26 de febrero · Dichosos los que no tienen todo resuelto
Las bienaventuranzas: la felicidad según Jesús
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de febrero.
Versículo del día: Mateo 5:1-12 RV1909
Tienes treinta y cuatro años, vives en Cartagena con tu hijo de siete y trabajas en un call center mientras estudias enfermería por las noches. Esta semana la empresa anunció recortes, la nevera empezó a fallar y la profesora del niño te volvió a llamar porque no se concentra. En el bus de regreso abriste las redes: una prima publicó la foto de su carro nuevo con la etiqueta “#bendecida”, y un compañero del colegio celebraba su viaje con la frase “Dios es fiel”. Te quedaste mirando tu celular de pantalla rota y pensaste que tu vida no se parece a una vida bendecida. Hoy, además, defendiste a una compañera a la que el supervisor humilló, y ahora temes ser la próxima de la lista.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi hijo dormido, por la comida de hoy y por la fuerza que me diste para trabajar y estudiar. Me quedo en silencio delante de ti… No tengo todo resuelto, y te lo entrego tal como está. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame consuelo para descansar, humildad para depender de ti y un corazón misericordioso para mañana. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
-
Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos. 2Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo: 3Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos. 4Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación. 5Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos. 7Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia. 8Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios. 9Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos. 11Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. 12Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.
Mateo 5:1-12 RV1909
-
Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús sube al monte, se sienta como lo hacían los maestros de su tiempo y empieza su enseñanza más conocida con una palabra que repite nueve veces: bienaventurados. Quiere decir dichosos, felices de verdad, en buena condición delante de Dios. Lo sorprendente es a quiénes se lo dice: «Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.» «Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.» Los pobres en espíritu son los que saben que no se bastan a sí mismos y dependen de Dios. Los que lloran son los que no fingen que todo va bien.
Esto revela algo de Dios: su mirada es distinta de la nuestra. Jesús no dice que la pobreza o el llanto sean buenos, ni que haya que buscarlos; dice que Dios está cerca de quien los vive y que su reino ya les pertenece. La dicha que promete no es un carro nuevo ni una vida sin problemas, sino el consuelo de Dios, su justicia, verlo y ser llamados sus hijos. Dar gracias por un logro está bien; el error es creer que solo es bendecido quien lo tiene todo resuelto. Jesús también dice: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.» Defender a una compañera humillada, aunque te cueste, es tener hambre de justicia.
Jesús no enseñó esto desde la comodidad. No tuvo casa propia, lloró ante la tumba de su amigo, tuvo hambre y fue rechazado. Sabía de qué hablaba cuando dijo: «Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.» Las bienaventuranzas son el retrato de su propia vida, y por eso puedes confiar en ellas.
Que no tengas todo resuelto no significa que Dios te haya olvidado ni que te falte fe. Tu parte es seguir: estudiar con constancia, buscar ayuda para tu hijo con la profesora y, si hace falta, con un especialista, pedir apoyo a quien te lo pueda dar y dejar de medirte con vidas editadas. Y también ser misericordiosa y pacificadora donde estás: con tu hijo cansado al final del día y con esa compañera que hoy necesita saber que no está sola.
¿Con qué medida juzgas si tu vida es bendecida: con la de las redes o con la de Jesús?
-
Orar Oratio
Padre, gracias por mi hijo, por el trabajo que todavía tengo, por la oportunidad de estudiar y por el bus que me trae de vuelta a casa. Tú sabes que no tengo nada resuelto y que a veces me siento olvidada. Me pongo en tus manos; muéstrame tu voluntad, y dame constancia para seguir, sabiduría para cuidar a mi hijo y valor para seguir haciendo lo justo. En el nombre de Jesús, amén.
-
Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa sencilla, en tu cansancio y en tus preguntas. Él no te mira por lo que tienes, sino por lo que eres para él. Que el Espíritu de Dios te consuele y te enseñe la dicha de depender de él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
-
Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que significa ser verdaderamente dichoso?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué comparación, carencia o miedo al futuro necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana silenciaré las cuentas que más me hacen compararme, pediré una cita con la orientadora del colegio para hablar de mi hijo y buscaré a mi compañera para tomarnos un café y decirle que cuenta conmigo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 6:20-26. La versión de Lucas: dichosos los que ahora lloran.
«Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.» (Lucas 6:21) - Isaías 61:1-3. Dios da óleo de gozo en lugar del luto.
«A ordenar á Sión á los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.» (Isaías 61:3) - 2 Corintios 4:7-10. Atribulados en todo, mas no angustiados.
«Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;» (2 Corintios 4:8)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Las bienaventuranzas: la felicidad según Jesús.