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De dónde viene la ayuda
Alzaré mis ojos a los montes: mi socorro viene de Jehová
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Salmo 121:1-8 RV1909
Desde la finca se ven montañas por todos lados. Tú y tu esposo siembran café en una ladera que heredaron de tus suegros. Este año las lluvias no pararon, la roya acabó con buena parte de la cosecha y el precio bajó. Deben la plata del abono y las cuotas del colegio de los niños. Tu prima insiste en que vayas donde una señora que “lee las cartas y hace trabajos para la suerte”. Un señor del pueblo ofrece préstamos rápidos, sin papeles, que se pagan todos los días con intereses altísimos. Y tu mamá te dice que no hagas nada, que solo ores y esperes el milagro. Al atardecer te sientas en el corredor, miras los montes y te preguntas de dónde va a venir la ayuda.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por el techo, por la comida que hubo en la mesa y por los montes que me recuerdan que tú los hiciste. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego la cosecha perdida, las deudas y el miedo a no salir adelante. No quiero buscar ayuda donde tú no estás. Dame claridad para conversar con mi esposo, humildad para pedir ayuda y fuerzas para trabajar mañana. Si lo tienes a bien, ábrenos camino; y si no, sostennos en la escasez. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro. 2Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 3No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. 4He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel. 5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha. 6El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. 7Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma. 8Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Salmo 121:1-8 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El peregrino que subía a Jerusalén veía montes por todas partes. En aquella tierra, muchas colinas tenían altares a otros dioses, los llamados “lugares altos”, donde la gente buscaba lluvia, cosecha y buena suerte. Por eso muchos leen con filo la pregunta del salmo: «Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro.» ¿Vendrá la ayuda de esos montes y de lo que la gente pone en ellos? La respuesta es firme: «Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.» No del monte, ni de lo que se ofrece en el monte, sino del que hizo el monte.
Esto revela algo de Dios: es el Creador, dueño de la lluvia y de la tierra, y no una opción más entre otras que se prueban a ver cuál funciona. La tentación de buscar ayuda en otra parte es muy antigua; cuando el rey Ocozías mandó a consultar a un dios extranjero, Dios le hizo llegar por medio de Elías una pregunta: ¿acaso no hay Dios en Israel? (2 Reyes 1:3). Las cartas y los “trabajos” prometen control, y los préstamos fáciles prometen alivio, pero terminan atando: «El rico se enseñoreará de los pobres; y el que toma prestado, siervo es del que empresta.» (Proverbios 22:7). Y existe el error contrario: cruzarse de brazos esperando un milagro. Muchas veces la ayuda del Creador llega por caminos sencillos: un consejo técnico, una cooperativa, una deuda renegociada, una familia que se une, el trabajo de cada día.
Jesús, cuando le ofrecieron todo a cambio de inclinarse ante otro, respondió: «Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás.» (Mateo 4:10). Y cuando la multitud tuvo hambre, no despreció lo poco: tomó los cinco panes y los dos peces de un muchacho, dio gracias y los repartió (Juan 6:9-11). Tu parte es alzar los ojos a Dios y luego bajarlos a la tarea: hablar con tu esposo, buscar asesoría, negociar con quien les fió el abono, recortar gastos y pedir ayuda sin vergüenza. A tu prima y a tu mamá puedes escucharlas con cariño y decidir con firmeza. Y mira a tus vecinos de vereda: muchos perdieron la cosecha igual que ustedes. Juntos pueden ayudarse.
¿Hacia qué montes estás mirando cuando buscas ayuda?
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Orar Oratio
Padre, gracias por la tierra que trabajamos, por mi esposo y mis hijos, por la lluvia aunque este año nos haya hecho daño y por el café que sí se salvó. Tú sabes cuánto nos preocupan las deudas. Mi socorro viene de ti. Si lo tienes a bien, ábrenos un camino; y si no es como yo espero, danos sabiduría para aceptarlo. Dame firmeza para no buscar atajos y diligencia para hacer lo que me toca. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Levanta los ojos, de verdad o con el corazón, y mira más allá de los montes, al que los hizo. Él está presente en tu finca, en tus cuentas y en tu cansancio. Que el Espíritu de Dios te dé claridad para reconocer la ayuda que viene de él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre los lugares donde buscas ayuda?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué atajo, qué miedo a la escasez o qué vergüenza de pedir ayuda necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana iré con mi esposo a la cooperativa para pedir asesoría y negociar la deuda del abono, y le propondré a la vecina de la finca de al lado que nos ayudemos en la recolección de lo que queda”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 4:8-11. Jesús no toma atajos: adora y sirve solo a Dios.
«Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás.» (Mateo 4:10) - Juan 6:5-11. Jesús da gracias por lo poco que un muchacho puso en sus manos.
«Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?» (Juan 6:9) - 2 Reyes 1:1-4. ¿No hay Dios en Israel? Buscar respuestas lejos de Dios.
«Entonces el ángel de Jehová habló á Elías Thisbita, diciendo: Levántate, y sube á encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y les dirás: ¿No hay Dios en Israel, que vosotros vais á consultar á Baal-zebub dios de Ecrón?» (2 Reyes 1:3) - Rut 2:1-12. Rut trabaja en el campo, y Dios la sostiene por medio de la generosidad de otros.
«Jehová galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por Jehová Dios de Israel, que has venido para cubrirte debajo de sus alas.» (Rut 2:12)
Esta oración se lee los días: 11 de diciembre.