Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

22 de diciembre · Una casa donde Dios habita

Salmo 91 para la casa: plaga no tocará tu morada

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de diciembre.

Versículo del día: Salmo 91:1-10 RV1909

Después de ocho años pagando arriendo en Santo Domingo, tu esposo y tú por fin compraron un apartamento pequeño. Para el sábado organizaron una reunión con la familia y los hermanos de la iglesia para dedicar la casa a Dios: leerán el Salmo 91 en la puerta y colgarán en la sala un cuadro con el versículo 10. Pero la mudanza los tiene agotados: la cuota del crédito es alta, él llega tarde de un segundo trabajo, casi no se hablan, y cuando lo hacen terminan discutiendo por plata. Anoche le dijiste cosas hirientes y él se fue a dormir al sofá. Hoy la vecina de abajo, una señora mayor que vive sola, subió a quejarse del ruido, y le cerraste la puerta con mala cara.

Oración de la noche

Señor, gracias por esta casa nueva, por cada caja que desempacamos, por mi esposo y por la vecina de abajo, que también es parte de este lugar. Me quedo en silencio delante de ti… Quiero que tú seas nuestra habitación. Reconozco que anoche herí a mi esposo con palabras dichas con rabia. Dame humildad para reconciliarme, sabiduría para administrar lo que tenemos y un corazón abierto para que esta casa sea refugio también para otros. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. 2Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré. 3Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora. 4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad. 5No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 6Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya. 7Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará. 8Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. 9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

    Salmo 91:1-10 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 91 está lleno de palabras de casa: el que “habita”, el “abrigo”, la “habitación”, la “morada”. Empieza así: «El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.» Y en el centro dice: «Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,» «No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.» Fíjate en el orden: la verdadera habitación del creyente no son cuatro paredes, sino Dios mismo. Primero hago de Dios mi casa; después mi casa se vuelve un lugar donde él habita.

    Esto revela algo de Dios: quiere vivir con nosotros, no solo visitarnos en ocasiones especiales. Dedicar la casa a Dios es un gesto hermoso, pero el salmo no promete que un cuadro en la pared o una lectura en la puerta impidan los problemas, ni que una casa de creyentes nunca pase por enfermedades o dificultades. Además, la “plaga” que más daña a muchas casas no entra por la puerta: nace adentro, en las palabras duras, el rencor y el silencio. Proverbios lo dice con realismo: «Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.» (Proverbios 15:17). Un apartamento propio es una bendición, pero lo que lo convierte en hogar es el amor.

    Jesús prometió una presencia que transforma la casa: «Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.» (Juan 14:23). Dios hace morada donde su palabra se guarda, es decir, donde se vive. Antes del sábado, lo que más bendecirá tu casa es una conversación honesta con tu esposo: pedir perdón por lo que dijiste, hablar de la deuda con calma y, si hace falta, buscar consejo para organizar las cuentas. Y una casa donde Dios habita tiene la puerta abierta al prójimo. Esa vecina que vive sola no necesitaba una puerta cerrada, sino una disculpa, y quizá una invitación.

    ¿Tu casa está dedicada a Dios solo en un cuadro, o también en la manera en que se tratan quienes viven en ella?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por este apartamento, por el techo que tanto esperamos, por mi esposo y por el trabajo que nos permite pagarlo, aunque cueste. Reconozco que he traído a esta casa palabras duras, y una puerta cerrada para mi vecina. Ayúdame a ver lo que debo cambiar en mí; dame humildad para pedir perdón y paciencia para construir un hogar donde tú habites. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en cada rincón de tu casa: en la sala todavía llena de cajas, en la cocina, en el cuarto. Él quiere habitar allí. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio cómo hacer de tu casa un lugar de paz.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que de verdad protege y bendice tu hogar?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué palabra hiriente, preocupación por la deuda u orgullo necesitas poner en las manos de Dios antes de dedicar tu casa?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche le pediré perdón a mi esposo y le propondré que el jueves hablemos con calma de nuestras cuentas. Mañana bajaré a disculparme con la vecina y la invitaré a la reunión del sábado”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 14:21-24. Dios hace morada en quien guarda la palabra de Jesús.
    «Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.» (Juan 14:23)
  • Proverbios 15:15-17. Mejor es lo poco con amor que la abundancia con odio.
    «Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.» (Proverbios 15:17)
  • Efesios 4:29-32. Palabras que edifican y perdón mutuo en la vida diaria.
    «Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.» (Efesios 4:32)
  • 1 Pedro 4:8-10. Abrir la casa a otros sin murmuraciones.
    «Hospedaos los unos á los otros sin murmuraciones.» (1 Pedro 4:9)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 91 para la casa: plaga no tocará tu morada.

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