8 de febrero · Presentar un hijo a Dios en gratitud
Oración por un recién nacido: por este niño oraba
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 8 de febrero.
Versículo del día: 1 Samuel 1:21-28 RV1909
Hace tres semanas nació tu primer hijo. Durante años lo esperaron: hubo tratamientos, una pérdida y muchas oraciones. Ahora lo tienes en brazos y lloras de gratitud, pero también de cansancio y de miedo. Casi no duermes, te duele el cuerpo, te preguntas si lo estás haciendo bien y a ratos te sientes triste sin saber por qué. Tu suegra opina de todo. Tu esposo trabaja todo el día y llega agotado. Esta noche, mientras lo alimentas a las tres de la mañana, miras su carita y le preguntas a Dios cómo vas a cuidar algo tan frágil.
Oración de la noche
Padre, gracias por mi hijo, por su vida, por tu fidelidad en los años de espera y por las manos que hoy me ayudan. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos este pequeño que es tuyo antes que mío. Dame descanso en medio de las noches cortas, paciencia conmigo misma y sabiduría para criarlo en tu camino. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
21Después subió el varón Elcana, con toda su familia, á sacrificar á Jehová el sacrificio acostumbrado, y su voto. 22Mas Anna no subió, sino dijo á su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado; para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. 23Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te pareciere; quédate hasta que lo destetes: solamente Jehová cumpla su palabra. Y quedóse la mujer, y crió su hijo hasta que lo destetó. 24Y después que lo hubo destetado, llevólo consigo, con tres becerros, y un epha de harina, y una vasija de vino, y trájolo á la casa de Jehová en Silo: y el niño era pequeño. 25Y matando el becerro, trajeron el niño á Eli. 26Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto á ti orando á Jehová. 27Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí. 28Yo pues le vuelvo también á Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí á Jehová.
1 Samuel 1:21-28 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Ana había esperado un hijo durante años, entre lágrimas y burlas. En el templo había derramado su alma delante de Dios (1 Samuel 1:15). Cuando nació Samuel, no se olvidó de quién se lo había dado. Lo cuidó y lo crió hasta destetarlo, y luego lo llevó a la casa de Dios: «Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí.» «Yo pues le vuelvo también á Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí á Jehová.»
Lo primero que hace Ana es dar gracias y reconocer que el niño no es de su propiedad, sino un regalo de Dios. Esto revela algo de Dios: escucha la oración del afligido, y los hijos son suyos antes que nuestros. «He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.» (Salmo 127:3). Presentar un hijo a Dios es poner su vida en sus manos y comprometerse a criarlo para él, sabiendo que no podemos controlar todo lo que le pasará.
De Jesús niño dice la Escritura: «Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.» (Lucas 2:40). Él también fue un bebé frágil, cuidado por unos padres que no lo sabían todo. A ti no se te pide ser perfecta, sino estar presente y confiar. Pedir ayuda a tu esposo y a tu familia, descansar cuando puedas y aceptar consejos sin culpa es parte del cuidado. Y si la tristeza se vuelve profunda o dura más de unas semanas, habla con tu médico: la depresión posparto es real, tiene tratamiento y buscar ayuda también es amar a tu hijo.
¿Recibes a tu hijo como un regalo que le pertenece a Dios, o como algo que debes controlar sola?
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Orar Oratio
Padre, gracias por este hijo que tanto esperamos, por su vida, por cada respiración suya y por haber escuchado nuestras oraciones. Reconozco que tengo miedo y que no sé hacerlo todo. Te lo presento: es tuyo antes que mío. Dame humildad para pedir ayuda, paciencia en las noches largas y sabiduría para criarlo en tu camino. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente en esta madrugada, en la habitación, en el pequeño cuerpo de tu hijo y en tu cansancio. Él cuida de los dos. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu hijo y sobre la manera de cuidarlo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, exigencia de perfección o deseo de controlar necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana le pediré a mi esposo que tome un turno de la noche para que yo descanse, escribiremos juntos una oración para nuestro hijo y, si la tristeza sigue, se lo contaré a mi médico”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 2:22-40. Jesús niño es presentado y crece en sabiduría y gracia.
«Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.» (Lucas 2:40) - 1 Samuel 1:9-18. Ana derrama su alma delante de Dios.
«Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.» (1 Samuel 1:15) - Salmo 127:1-5. Los hijos son herencia de Dios.
«He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.» (Salmo 127:3) - Salmo 139:13-16. Dios forma la vida en el vientre de la madre.
«Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre.» (Salmo 139:13)
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Esta oración también está en el archivo: Oración por un recién nacido: por este niño oraba.