Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

9 de agosto · La ansiedad y la buena palabra que alegra a otro

Proverbios 12:25: el cuidado congojoso en el corazón del hombre lo abate

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 9 de agosto.

Versículo del día: Proverbios 12:18-25 RV1909

Tienes veintitrés años y estudias quinto año de Medicina en Sucre. Tu papá trabaja en una cooperativa minera de Potosí y tu mamá vende api y pasteles en la feria para pagar tu cuarto y tus libros. En un mes das el examen que decide tu internado y sientes que todo depende de esa nota. No duermes: a las tres de la mañana repasas apuntes de cardiología con el corazón desbocado y las manos frías. Comes salteñas de pie o no comes, y en clase se te olvida lo que sabías. Piensas en dejarlo todo, y luego te sientes culpable por tus papás. Tu compañero Rodrigo reprobó el último parcial y dejó de aparecer en el grupo; lo notaste, pero te dices que no tienes tiempo para nadie.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mis papás, por la universidad, por mis compañeros y por el pan que tuve hoy en la mesa. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces el miedo que me aprieta el pecho y los pensamientos que no me dejan dormir. Pongo este examen y mi futuro en tus manos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame descanso esta noche, sabiduría para cuidarme, valor para pedir ayuda y un corazón atento para dar una buena palabra a quien la necesite. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    18Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: mas la lengua de los sabios es medicina. 19El labio de verdad permanecerá para siempre: mas la lengua de mentira por un momento. 20Engaño hay en el corazón de los que piensan mal: mas alegría en el de los que piensan bien. 21Ninguna adversidad acontecerá al justo: mas los impíos serán llenos de mal. 22Los labios mentirosos son abominación á Jehová: mas los obradores de verdad su contentamiento. 23El hombre cuerdo encubre la ciencia: mas el corazón de los necios publica la necedad. 24La mano de los diligentes se enseñoreará: mas la negligencia será tributaria. 25El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.

    Proverbios 12:18-25 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Proverbios dedica muchos dichos a la lengua: las palabras hieren o sanan. En medio de esa lista aparece un versículo que describe con precisión la ansiedad: «El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.» El “cuidado congojoso” es la preocupación que aprieta y no suelta; “abatir” es doblar, agachar, como una carga que inclina el cuerpo. El sabio no reprocha al que está así; lo describe con compasión. Y señala una medicina sencilla: una buena palabra. Unos versículos antes ya lo había dicho: «Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: mas la lengua de los sabios es medicina.»

    Esto revela algo de Dios: no nos hizo para cargar solos. Él usa la palabra de otros para levantarnos y nuestra palabra para levantar a otros. En el mismo pasaje se lee: «Ninguna adversidad acontecerá al justo: mas los impíos serán llenos de mal.» No es una promesa de que al creyente nunca le irá mal en un examen; Proverbios habla del rumbo general de la vida, y la misma Biblia está llena de justos que sufrieron. Lo que asegura es que el mal no tendrá la última palabra sobre quien camina con Dios, apruebe o no apruebe.

    Jesús, la noche antes de su sufrimiento, les dejó a sus discípulos asustados estas palabras: «La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.» (Juan 14:27). Su paz no depende de una nota; depende de saber en qué manos está tu vida.

    Tu parte tiene dos lados. El primero es cuidarte: dormir a horas parecidas, comer sentada, estudiar con pausas. Si las palpitaciones, el insomnio y las ganas de dejarlo todo siguen, busca al psicólogo de bienestar universitario o a un médico; pedir ayuda no es falta de fe ni de vocación. El segundo es mirar a Rodrigo. Quizá la buena palabra que necesitas recibir empiece por la que te animes a dar. Un mensaje tuyo hoy puede alegrar un corazón abatido, y tal vez también el tuyo.

    ¿Qué preocupación te está doblando por dentro, y a quién podrías darle hoy una buena palabra?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la oportunidad de estudiar, por mis papás que se sacrifican por mí, por mis maestros y por la salud que tengo, aunque esta ansiedad me haga olvidarlo. Tú sabes cuánto miedo le tengo a este examen y cuánto me pesa no fallarles. Si lo tienes a bien, ayúdame a aprobarlo; y si no, dame paz para seguir buscando tu voluntad. Dame disciplina para cuidar mi cuerpo, humildad para pedir ayuda y ojos para ver a quien sufre a mi lado. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en este cuarto lleno de apuntes, y que tu vida vale para él más que cualquier nota. Respira despacio y deja que los hombros bajen. Que el Espíritu de Dios ponga en tu corazón su paz y una buena palabra.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu ansiedad y sobre las palabras que das y recibes?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo al fracaso o a decepcionar a otros necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le escribiré a Rodrigo para preguntarle cómo está y lo invitaré a estudiar juntos en la biblioteca. Esta semana pediré una cita con el psicólogo de bienestar universitario y llamaré a mi mamá para contarle cómo me siento de verdad”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 12:22-31. Jesús enseña que el afán no añade nada a la vida y que el Padre sabe lo que necesitamos.
    «¿y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?» (Lucas 12:25)
  • Salmo 94:17-19. En la multitud de pensamientos, el consuelo de Dios alegra el alma.
    «En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.» (Salmo 94:19)
  • 1 Tesalonicenses 5:11-14. Consolarse y edificarse unos a otros, y animar a los de poco ánimo.
    «Por lo cual, consolaos los unos á los otros, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis.» (1 Tesalonicenses 5:11)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Proverbios 12:25: el cuidado congojoso en el corazón del hombre lo abate.

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