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Cómo me veo a mí mismo frente a los gigantes
Como langostas a nuestros ojos
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Números 13:30-33 RV1909
Tienes dieciséis años y vives en un apartamento de North York, en Toronto, con tus padres salvadoreños y tu hermana menor. Tu papá trabaja en la construcción y tu mamá cose en una fábrica de uniformes. Eres bueno en ciencias, y tu profesora de química te propuso para un programa de verano en la universidad, con beca. Llenaste la mitad del formulario y lo dejaste. Te imaginas a los demás: hijos de médicos e ingenieros, con un inglés perfecto, que han viajado. Tú hablas con acento cuando te pones nervioso y nunca has entrado en un laboratorio de verdad. Piensas que en la entrevista se darán cuenta de que no perteneces a ese lugar. La fecha límite es el viernes. A tus amigos les dices que “no te interesa”, pero esta noche sabes que no es verdad.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi casa, por la comida que mis padres pusieron en la mesa y por las oportunidades que me das. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me he mirado como una langosta y que he dejado que el miedo hable más fuerte que tú. Pongo en tus manos este formulario, la entrevista y mi futuro; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame valor para dar el paso, humildad para pedir ayuda y la paz de saber que mi valor viene de ti, me elijan o no. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
30Amalec habita la tierra del mediodía; y el Hetheo, y el Jebuseo, y el Amorrheo, habitan en el monte; y el Cananeo habita junto á la mar, y á la ribera del Jordán. 31Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella. 32Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo; porque es más fuerte que nosotros. 33Y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga á sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes: y éramos nosotros, á nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos á ellos.
Números 13:30-33 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Moisés había enviado a doce hombres a reconocer la tierra que Dios había prometido a Israel. Volvieron con racimos enormes y una noticia buena: la tierra era fértil. Pero también vieron ciudades amuralladas y pueblos fuertes. Caleb habló primero: «Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella.» Los demás respondieron con miedo: «Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo; porque es más fuerte que nosotros.» Y luego dijeron la frase que da nombre a este día: «Y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga á sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes: y éramos nosotros, á nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos á ellos.» La langosta es el saltamontes, un insecto que cualquiera aplasta con el pie. Fíjate en el orden: primero se vieron pequeños “á nuestro parecer”, y luego dieron por hecho que los demás los veían igual. Nadie les preguntó a los gigantes.
Los gigantes eran reales; Caleb no lo negó. La diferencia estaba en la medida que cada uno usaba. Los diez se midieron contra los gigantes; Caleb y Josué midieron la situación contra la promesa de Dios: «Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de aquesta tierra, porque nuestro pan son: su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová: no los temáis.» (Números 14:9). Esto revela algo de Dios: él no nos pide que nos sintamos grandes, sino que confiemos en él. La fe no es pensar positivo ni garantiza que todo lo que intentes saldrá bien. Es dejar de usar la medida del miedo y empezar a usar la de Dios.
Jesús conocía ese miedo de sentirse poca cosa, y dijo a sus discípulos: «Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.» (Lucas 12:7). Tu valor no lo decide el acento, el barrio ni el oficio de tus padres; lo decide la mirada de Dios.
Tu parte es reconocer la voz de “langosta” que repite que no perteneces, y no dejar que decida por ti. Termina el formulario. Pídele a tu profesora que te ayude a preparar la entrevista; para eso te propuso. Y mira con otros ojos el trabajo de tus padres: no es una desventaja que esconder, sino una historia de esfuerzo que te trajo hasta aquí. Puede que no te elijan; aun así, habrás subido a ver la tierra en vez de quedarte en la tienda. Si el miedo te paraliza a menudo, hablar con el consejero de tu escuela también es un paso de valentía.
¿Con qué medida te estás mirando frente a tus “gigantes”: con la del miedo o con la de Dios?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vida, por mis padres que trabajan tan duro, por mi hermana, por la escuela y por la profesora que vio en mí algo que yo no veo. Tú sabes cuánto miedo tengo de no estar a la altura y de que se rían de mí. Ayúdame a verme como tú me ves. Si lo tienes a bien, ábreme esta puerta; y si no, dame paz para aceptarlo sin creer que valgo menos. Dame valor para terminar lo que empecé y disciplina para prepararme bien. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu cuarto, y que te conoce por tu nombre, con tu acento y tu historia. Delante de él no tienes que demostrar nada. Que el Espíritu de Dios te recuerde, en este silencio, cuánto vales ante sus ojos.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la forma en que te ves a ti mismo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo a no pertenecer o a fracasar necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana terminaré el formulario y le pediré a mi profesora que me ayude a practicar la entrevista. Esta semana le contaré a mis papás lo del programa y les daré las gracias por todo lo que han hecho para que yo estudie. Y le preguntaré a Kevin, el muchacho nuevo de la clase, que también es hispano, si quiere estudiar química conmigo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Números 14:6-9. Caleb y Josué miden la tierra con la promesa de Dios, no con el miedo.
«Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de aquesta tierra, porque nuestro pan son: su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová: no los temáis.» (Números 14:9) - Jueces 6:12-16. Gedeón se ve como el menor de una familia pobre, y Dios le dice: yo seré contigo.
«Entonces le respondió: Ah, Señor mío, ¿con qué tengo de salvar á Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.» (Jueces 6:15) - Lucas 12:4-7. Jesús enseña que valemos más que muchos pajarillos.
«Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.» (Lucas 12:7)
Esta oración se lee los días: 28 de agosto.