Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

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Una fe que se nota en la justicia, no solo en el culto

Amós 5:24: corra el juicio como las aguas

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Amós 5:21-24 RV1909

Tienes cincuenta años y un salón de belleza en San Cristóbal, República Dominicana. Trabajan contigo cuatro mujeres: dos estilistas, una manicurista y Rosanna, que lava cabezas y limpia. Eres diaconisa en tu iglesia, das tu diezmo puntual y este mes pagaste el equipo de sonido nuevo para el aniversario de la congregación. Pero a las muchachas les pagas “cuando se puede”, a veces con una semana de atraso; nunca las has inscrito en la seguridad social y, cuando una se enferma, le descuentas el día. Rosanna te pidió un adelanto para la operación de su hijo y le dijiste que no había. Esa misma tarde publicaste en tus redes la foto del sonido con un versículo. Rosanna vio la publicación. Ayer la escuchaste decirle a la manicurista, en voz baja: “Para la iglesia sí hay”.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el trabajo que no me ha faltado, por mi salud y por las muchachas del salón, que sostienen mi negocio con sus manos. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que te he dado cantos y ofrendas mientras dejaba de lado la justicia con ellas. Pongo en tus manos mi negocio, mi dinero y mi orgullo. Muéstrame qué esperas de mí, y dame disciplina para ser justa todos los días, no solo los domingos. Hágase tu voluntad y no la mía. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    21Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me darán buen olor vuestras asambleas. 22Y si me ofreciereis holocaustos y vuestros presentes, no los recibiré; ni miraré á los pacíficos de vuestros engordados. 23Quita de mí la multitud de tus cantares, que no escucharé las salmodias de tus instrumentos. 24Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.

    Amós 5:21-24 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Amós era pastor de ovejas y cultivador de higos de Tecoa, en Judá, y Dios lo envió a predicar al reino del norte en una época de mucha prosperidad. Había santuarios llenos, fiestas religiosas y música, y al mismo tiempo los poderosos se enriquecían a costa de los pobres: «Por tanto, pues que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo; edificasteis casas de sillares, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas.» Por eso Dios dice palabras que sorprenden: «Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me darán buen olor vuestras asambleas.» «Quita de mí la multitud de tus cantares, que no escucharé las salmodias de tus instrumentos.» Dios no está en contra del culto; rechaza el culto que sirve para tapar la injusticia.

    Y luego viene lo que Dios sí quiere: «Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.» En la Biblia, “juicio” es el derecho, dar a cada uno lo que le corresponde, y “justicia” es la vida recta con Dios y con los demás. En aquella tierra muchos arroyos corren solo en tiempo de lluvias y en verano se secan. Dios no quiere una justicia de temporada, que aparece en el templo y desaparece en el negocio, sino una que corra siempre, como un río que no se seca. Esto revela algo de Dios: le importa cómo trato a la gente tanto como cómo le canto.

    Jesús dijo algo muy parecido a personas muy religiosas: «¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.» (Mateo 23:23). Fíjate: Jesús no les dice que dejen de dar, sino que no abandonen lo más importante.

    Tu diezmo y el sonido nuevo no son el problema; el problema es el orden. Pagar el salario a tiempo no es generosidad, es justicia, y la ley de Dios ya lo pedía: «En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo: pues es pobre, y con él sustenta su vida: porque no clame contra ti á Jehová, y sea en ti pecado.» Tu parte es pedir perdón, pagar el día acordado, inscribir a tus empleadas en la seguridad social aunque te cueste (si no sabes cómo, busca a un contador) y mirar de frente la necesidad de Rosanna. Lo que Dios te ha dado en el salón no es solo para ti ni para tu imagen en la iglesia: tiene que correr, como el agua, hasta las manos de quienes trabajan contigo.

    ¿Corre la justicia en tu negocio con la misma fuerza con que corre tu servicio en la iglesia?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi salón, por las clientas que nos buscan, por las mujeres que trabajan conmigo cada día y por la iglesia donde te sirvo. Reconozco que he cuidado mucho mi imagen en el templo y poco la justicia con quienes dependen de mí, y que Rosanna tiene razón. Muéstrame qué esperas de mí. Dame humildad para pedir perdón, valor para poner en orden los salarios y la seguridad social aunque me cueste, y un corazón que no se seque para hacer el bien. Que se haga tu voluntad en mi negocio. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que escucha los cantos del templo y la conversación en voz baja entre Rosanna y la manicurista. Nada se le oculta, y aun así te ama y te llama. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio dónde se ha secado el arroyo.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la relación entre tu culto y tu manera de tratar a los demás?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué imagen, qué dinero o qué comodidad necesitas poner en las manos de Dios para que la justicia corra en tu vida? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana me sentaré con Rosanna, le pediré perdón y veré cuánto puedo adelantarle para la operación de su hijo. Esta semana les pagaré a las cuatro el día acordado, y el lunes buscaré a un contador para inscribirlas en la seguridad social, aunque tenga que posponer la remodelación del salón”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 23:23-24. Jesús reprocha diezmar con cuidado y dejar el juicio, la misericordia y la fe.
    «¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.» (Mateo 23:23)
  • Deuteronomio 24:14-15. Pagar al trabajador su jornal el mismo día.
    «En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo: pues es pobre, y con él sustenta su vida: porque no clame contra ti á Jehová, y sea en ti pecado.» (Deuteronomio 24:15)
  • Santiago 5:1-6. El jornal retenido de los obreros clama a los oídos del Señor.
    «He aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.» (Santiago 5:4)
  • Isaías 1:16-17. Dios pide aprender a hacer el bien, buscar el derecho y amparar al débil.
    «Aprended á hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.» (Isaías 1:17)

Esta oración se lee los días: 22 de septiembre.

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