Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

9 de octubre · La envidia frente a la generosidad de Dios con otros

Los obreros de la viña: ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 9 de octubre.

Versículo del día: Mateo 20:8-16 RV1909

Tienes veintiséis años y estás en cuarto año de teología en un seminario de Rosario. Creciste en la iglesia, tu papá es diácono y desde los quince años sirves en todo: el sonido, la escuela dominical, la limpieza de los viernes. Hace dos años llegó Maxi, un muchacho que salió de la droga en un hogar de recuperación y empezó a estudiar contigo. Esta semana el pastor lo invitó a predicar en el culto de jóvenes y a dar su testimonio en el congreso regional; a ti nadie te ha pedido nada. En el grupo de compañeros escribiste “qué rápido se asciende acá” con un emoji, y lo borraste enseguida, pero algunos alcanzaron a leerlo. Esta noche estudias la doctrina de la gracia para el examen del jueves, y te da vergüenza descubrir que te molesta cuando la reciben otros.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de estudio, por mis compañeros, por mis maestros y por tu gracia, que yo tampoco merezco. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he medido tu bondad con mi regla y que me molestó verla en otros. Pongo en tus manos mi deseo de ser visto; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame ojos buenos, un corazón agradecido por haber estado en tu viña desde temprano y la alegría sincera de celebrar lo que haces en mi hermano. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    8Y cuando fué la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. 9Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. 10Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. 11Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia, 12Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día. 13Y él respondiendo, dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario? 14Toma lo que es tuyo, y vete; mas quiero dar á este postrero, como á ti. 15¿No me es lícito á mí hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno? 16Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros: porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

    Mateo 20:8-16 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús cuenta esta parábola después de que Pedro le preguntara qué recibirían ellos por haberlo dejado todo (Mateo 19:27). Un dueño sale a la plaza, donde los jornaleros esperaban que alguien los contratara, y llama a trabajadores a distintas horas: al amanecer, a media mañana, al mediodía y hasta a las cinco de la tarde, la “hora undécima”. Al final paga a todos un denario, el jornal de un día completo, y empieza por los últimos, para que los primeros lo vean. Entonces viene la queja: «Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.» Y el dueño responde: «¿No me es lícito á mí hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?» En la Biblia, el “ojo malo” es la mirada envidiosa y mezquina, la que no soporta el bien ajeno.

    Esto revela algo de Dios: con los primeros fue justo, porque les pagó lo acordado; con los últimos fue generoso. A nadie le quitó nada. El problema no estaba en el dueño, sino en los ojos de quien comparaba. La gracia de Dios no es un salario que se gana por antigüedad, sino un regalo; y cuando empezamos a medirla con la regla del mérito, perdemos la alegría de haber estado en la viña desde temprano. Trabajar con Dios toda la vida no es una desventaja: es un privilegio.

    Jesús contó otra historia parecida, la del hermano mayor que no quería entrar a la fiesta por el regreso de su hermano. El padre le dijo: «El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.» (Lucas 15:31). El hijo mayor tenía al padre todos los días, pero vivía como un empleado que lleva la cuenta.

    Tu parte es llamar a tu molestia por su nombre: envidia. No para castigarte, sino para sanar la mirada. Tu valor no depende de un púlpito ni de un congreso, sino de lo que eres para Dios, y él te ha visto en cada cable de sonido y en cada clase con los niños. Puedes pedir perdón por el mensaje, felicitar a Maxi de verdad y, si se puede, ayudarle a preparar su prédica. Quizá esa sea tu forma de alegrarte con lo que Dios está haciendo en él.

    ¿Te alegras de la bondad de Dios con otros, o llevas la cuenta de lo que crees merecer?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por haberme llamado a tu viña desde niño, por mi familia, por mi iglesia, por los años de servicio y por la vida de Maxi, que tú rescataste. Reconozco que me ha dolido que lo elijan a él y que dejé que la envidia hablara por mí. Muéstrame qué hay detrás de mi molestia. Si lo tienes a bien, dame un lugar para servir, y si no, dame paz para servir donde nadie me vea. Dame humildad para pedir perdón, ojos limpios para alegrarme con el bien ajeno y disciplina para servir sin llevar la cuenta. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que te mira con la misma bondad con que mira a Maxi. Su amor no se reparte en porciones. Que el Espíritu de Dios limpie en este silencio tu mirada y te devuelva el gozo de estar en su viña.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de mirar el bien que reciben otros?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deseo de reconocimiento, o qué cuenta de méritos, necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana escribiré en el grupo que mi comentario estuvo mal y pediré perdón. Después buscaré a Maxi para decirle que me alegra que predique y le ofreceré ayudarle a preparar el mensaje o a manejar el sonido ese día”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 15:25-32. El hermano mayor no quiere entrar a la fiesta por el regreso de su hermano.
    «Mas era menester hacer fiesta y holgar nos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.» (Lucas 15:32)
  • Romanos 12:9-16. Gozarse con los que se gozan y llorar con los que lloran.
    «Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.» (Romanos 12:15)
  • 1 Corintios 13:4-7. El amor no tiene envidia ni se ensancha.
    «La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha;» (1 Corintios 13:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Los obreros de la viña: ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?.

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