26 de julio · Dejarme enseñar por Dios en medio de la vergüenza y la duda
Salmo 25: muéstrame, oh Jehová, tus caminos
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de julio.
Versículo del día: Salmo 25:1-10 RV1909
Tienes dieciséis años y estás en grado once en un colegio público del barrio La Concordia, en Bucaramanga. La semana pasada te descubrieron copiando en el examen de matemáticas con el celular escondido debajo de la calculadora. El profesor te quitó la hoja delante de todos, citaron a tus papás y ahora tienes que presentar un plan de mejoramiento. En el grupo del salón circula un sticker con tu cara y la palabra “tramposo”. Te da vergüenza mirar a tu mamá, que hace aseo en casas para pagarte el preicfes. Además, no sabes qué vas a estudiar: tus amigos ya hablan de ingeniería y de medicina, y tú sientes que no sirves para nada. En el grupo de jóvenes de la iglesia nadie sabe lo que pasó, y no quieres volver para que no te pregunten.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, aunque fue difícil ir al colegio; por mi familia, por mi cama y por tu misericordia, que es más grande que mi error. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto me pesa lo que hice y las burlas del salón, y conoces también mis dudas sobre el futuro. Hágase tu voluntad en mi vida. Enséñame tus caminos, dame valor para dar la cara mañana, disciplina para estudiar con honestidad y un corazón humilde que aprenda de esta caída. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Salmo de David. A TI, oh Jehová, levantaré mi alma. 2Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. 3Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: serán avergonzados los que se rebelan sin causa. 4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. 5Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día. 6Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas. 7De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová. 8Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará á los pecadores el camino. 9Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera. 10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
Salmo 25:1-10 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
En hebreo, el Salmo 25 es un acróstico: cada verso empieza con una letra del alfabeto, en orden, como una lección para aprender de memoria. David ora aquí como un alumno. Siente vergüenza y la dice: «Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.» Y no esconde sus errores de juventud: «De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.» “Mocedad” es juventud. Hasta un rey recordaba con dolor lo que hizo de muchacho, y lo llevaba a Dios.
Lo que revela de Dios es que es maestro de los que se equivocan: «Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará á los pecadores el camino.» «Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera.» La condición para aprender no es ser perfecto, sino humilde: dejarse enseñar. Por eso la oración central es una petición de alumno: «Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.» Dios no suele mandar una respuesta mágica de un día para otro sobre qué estudiar; enseña paso a paso, mientras caminamos con él.
Jesús dijo: «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.» (Mateo 11:29). El yugo era la pieza de madera que unía a dos bueyes; el buey joven aprendía a arar caminando al lado del experimentado. Y cuando Nicodemo, un maestro de la ley, fue a buscarlo de noche con sus dudas, Jesús no se burló de él: lo recibió y le enseñó (Juan 3:1-2).
Tu parte es separar la culpa de la vergüenza. Hiciste algo mal, y eso hay que asumirlo; pero no eres “el tramposo” para siempre. Lo que vales lo dice Dios, no un sticker. Pide perdón al profesor, haz el plan de mejoramiento con honestidad y busca ayuda en lo que no entiendes. Habla con tu mamá: su esfuerzo merece tu verdad. Pide una cita con la orientadora del colegio para hablar de tu futuro. Y no te alejes del grupo de jóvenes: allí también se aprende a levantarse.
¿Qué quiere enseñarte Dios a través de esta vergüenza, y estás dispuesto a aprender?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi colegio, por mis papás que trabajan tanto por mí, por el profesor que me corrigió y por la oportunidad de empezar de nuevo. Reconozco que hice trampa y que me da mucha vergüenza. Tampoco sé qué camino seguir después del colegio. Muéstrame tus caminos y enséñame tus sendas. Dame humildad para reconocer mi error delante de los demás, disciplina para estudiar de verdad y paciencia para descubrir lo que esperas de mí. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí y que no te mira con burla, sino con misericordia. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio, como un maestro paciente, el camino que debes andar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus errores y sobre tu camino?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué vergüenza, miedo al futuro o deseo de quedar bien necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le pediré perdón al profesor de matemáticas y le preguntaré cómo puedo ponerme al día. Esta noche le diré a mi mamá que siento haberla decepcionado y le daré las gracias por su esfuerzo. El viernes volveré al grupo de jóvenes y le pediré al líder que me ayude a pensar qué quiero estudiar”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 3:1-5. Nicodemo llega a Jesús de noche, con preguntas, y Jesús lo recibe.
«Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él.» (Juan 3:2)
📖 Leer Juan 3:1-5 completo - Salmo 119:65-72. La humillación puede volverse escuela para aprender los caminos de Dios.
«Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.» (Salmo 119:71)
📖 Leer Salmo 119:65-72 completo - Proverbios 2:1-6. La sabiduría se busca como un tesoro, y es Dios quien la da.
«Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.» (Proverbios 2:6)
📖 Leer Proverbios 2:1-6 completo
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