7 de agosto · El orgullo que no escucha consejo
Proverbios 16:18: antes del quebrantamiento es la soberbia
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 7 de agosto.
Versículo del día: Proverbios 16:16-24 RV1909
Tienes cincuenta y dos años y llevas treinta manejando un bus interprovincial entre Lima y Huancayo por la Carretera Central. Conoces cada curva, cada puente y cada tramo donde baja la neblina en Ticlio. Hace dos semanas el mecánico de la empresa te dijo que las zapatas de freno estaban gastadas, y tú respondiste que aguantaban otro viaje. El copiloto, un muchacho de veinticuatro años, te pidió parar a descansar en San Mateo y le contestaste que todavía estaba aprendiendo. Además desconectas el GPS que avisa del exceso de velocidad porque “te distrae”. El jueves, en una curva mojada, frenaste tarde; los pasajeros gritaron y una señora grabó el video. Hoy el jefe de operaciones te llamó a su oficina. Tú le echas la culpa al copiloto por “sapo”, pero esta noche no logras dormir.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la vida que me guardaste en la carretera, por mi familia y por las personas que me corrigen aunque me cueste aceptarlo. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me he sentido dueño del camino y que mi orgullo puso en peligro a otros. Pongo en tus manos mi trabajo y lo que decida la empresa; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame un corazón humilde para escuchar, valor para reconocer mi error delante de los demás y disciplina para cuidar la vida de quienes viajan conmigo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
16Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata. 17El camino de los rectos es apartarse del mal: su alma guarda el que guarda su camino. 18Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu. 19Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que partir despojos con los soberbios. 20El entendido en la palabra, hallará el bien: y el que confía en Jehová, él es bienaventurado. 21El sabio de corazón es llamado entendido: y la dulzura de labios aumentará la doctrina. 22Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee: mas la erudición de los necios es necedad. 23El corazón del sabio hace prudente su boca; y con sus labios aumenta la doctrina. 24Panal de miel son los dichos suaves: suavidad al alma y medicina á los huesos.
Proverbios 16:16-24 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El libro de Proverbios reúne dichos de sabios de Israel, muchos atribuidos a Salomón, pensados para formar a los jóvenes y recordarles a los mayores lo que ya sabían. Este capítulo empieza comparando la sabiduría con el oro, y en medio deja caer una advertencia que todos hemos oído alguna vez: «Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu.» La “altivez de espíritu” es mirar desde arriba, sentir que ya no necesito que nadie me diga nada. El proverbio no habla de un castigo inventado para asustar, sino de una consecuencia: el que no escucha avanza sin ver la curva. Y enseguida ofrece el otro camino: «Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que partir despojos con los soberbios.»
Esto revela algo de Dios: no comparte su lugar con nuestro orgullo, pero tampoco nos humilla para divertirse. Nos rodea de personas, a veces más jóvenes o con menos años de oficio, que pueden ver lo que nosotros ya no vemos. El mismo capítulo dice: «El entendido en la palabra, hallará el bien: y el que confía en Jehová, él es bienaventurado.» Confiar en Dios no es confiar en mi experiencia; es reconocer que la vida, la mía y la de cuarenta pasajeros, no está en mis manos sino en las suyas, y que él suele hablar por medio de un mecánico, de un copiloto o de una señal en el tablero.
Jesús contó la historia de dos hombres que fueron a orar: uno seguro de sí mismo y otro que no se atrevía ni a levantar los ojos. Y terminó diciendo: «Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.» (Lucas 14:11). Humillarse no es despreciarse; es ponerse en el lugar verdadero, el de quien también puede equivocarse.
Tu parte es hacer lo que el orgullo no quiere hacer: reconocer delante del jefe que no escuchaste, cambiar los frenos antes del próximo viaje, volver a conectar el GPS y pedir el descanso que el cuerpo necesita. Tus treinta años de oficio valen mucho, pero tu valor ante Dios no depende de no haberte equivocado nunca. Y el copiloto no te traicionó: quizá Dios lo puso a tu lado para cuidarte. Agradécele lo que vio.
¿A quién no has querido escuchar porque sientes que ya lo sabes todo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por estos treinta años de trabajo, por cada viaje en que llegamos con bien, por los pasajeros que confían en mí y por el muchacho que me acompaña en la cabina. Reconozco que no quise escuchar al mecánico ni a mi copiloto, y que el jueves pude haber causado una desgracia. Si lo tienes a bien, permíteme seguir en este oficio; y si no, dame paz para aceptarlo. Muéstrame dónde me he creído más que los demás y dame humildad y disciplina para escuchar antes de que sea tarde. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios estaba contigo en esa curva mojada y está contigo ahora, aunque tengas el orgullo herido. Delante de él no tienes que demostrar nada. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio las voces que has dejado de escuchar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de recibir consejo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo de oficio, de años o de experiencia necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana, antes de volver a la ruta, llevaré el bus al taller para que cambien las zapatas y volveré a conectar el GPS. Después buscaré al copiloto, le pediré perdón por cómo le hablé y le daré las gracias por cuidarnos a todos”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 18:9-14. El fariseo seguro de sí y el publicano que se humilla delante de Dios.
«Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.» (Lucas 18:14) - 2 Crónicas 26:16-21. El rey Uzías, fortalecido, se enaltece y no acepta la corrección de los sacerdotes.
«Mas cuando fué fortificado, su corazón se enalteció hasta corromperse; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar sahumerios en el altar del perfume.» (2 Crónicas 26:16) - Proverbios 12:13-15. El necio cree que su camino es derecho; el sabio obedece al consejo.
«El camino del necio es derecho en su opinión: mas el que obedece al consejo es sabio.» (Proverbios 12:15)
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