Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

26 de diciembre · Responder preguntas de niños

Oración por los hijos pequeños: dejad a los niños venir a mí

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de diciembre.

Versículo del día: Marcos 10:13-16 RV1909

Tu hija de cinco años te pregunta antes de dormir: “Mami, ¿Dios me oye cuando hablo bajito? ¿Y el abuelito está con él?”. Estás agotada después del trabajo, todavía hay platos por lavar y le dices: “Mañana hablamos, mi amor, duérmase”. El domingo, en la iglesia, tus dos niños se movían y hablaban durante la predicación, y una señora te miró con cara de reproche. Saliste avergonzada y pensaste que a lo mejor es mejor no llevarlos hasta que estén más grandes. Ahora, en la noche, te quedas pensando en la pregunta de tu hija.

Oración de la noche

Padre, gracias por mis hijos, por la pregunta de mi hija y por la inquietud de los dos, que me recuerda que están sanos. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que el cansancio me hace aplazar lo importante. Dame fuerzas y paciencia para acompañarlos, sabiduría para hablarles de ti, y un corazón que reciba tu reino con la confianza de un niño. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    13Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñían á los que los presentaban. 14Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios. 15De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 16Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

    Marcos 10:13-16 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    La gente le llevaba niños a Jesús para que los bendijera, y sus discípulos, que pensaban que el Maestro tenía cosas más importantes que hacer, los regañaban: «Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñían á los que los presentaban.» Pero Jesús reaccionó con fuerza: «Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios.» Es una de las pocas veces que los evangelios dicen que Jesús se enojó, y fue porque estaban alejando a los niños.

    Esto revela algo de Dios: los niños no son un estorbo ni un “después”; él los quiere cerca ahora. Y más aún, los pone como ejemplo: «De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» El niño confía, pregunta, depende. Las preguntas de tu hija no son una interrupción; son una puerta que Dios te está abriendo. Y el pasaje termina con una imagen hermosa: «Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.»

    No necesitas tener todas las respuestas. Puedes decirle con sencillez lo que la Biblia enseña, “no sé” cuando no sabes, y orar con ella. Lo que más le enseñará es que su pregunta fue importante para ti. Y en la iglesia, la tarea de dejar que los niños vengan es de todos: tus hijos tienen que aprender a respetar, y la comunidad tiene que aprender a recibirlos con paciencia. Quizá tú misma, algún día, puedas ser quien le sonría a otra mamá avergonzada.

    ¿Estás dejando que tus hijos vengan a Jesús, o, sin querer, se lo estás estorbando?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mis hijos, por sus preguntas, su alegría y hasta por su inquietud, que me recuerda que están vivos y sanos. Reconozco que a veces los dejo para después. Ayúdame a ver en sus preguntas una puerta hacia ti, dame paciencia para escucharlos y sabiduría para hablarles de ti con sencillez. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en el cuarto de tus hijos mientras duermen, y que los ama más que tú. Imagina a Jesús tomándolos en sus brazos. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a recibir su reino como un niño.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus hijos y sobre tu propia fe?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cansancio, vergüenza o prisa necesitas poner en las manos de Dios para poder estar presente con tus hijos?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, antes de dormir, me sentaré con mi hija a responder su pregunta, leeremos juntas un versículo corto y oraremos. El domingo volveré a llevar a mis hijos a la iglesia”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 18:1-6. Volverse como niños para entrar en el reino.
    «Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.» (Mateo 18:3)
  • Deuteronomio 6:4-9. Hablar de Dios con los hijos en la vida diaria.
    «Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:» (Deuteronomio 6:7)
  • Lucas 9:46-48. El que recibe a un niño en nombre de Jesús, lo recibe a él.
    «Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, á mí recibe; y cualquiera que me recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será el grande.» (Lucas 9:48)
  • Salmo 127:3-5. Los hijos son herencia de Dios.
    «He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.» (Salmo 127:3)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Oración por los hijos pequeños: dejad a los niños venir a mí.

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