28 de febrero · Cómo nace la tentación en mi propio deseo
Santiago 1:12: bienaventurado el que soporta la tentación
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de febrero.
Versículo del día: Santiago 1:12-18 RV1909
Tienes cincuenta y seis años y llevas treinta en la misma iglesia de Barquisimeto. Todos te conocen: organizas los almuerzos, visitas a los enfermos y siempre sabes lo que pasa. Esta semana te enteraste de que un matrimonio del coro está separado. Lo contaste “como petición de oración” en el grupo de mujeres y, por teléfono, a dos amigas. Hoy la esposa te buscó llorando: alguien le dijo a su hija de catorce años que sus papás se divorciaban, y la niña se enteró así, en el colegio. Tú te defendiste: “Yo solo lo comenté porque me preocupo; además, a mí me lo contaron”. Ya en la casa, mientras lavas los platos, no puedes dejar de pensar en la cara de esa mujer.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por mi casa, por mi familia y por la comunidad donde te sirvo. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que mis palabras hirieron a quien no debían, y que busqué excusas. Muéstrame lo que hay en mi corazón; dame valor para pedir perdón mañana y dominio propio para cuidar mi lengua. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
12Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman. 13Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno: 14Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. 15Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. 16Amados hermanos míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
Santiago 1:12-18 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Santiago escribe a creyentes dispersos que atravesaban pruebas, y empieza con una bendición: «Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman.» En esta carta, la misma palabra sirve para hablar de las pruebas que vienen de fuera y de la tentación de hacer el mal. Por eso Santiago aclara enseguida de dónde no viene esta última: «Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno:»
Y describe el camino de la caída con imágenes de pesca y de nacimiento: «Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado.» «Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte.» La concupiscencia es el deseo desordenado. El anzuelo funciona porque el pez quiere la carnada. El chisme, la ira, la mentira o la envidia empiezan dentro, en un deseo que alimentamos: sentirnos importantes, saber más que otros, ser escuchados. Esto revela algo de Dios: él no nos pone trampas; al contrario, «Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.»
Jesús enseñó lo mismo. Después de nombrar los malos pensamientos, el engaño, la envidia y las injurias, concluyó: «Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.» (Marcos 7:23). No culpó al ambiente ni a los demás; señaló el corazón. Por eso “me lo contaron”, “me provocaron” o “así soy yo” no bastan como explicación. La pregunta honesta es: ¿qué deseo hay en mí que esto alimenta?
Detrás del chisme suele haber una necesidad legítima mal atendida: sentirse útil, tenida en cuenta, cerca de los demás. Tu servicio en la iglesia es valioso y Dios no lo desprecia. Tu parte es reconocer el deseo antes de que “conciba”: callar lo que no te corresponde contar, preguntarte antes de hablar si es verdad, si es necesario y si ayuda, y convertir la preocupación en una visita o en una oración en privado. Y lo más urgente: pedirle perdón a esa mujer, sin excusas, y preguntarle cómo puedes reparar el daño.
¿Qué deseo de tu corazón alimenta la tentación que más se repite en tu vida?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi iglesia, por los años de servicio que me has permitido dar, por mis amigas y por la confianza que tantos me han tenido. Hoy herí a una familia con mis palabras y me excusé en lugar de reconocerlo. Ayúdame a ver qué deseo hay en mi corazón detrás de esto, y dame humildad para pedir perdón y disciplina para callar lo que no me corresponde. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí y que mira tu corazón con verdad y con amor. No necesitas defenderte delante de él. Que el Espíritu de Dios te muestre, con suavidad, el deseo que hay detrás de tus palabras.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el origen de tus tentaciones?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué deseo de importancia, de control o de reconocimiento necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llamaré a la hermana del coro para pedirle perdón sin excusas y preguntarle cómo puedo reparar el daño. Y antes de contar algo de otra persona me haré tres preguntas: ¿es verdad?, ¿es necesario?, ¿ayuda?”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 7:14-23. Lo que contamina sale del corazón.
«Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.» (Marcos 7:23) - Génesis 4:3-8. Dios advierte a Caín: el pecado está a la puerta, y tú te enseñorearás de él.
«Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.» (Génesis 4:7) - Proverbios 26:20-22. Sin leña se apaga el fuego; sin chismoso cesa la contienda.
«Sin leña se apaga el fuego: y donde no hay chismoso, cesa la contienda.» (Proverbios 26:20) - Santiago 3:5-10. De una misma boca salen bendición y maldición.
«De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas.» (Santiago 3:10)
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Esta oración también está en el archivo: Santiago 1:12: bienaventurado el que soporta la tentación.