Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

Oración de la Noche › Archivo › Cuando me halagan

Cuando me halagan

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Juan 5:39-44 RV1909

Tienes treinta y un años y eres abogada en un estudio de Montevideo. Hace dos meses ganaste un juicio difícil y desde entonces todos te felicitan: “qué inteligente”, “qué elegante estabas en la audiencia”, “vas a llegar lejos”. Al principio te alegró; ahora lo necesitas. Revisas varias veces al día cuántos “me gusta” tiene tu publicación sobre el caso, te arreglas pensando en lo que dirán, y el lunes quedaste de mal humor porque el socio principal felicitó a otra colega en la reunión y a ti no te nombró. En una entrevista contaste el caso como si lo hubieras ganado sola, aunque Martín, el practicante, pasó noches enteras buscando la jurisprudencia que lo salvó. Él no dijo nada. Tú tampoco.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por lo que pude hacer bien y por las personas que me rodean. Gracias porque me amas igual en los días de aplausos y en los días de silencio. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos mi deseo de ser admirada y la vanidad que se me ha ido metiendo. Hágase tu voluntad en mí. Dame un corazón sencillo, que agradezca sin inflarse y que sepa dar a otros la honra que merecen. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    39Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. 40Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida. 41Gloria de los hombres no recibo. 42Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. 43Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su propio nombre, á aquél recibiréis. 44¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que de sólo Dios viene?

    Juan 5:39-44 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús acababa de sanar, en sábado, a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo junto al estanque de Betesda. Los líderes religiosos, en vez de alegrarse, empezaron a perseguirlo (Juan 5:16). Eran hombres que conocían las Escrituras de memoria, y Jesús les dice: «Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.» Luego les muestra el problema de fondo: «¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que de sólo Dios viene?» La “gloria”, en este sentido, es la honra, la buena fama, el aplauso. Vivían de la aprobación mutua, y eso les tapaba los ojos.

    Jesús, en cambio, dice de sí mismo: «Gloria de los hombres no recibo.» No desprecia a la gente; simplemente no vive de lo que la gente dice de él. Esto revela algo de Dios: él es la fuente de una honra que no se gasta. El halago humano es como el azúcar: agrada en el momento, pero si se vuelve el alimento principal, enferma. Un proverbio lo dice con una imagen de los orfebres: «El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro: y al hombre la boca del que lo alaba.» (Proverbios 27:21). Los elogios son una prueba: muestran si vivimos para agradar a Dios o para recibir aplausos. Recibir una felicitación no es pecado; el problema empieza cuando ya no podemos vivir sin ella, o cuando nos hace olvidar a quienes también trabajaron.

    Jesús enseñó a sus discípulos una manera sencilla de vivir el éxito: «Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.» (Lucas 17:10). “Inútiles” no quiere decir que no valgamos nada, sino que no tenemos nada que reclamar: hicimos lo que nos tocaba, con los dones que recibimos de Dios.

    Tu parte no es rechazar los halagos con falsa modestia, sino recibirlos con un “gracias” sencillo y dejarlos pasar, sin guardarlos como si fueran tu identidad. Tu valor no subió con el juicio ganado ni bajará con el próximo que pierdas. Puedes revisar cuánto espacio les das a las redes y preguntarte, antes de arreglarte o de publicar algo, para quién lo haces. Y hay algo concreto que corregir: reconocer el trabajo de Martín delante del socio principal y, si es posible, en público. Dar honra a otros es una de las mejores maneras de soltar la necesidad de recibirla.

    ¿De qué aplauso estás viviendo, y qué te pasa por dentro cuando no llega?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi trabajo, por la inteligencia y los estudios que me permitiste tener, por el caso que salió bien y por las personas que trabajaron conmigo. Reconozco que me he alimentado de los elogios, que me molesta cuando no llegan y que me quedé con un mérito que no era solo mío. Me pongo delante de ti para que se haga tu voluntad y no mi vanidad. Muéstrame qué debo cambiar en mí, dame humildad para reconocer a Martín y sencillez para recibir los halagos sin depender de ellos. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, sin público, sin aplausos y sin pantallas. Delante de él no tienes que impresionar a nadie. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a descansar en la honra que viene solo de Dios.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre los elogios y sobre la gloria que buscas?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué necesidad de aprobación, de destacar o de ser admirada necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana le diré al socio principal que buena parte del caso se ganó gracias a la investigación de Martín, y se lo agradeceré a él en persona. Esta semana dejaré de revisar los ‘me gusta’ y, cuando alguien me felicite, responderé con un gracias sencillo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 6:1-4. Jesús advierte contra hacer el bien para ser visto por los hombres.
    «Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.» (Mateo 6:1)
  • Juan 12:42-43. Algunos amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
    «Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.» (Juan 12:43)
  • Proverbios 27:19-21. La alabanza prueba a la persona como el crisol prueba la plata.
    «El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro: y al hombre la boca del que lo alaba.» (Proverbios 27:21)
  • Jeremías 9:23-24. Gloriarse no en la propia sabiduría, sino en conocer a Dios.
    «Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová.» (Jeremías 9:24)

Esta oración se lee los días: 24 de marzo.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.