Oración de la Noche

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Confiar en Dios aunque no me libre de lo que temo

Daniel 3: y si no

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Daniel 3:16-18 RV1909

Tienes cuarenta y tres años y eres médica de familia en un consultorio de Cienfuegos, Cuba. Conoces por su nombre a cada familia de tu área. Hace un mes, un funcionario con influencias te pidió un certificado médico falso para que su sobrino justificara meses de ausencia en el trabajo, y te ofreció ayuda para arreglar el techo de tu casa. Dijiste que no. Desde entonces te cambiaron dos veces el horario, te revisan las historias clínicas y se rumora que te mandarán a un consultorio en la montaña, lejos de tus hijos. Tu esposo te dice: “Firma y ya, todo el mundo lo hace”. Una hermana de la iglesia te aseguró: “Decláralo, y Dios tiene que librarte”. Esta noche oraste pidiendo que todo se arregle, y te asustó la pregunta que vino después: ¿y si no se arregla?

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por la salud de mis hijos, por el pan, por el consultorio y por cada paciente que confió en mí hoy. Me quedo en silencio delante de ti… Tú puedes librarme de lo que temo, y te lo pido con sencillez. Pero si no, quiero seguir siendo tuya, en Cienfuegos o en la montaña. Pongo en tus manos mi trabajo, mi familia y mi futuro. Dame firmeza para no firmar la mentira, serenidad para esperar y amor para seguir atendiendo bien a todos, también a quienes me hacen daño. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    16Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No cuidamos de responderte sobre este negocio. 17He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.

    Daniel 3:16-18 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El rey Nabucodonosor levantó una enorme estatua de oro y ordenó que todos se postraran ante ella cuando sonara la música. Sadrach, Mesach y Abed-nego, tres jóvenes judíos que servían en el gobierno de Babilonia, no se postraron. El rey, furioso, les dio otra oportunidad con una amenaza: «Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?» Postrarse ante la estatua era reconocer que el poder del rey estaba por encima de Dios. Y ellos respondieron: «He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.» «Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.»

    Estas dos frases juntas son la fe madura. Primero: Dios puede. No dudan de su poder, y hasta esperan que los libre. Segundo: “y si no”. No le dictan a Dios lo que tiene que hacer, y su fidelidad no depende del resultado. Esta es la gran diferencia con una fe “mágica”, la que dice que si crees lo suficiente o lo afirmas con fuerza, Dios está obligado a darte lo que pides. Ellos no exigieron ni dieron órdenes al cielo: se rindieron a Dios con el horno delante. Ese día Dios los libró, y el relato lo cuenta con asombro. Pero la Biblia es honesta: no siempre ocurre así. De muchos fieles que sufrieron cárceles, azotes y muerte, la carta a los Hebreos dice: «Y todos éstos, aprobados por testimonio de la fe, no recibieron la promesa;» No les faltó fe. Dios no es un recurso para salir de los problemas: es Dios, digno de ser honrado aunque no nos libre de lo que tememos.

    Jesús vivió su propio “y si no” en Getsemaní, la noche antes de la cruz: «Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» (Lucas 22:42). Pidió con toda el alma que pasara el sufrimiento, y se rindió a la voluntad del Padre.

    Tu parte es doble. Pide con libertad que Dios arregle las cosas; está bien pedir. Pero decide hoy, en tu corazón, lo que harás si no se arreglan: no firmar lo que es falso, aunque te manden lejos. Esa decisión es tuya, no de Dios. Y acompaña la integridad con prudencia: ten en orden tus historias clínicas, anota con fechas lo que ha pasado, busca consejo de alguien de confianza sobre las vías que correspondan para defenderte y habla con tu esposo sin pelear, porque él también tiene miedo. Tu valor no depende del puesto que ocupes. Si llega el traslado, Dios también estará en la montaña, y allí también habrá familias que necesiten una médica honesta.

    Si Dios no te libra de lo que temes, ¿seguirás honrándolo?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi profesión, por las familias que atiendo, por mis hijos, por mi esposo y por la conciencia que me diste para distinguir lo correcto. Tú sabes cuánto miedo tengo de que me trasladen lejos de los míos. Creo que puedes librarme: si lo tienes a bien, que la verdad salga a la luz y pueda seguir en mi consultorio. Y si no, no quiero postrarme ante lo que es falso. Dame valor para seguir firme, prudencia para defenderme con justicia y paz para aceptar lo que venga. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa de Cienfuegos, y que estará contigo en el consultorio o en la montaña. Tu fidelidad no depende de lo que pase mañana. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio una paz que no dependa del resultado.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre una fe que no depende de que él haga lo que le pides?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué resultado le estás exigiendo a Dios para seguir confiando en él? Ponlo en sus manos de corazón, no solo de palabra, y dile: “y si no, igual te honraré”.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana pondré en orden las historias clínicas y escribiré con fechas lo que ha pasado desde que me negué. Esta noche hablaré con mi esposo sin reproches: le diré que entiendo su miedo y le pediré que oremos juntos. Y el sábado visitaré a la abuela Nilda, la paciente de la esquina que vive sola, como hago siempre, para que el miedo no me robe el amor por mi gente”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 22:39-46. En Getsemaní Jesús pide que pase el sufrimiento y se rinde a la voluntad del Padre.
    «Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» (Lucas 22:42)
  • Hebreos 11:32-40. Hombres y mujeres de fe: unos fueron librados y otros no, y todos fueron aprobados por Dios.
    «Y todos éstos, aprobados por testimonio de la fe, no recibieron la promesa;» (Hebreos 11:39)
  • Hechos 4:13-20. Pedro y Juan prefieren obedecer a Dios antes que a quienes los amenazan.
    «Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes á vosotros que á Dios:» (Hechos 4:19)
  • Job 13:13-16. Aunque me matare, en él esperaré.
    «He aquí, aunque me matare, en él esperaré; empero defenderé delante de él mis caminos.» (Job 13:15)

Esta oración se lee los días: 19 de septiembre.

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