lecho.

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