Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

21 de julio · Mi pequeñez ante la creación y mi dignidad ante Dios

Salmo 8: ¿qué es el hombre, para que tengas de él memoria?

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 21 de julio.

Versículo del día: Salmo 8:1-9 RV1909

Tienes cincuenta y ocho años y cultivas cacao en una finca pequeña cerca de Caucagua, en Barlovento, como lo hicieron tu papá y tu abuelo. Te levantas antes del sol para podar, cosechar las mazorcas y voltear las semillas en los cajones de fermentación. Este año el intermediario te pagó tan poco que ni cubriste los gastos, y tu hijo, que vive en Caracas, te dijo por teléfono: “Papá, eso del campo es para los que no estudiaron; venda y véngase”. Te quedaste pensando que tu vida no vale nada. Con rabia, empezaste a tumbar los bucares viejos que dan sombra al cacao para sembrar algo que dé más rápido, y quemaste el rastrojo cerca de la quebrada. Anoche, sentado en el patio, miraste el cielo lleno de estrellas y te sentiste muy pequeño.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por el cielo estrellado de anoche, por la finca, por la comida en la mesa y por la vida de mi hijo en Caracas. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto me pesa la mala cosecha y cuánto me dolió sentir que mi vida no vale. Reconozco que descargué mi rabia contra la tierra que es tuya. Hágase tu voluntad y no la mía. Dame paz para dormir, humildad para reparar lo que dañé y la dignidad de saber que me tienes en cuenta. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David. OH Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos! 2De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, á causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga. 3Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste: 4Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites? 5Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre. 6Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: 7Ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo; 8Las aves de los cielos, y los peces de la mar; todo cuanto pasa por los senderos de la mar. 9Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

    Salmo 8:1-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    David conocía las noches al aire libre: fue pastor antes que rey. En este salmo levanta los ojos y se queda sin palabras: «Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste:» «Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites?» Fíjate en la expresión “obra de tus dedos”: lo que a nosotros nos parece inmenso, para Dios es trabajo fino, de artesano. Y en la Biblia “visitar” no es pasar de largo; es poner atención, cuidar, ocuparse de alguien.

    Lo que revela de Dios es sorprendente: el salmo no responde “el hombre no es nada”, sino esto: «Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre.» Tu dignidad no la pone el precio del cacao, ni un título, ni la opinión de tu hijo: la pone Dios. Y con la dignidad viene una tarea: «Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:» Enseñorear no es destruir a capricho. El salmo empieza y termina con el nombre de Dios, porque la tierra es suya; nosotros somos mayordomos, administradores de algo ajeno. Por eso la ley de Israel mandaba no talar los árboles frutales ni siquiera en tiempo de guerra (Deuteronomio 20:19).

    Jesús enseñó: «Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.» (Lucas 12:7). Y cuando los niños lo alabaron en el templo, y los poderosos se molestaron, Jesús citó este mismo salmo para defender la alabanza de los que no cuentan para el mundo (Mateo 21:16).

    Tu parte es doble. Primero, no dejar que las palabras de tu hijo ni el mercado decidan lo que vales: trabajar la tierra es un oficio digno, y Dios te tiene en cuenta. Segundo, reconocer que la rabia te llevó a dañar lo que se te confió: los bucares, la quebrada que también sirve a los vecinos de abajo. Puedes parar, volver a sembrar sombra y buscar a otros productores para vender juntos. Y puedes hablar con tu hijo sin rencor; quizá él tampoco sabe todo lo que hay detrás de una mazorca de cacao.

    ¿De dónde estás sacando tu valor: de lo que te pagan, de lo que dicen de ti, o de lo que Dios dice?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por esta tierra que heredé, por las matas de cacao, por la lluvia, por mis manos y por mi hijo, aunque sus palabras me dolieron. Reconozco que me sentí poca cosa y que, con rabia, dañé los árboles y la quebrada que tú me confiaste. Ayúdame a entender lo que valgo ante ti. Si lo tienes a bien, dame un mejor precio por la cosecha; y si no, sabiduría para seguir adelante con dignidad. Dame disciplina para cuidar lo que es tuyo y humildad para hablar con mi hijo sin rencor. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, bajo el mismo cielo que hizo con sus dedos, y que te mira con cuidado. Que el Espíritu de Dios te recuerde en este silencio quién eres para él.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu valor y sobre tu manera de cuidar lo que él creó?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué sentimiento de ser poca cosa, qué rabia o qué preocupación por el dinero necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana dejaré de tumbar los bucares y sembraré nuevos en la orilla de la quebrada. El sábado iré a la reunión de la asociación de productores para vender juntos, y llamaré a mi hijo para contarle, sin reproches, por qué amo este trabajo e invitarlo a la próxima cosecha”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 21:14-16. Jesús cita el Salmo 8 cuando los niños lo alaban en el templo.
    «Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?» (Mateo 21:16)
  • Lucas 12:6-7. Ni un pajarillo está olvidado delante de Dios, y tú vales mucho más.
    «Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.» (Lucas 12:7)
  • Job 12:7-10. La creación enseña que todo está en la mano de Dios.
    «En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.» (Job 12:10)
  • Deuteronomio 20:19-20. Aun en la guerra, Dios manda no destruir los árboles que dan fruto.
    «Cuando pusieres cerco á alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruyas su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comerás; y no la talarás, que no es hombre el árbol del campo para venir contra ti en el cerco.» (Deuteronomio 20:19)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 8: ¿qué es el hombre, para que tengas de él memoria?.

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