23 de septiembre · Aceptar que no entiendo todo lo que Dios hace
Isaías 55:8: mis pensamientos no son vuestros pensamientos
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 23 de septiembre.
Versículo del día: Isaías 55:6-11 RV1909
Tienes cincuenta y siete años y vendes frutas en una carretilla por las calles de Matanzas, Cuba: guayabas, mameyes, fruta bomba, lo que dé la temporada. Tu hija vive en Tampa desde hace seis años y te reclamó para que te reunieras con ella y conocieras a tus nietos. Durante dos años oraste cada mañana, ayunaste, y en la iglesia todos oraban contigo. La semana pasada, en la entrevista, te negaron la visa después de cinco preguntas. Tu vecino, que nunca pisa una iglesia y se ríe de tu fe, se fue el mes pasado con todos sus papeles en regla. Desde entonces empujas la carretilla en silencio. A tu esposa le dices que estás bien, pero por dentro le reclamas a Dios: “¿Para qué oré tanto? No entiendo qué estás haciendo”.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la venta de hoy, por mi esposa a mi lado y por las fotos de mis nietos que alegran la casa. Me quedo en silencio delante de ti… No entiendo tus caminos, pero quiero seguir caminando contigo. Pongo en tus manos mi deseo de abrazar a mi familia y mi enojo por lo que no salió como yo pedía. Si lo tienes a bien, ábreme una puerta; y si no, enséñame a amar desde aquí. Dame humildad para aceptar lo que no comprendo y fidelidad para hacer lo que sí me has mostrado. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
6Buscad á Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. 8Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. 10Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino que harta la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come; 11Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá á mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
Isaías 55:6-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Isaías 55 está dirigido al pueblo que vivía desterrado en Babilonia y sentía que Dios lo había olvidado. El capítulo empieza con una invitación generosa: «A TODOS los sedientos: Venid á las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.» Luego llama a volver a Dios: «Buscad á Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.» «Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.» Y entonces: «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.» En su contexto, lo primero que supera nuestros pensamientos es el tamaño de la misericordia de Dios; y desde ahí, toda su manera de obrar.
«Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.» Esto revela que Dios es Dios, y no un empleado que nos debe explicaciones. Pero cuidado con usar este versículo como una frase para callar el dolor, o como una promesa de que pronto verás “un plan mejor” que explique la negativa. Tampoco dice que Dios te negó la visa para enseñarte algo; no lo sabemos. La misma Escritura lo reconoce: «Las cosas secretas pertenecen á Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.» Lo que el pasaje sí promete es que la palabra de Dios obra como la lluvia, sin prisa, por debajo de la tierra: «Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá á mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.» Tus oraciones no fueron dinero perdido; la oración nunca fue una moneda para comprar resultados. Y la salida de tu vecino no es un premio para él ni un castigo para ti: la gracia de Dios no funciona como un pago.
Jesús, cuando se arrodilló a lavar los pies de sus discípulos, escuchó la protesta de Pedro, que no entendía nada. Y le respondió: «Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.» (Juan 13:7). Jesús no le exigió entender; lo invitó a confiar y a dejarse servir. Algunas cosas las entenderemos después; otras quizá nunca en esta vida, y aun así podemos caminar con él.
Tu parte es decirle a Dios con honestidad lo que sientes, sin inventar explicaciones, y luego preguntarle qué sí te ha revelado para hoy: tu esposa, que también sufre; tus nietos, a quienes puedes acompañar desde lejos; los vecinos y clientes de cada mañana. Si existe otro camino legal, búscalo con buen consejo, pero sin convertirlo en el centro de tu vida. Y si la tristeza se vuelve un peso que no te deja vivir, háblalo con tu pastor o con un profesional de la salud.
¿Puedes confiar en Dios hoy sin entender lo que está haciendo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vida, por mi esposa, por mi hija y mis nietos aunque estén lejos, y por la carretilla y las frutas que nos dan el pan. Tú sabes cuánto deseaba abrazarlos, cuánto oré y cuánto me dolió esa negativa. No entiendo lo que estás haciendo, y te lo digo con honestidad. Muéstrame tu voluntad: si lo tienes a bien, ábreme otro camino para estar con ellos; y si no, dame paz para aceptar lo que no entiendo y amor para acompañarlos desde aquí. Dame sabiduría para vivir lo que sí me has mostrado. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa de Matanzas, y también en Tampa, junto a tu hija y tus nietos. Sus caminos son más altos, pero él está cerca. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio la paz de confiar sin entenderlo todo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre confiar en él cuando no entiendes lo que hace?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué explicación, qué reclamo o qué plan propio necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta noche le contaré a mi esposa lo que de verdad siento y oraremos juntos sin exigirle explicaciones a Dios. El domingo haré una videollamada con mis nietos y les contaré una historia de la Biblia. Y le llevaré unas guayabas a la mamá de mi vecino, que se quedó sola desde que él se fue”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 13:3-9. Pedro no entiende lo que Jesús hace al lavarle los pies.
«Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.» (Juan 13:7) - Romanos 11:33-36. Pablo se maravilla de la sabiduría de Dios: sus caminos son inescrutables.
«¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!» (Romanos 11:33) - Job 38:1-7. Dios responde a Job desde el torbellino mostrándole la grandeza de la creación.
«¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? házme lo saber, si tienes inteligencia.» (Job 38:4) - Deuteronomio 29:29. Las cosas secretas pertenecen a Dios; las reveladas son para que las vivamos.
«Las cosas secretas pertenecen á Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.» (Deuteronomio 29:29)
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