28 de diciembre · Los deseos del corazón
Salmo 37:4: pon asimismo tu delicia en Jehová
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de diciembre.
Versículo del día: Salmo 37:3-9 RV1909
Tienes treinta y seis años y en la boda de tu prima menor volviste a escuchar la pregunta de siempre: “¿Y tú para cuándo?”. Sonreíste, pero después lloraste en el baño. Hace años subrayaste en tu Biblia: «Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.» Has servido, has orado, has esperado, y sientes que Dios no cumple su parte. Hace unas semanas empezaste a salir con un compañero de trabajo encantador, aunque ya te ha mentido dos veces y, cuando están solos, se burla de tu fe. Tus amigas te dicen: “Dale una oportunidad, ya no estás para escoger tanto”. Esta noche, mirando ese versículo subrayado, te preguntas si Dios te falló o si tú lo entendiste mal.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por la gente que me quiere y por las cosas buenas que tengo y que muchas veces no miro. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto me pesa la soledad y cuánto me dolió la pregunta en la boda. Te entrego mi deseo de formar un hogar. Si lo tienes a bien, que llegue a su tiempo y por tu camino; si no, dame sabiduría para aceptarlo y paz para vivir plena contigo. Enséñame a deleitarme en ti más que en lo que espero. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. 4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. 5Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará. 6Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día. 7Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. 8Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo. 9Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
Salmo 37:3-9 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
David escribe el Salmo 37 ya anciano, como un consejero que ha visto mucho. El versículo 4 es uno de los más citados y también de los más malentendidos. La palabra “asimismo” lo une con lo que viene antes: «Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.» Y lo que sigue habla de entregarle a Dios el camino entero: «Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.» El versículo no es una fórmula aislada para conseguir lo que deseo; es parte de una vida que confía, hace el bien, espera y se entrega.
“Pon tu delicia en Jehová” significa encontrar en Dios mismo tu gozo más hondo, no en lo que él pueda darte. Y aquí está la clave: cuando Dios llega a ser mi delicia, mis deseos empiezan a cambiar. Él no se compromete a cumplir cualquier deseo que yo tenga; va formando mi corazón para que desee lo que él quiere darme. Entonces las “peticiones de mi corazón” ya no son las mismas: se parecen cada vez más a las suyas. Otro salmista llegó a decir: «Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.» (Salmo 73:28). Esto revela algo de Dios: no es un medio para conseguir otra cosa; él mismo es el bien mayor. Desear casarte es un deseo bueno, que Dios puso en la vida humana. El problema aparece cuando ese deseo ocupa el lugar de Dios y empieza a mandar sobre tus decisiones.
Jesús enseñó: «Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.» (Mateo 6:21). Lo que más deseamos termina gobernando lo que hacemos. Cuando el tesoro es no quedarte sola, puedes terminar aceptando a alguien que te miente y se burla de lo que más amas. Cuando el tesoro es Dios, tu valor no depende de tener pareja, y puedes esperar sin rebajar la dignidad que él te dio.
Tu parte es revisar con honestidad dónde está tu delicia. No se trata de dejar de desear, sino de poner el deseo en las manos de Dios y dejar que él lo ordene. Eso tiene consecuencias concretas: no seguir una relación con alguien que te miente y desprecia tu fe solo por miedo a la soledad, y no medir tu vida por la pregunta que te hacen en las bodas. Mientras tanto, también puedes amar: a tu alrededor hay personas que necesitan tu tiempo y tu cariño. Tu vida no está en pausa hasta que llegue alguien; Dios te invita a vivir hoy con él y a confiarle tu mañana.
¿Buscas a Dios para que te dé lo que deseas, o deseas a Dios más que todo lo que te pueda dar?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi vida, por mi familia, por mis amigas, por mi trabajo y por todo el amor que ya me has dado, aunque a veces lo olvido por mirar lo que falta. Tú conoces mi deseo de formar un hogar y lo pongo en tus manos: si lo tienes a bien, que llegue a su tiempo; si no, dame sabiduría para aceptarlo y alegría para vivir contigo. Enséñame a deleitarme en ti, y dame valor para no conformarme con lo que me aparta de ti. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí y que te mira con amor, sin preguntarte para cuándo. Deja que tu deseo descanse en sus manos, sin arrancarlo a la fuerza ni aferrarte a él. Que el Espíritu de Dios te enseñe a encontrar tu delicia en él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus deseos y sobre el lugar que él ocupa en tu corazón?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué deseo, miedo a la soledad o presión de los demás necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana le diré con claridad a mi compañero que no quiero seguir esta relación. El sábado visitaré a mi tía, que vive sola, y le llevaré algo de comer. Y cada mañana empezaré dándole gracias a Dios por quién es, no solo por lo que me da”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 6:19-24. Donde está nuestro tesoro, allí está nuestro corazón.
«Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.» (Mateo 6:21) - Salmo 73:23-28. Dios mismo es la porción del corazón, más que cualquier cosa que nos dé.
«Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.» (Salmo 73:26) - Salmo 16:5-11. En la presencia de Dios hay hartura de alegrías.
«Me mostrarás la senda de la vida: hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.» (Salmo 16:11) - Isaías 26:8-9. El deseo del alma es el nombre y la memoria de Dios.
«También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado: á tu nombre y á tu memoria es el deseo del alma.» (Isaías 26:8)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Salmo 37:4: pon asimismo tu delicia en Jehová.