Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

28 de noviembre · No olvidar

Salmo 103: bendice, alma mía, a Jehová

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de noviembre.

Versículo del día: Salmo 103:1-5 RV1909

Hace tres años te diagnosticaron cáncer. Recuerdas las quimioterapias, el miedo, las noches en que tu familia oraba a tu lado y la llamada del médico diciendo que el tratamiento había funcionado. Ese día prometiste que nunca volverías a quejarte por bobadas. Hoy, sin embargo, te descubres de mal genio porque el carro se varó, discutiendo con tu esposo por plata y renegando del trabajo. En el control médico de esta mañana todo salió bien, y casi ni le diste importancia. Al llegar a la casa encontraste la carpeta de los exámenes de aquella época, y se te hizo un nudo en la garganta.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día y por la buena noticia del control médico; gracias por los años que me has regalado desde aquella enfermedad, y por tu perdón. Me quedo en silencio delante de ti… Perdona mi ingratitud. Quiero recordar tus beneficios, no por obligación sino por amor. Dame un corazón agradecido y ojos para ver a quien hoy sufre lo que yo sufrí. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Salmo de David. BENDICE, alma mía, á Jehová; y bendigan todas mis entrañas su santo nombre. 2Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; 4El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; 5El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.

    Salmo 103:1-5 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    David habla con su propia alma, como quien se sacude a sí mismo: «Salmo de David. BENDICE, alma mía, á Jehová; y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.» «Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.» Sabe que el corazón humano olvida rápido. Por eso se ordena recordar, y hace una lista de lo que Dios ha hecho: «El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;» «El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias;»

    Esto revela algo de Dios: su bondad es anterior a nuestra gratitud y no depende de ella. Fíjate en el orden: lo primero que David recuerda no es la salud, sino el perdón. El mayor beneficio de Dios no es que las cosas salgan bien, sino que nos reciba a pesar de lo que somos. El salmo no promete que toda enfermedad se curará siempre; celebra que todo bien que recibimos, sea por medio de médicos, tratamientos o el cuidado de otros, viene de su mano.

    Jesús dijo de una mujer que lloró a sus pies: «Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.» (Lucas 7:47). Quien recuerda cuánto ha recibido, ama más. Olvidar es humano, pero recordar es una decisión y una disciplina: escribir, contar, dar gracias en voz alta. Y la gratitud que no se comparte se apaga: quizá alguien que hoy está en quimioterapia necesita tu compañía y tu testimonio.

    ¿Qué beneficios de Dios has olvidado, y cómo se nota ese olvido en tu manera de vivir?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi salud, por los médicos, por mi familia que me acompañó, y sobre todo por tu perdón, que no merezco. Reconozco que olvidé pronto lo que hiciste. Ayúdame a recordar cada día tus beneficios, y dame disciplina para vivir agradecido y para acompañar a quienes hoy pasan por lo que yo pasé. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios estuvo presente en los días más oscuros de tu vida, y que está presente ahora, en este día común. Recuerda, sin prisa, algunos de sus beneficios. Que el Espíritu de Dios despierte en ti un corazón agradecido.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la memoria y la gratitud?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué queja o insatisfacción necesitas soltar para que tu alma vuelva a bendecir a Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana escribiré diez beneficios que Dios me ha dado y los leeré en voz alta con mi familia; además visitaré o llamaré a alguien que esté en tratamiento”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 7:36-50. La mujer que amó mucho porque fue perdonada.
    «Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.» (Lucas 7:47)
  • Salmo 103:6-14. Dios no nos trata conforme a nuestros pecados.
    «No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.» (Salmo 103:10)
  • Deuteronomio 8:10-18. Moisés advierte: cuídate de no olvidar a Jehová cuando estés saciado.
    «Guárdate, que no te olvides de Jehová tu Dios, para no observar sus mandamientos, y sus derechos, y sus estatutos, que yo te ordeno hoy:» (Deuteronomio 8:11)
  • Lucas 17:11-19. El que volvió a dar gracias.
    «Y derribóse sobre el rostro á sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano.» (Lucas 17:16)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 103: bendice, alma mía, a Jehová.

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