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Lo que me cuesta soltar
El joven rico: se fué triste
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Mateo 19:16-22 RV1909
Tienes sesenta y un años y una tienda de electrodomésticos en la avenida Bolívar de Valencia. La levantaste de cero, aguantaste devaluaciones, escasez y saqueos, y nunca cerraste. Guardas dólares en una caja fuerte detrás del depósito “por si acaso” y revisas el inventario dos veces al día. Tu hija quiere manejar las ventas por internet para que tú descanses; le dices que sí y al día siguiente revisas todo lo que hizo. Tu sobrino Daniel volvió de Colombia sin nada y te pidió trabajo; le contestaste que lo ibas a pensar, y ya pasaron tres semanas. Hoy la señora Carmen, viuda de tu antiguo vendedor, te preguntó si podía pagar una nevera en cuotas, y le dijiste que no le fías a nadie. Cerraste la santamaría temprano y llegaste a casa con una tristeza que no sabes explicar.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por la salud, por mi familia y por cada cliente que entró a la tienda. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mis miedos y sabes cuánto me cuesta soltar. Pongo en tus manos la tienda, los ahorros y el futuro; son tuyos antes que míos. Hágase tu voluntad y no la mía. No quiero irme triste como aquel joven; quiero aprender a confiar en ti con las manos abiertas. Dame mañana el valor de dar el primer paso. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
16Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: 19Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo. 20Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta? 21Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 22Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.
Mateo 19:16-22 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Un joven se acerca a Jesús con una pregunta sincera: qué debe hacer para tener la vida eterna. Jesús le recuerda los mandamientos que tienen que ver con el prójimo, y el joven responde con honestidad: «Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?» No era un hipócrita; era un hombre cumplidor que sentía que algo le faltaba. Entonces Jesús le dice: «Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.» “Perfecto”, en el lenguaje bíblico, quiere decir completo, maduro. Y el final es de los más tristes del evangelio: «Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.»
Esto revela algo de Dios: no se conforma con que cumplamos reglas; quiere el corazón entero. Jesús no le pidió lo mismo a todo el que encontró; a este joven le señaló justo lo que lo tenía atado. El pasaje no enseña que el dinero sea malo, ni que ahorrar sea pecado, ni que la pobreza compre el cielo. Enseña que lo que no puedo soltar termina siendo mi dueño: el joven tenía muchas posesiones, pero en realidad las posesiones lo tenían a él. Y Dios respeta nuestra libertad: Jesús no corrió detrás de él para rebajar la exigencia.
Marcos cuenta un detalle que Mateo no menciona y que lo cambia todo: «Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.» (Marcos 10:21). La exigencia de Jesús nació del amor. No quería quitarle algo, sino liberarlo para que lo siguiera.
Tu parte es preguntarte con honestidad qué te cuesta soltar. Quizá no sea solo el dinero, sino el control: la tienda, las decisiones, la seguridad de que nada se te escape. Detrás de tanto “por si acaso” puede haber un miedo que ha crecido con cada crisis. Soltar no significa regalar la tienda ni ser imprudente; puede empezar por confiar en tu hija, darle una oportunidad a Daniel y buscar con la señora Carmen una forma justa de ayudarla. A veces la tristeza que sentimos es la del joven rico: la de saber lo que Dios nos pide y no atrevernos todavía.
¿Qué es lo que más te cuesta soltar, y qué te dice esa dificultad sobre quién manda en tu corazón?
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Orar Oratio
Padre, gracias por la tienda que me permitiste levantar, por haberme sostenido en tantas crisis, por mi hija, por mi sobrino y por el pan que nunca nos ha faltado. Reconozco que me he aferrado al dinero y al control más que a ti, y que el miedo me ha cerrado el corazón. Muéstrame qué esperas de mí y qué debo soltar. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame valor para confiar, generosidad para compartir con justicia y disciplina para dejar de revisarlo todo como si dependiera solo de mí. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que te mira como Jesús miró a aquel joven: con amor, no con reproche. No tienes nada que proteger delante de él. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a abrir las manos.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que te cuesta soltar?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué seguridad, control o posesión necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégala de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llamaré a Daniel para ofrecerle trabajo en el depósito, y durante una semana dejaré que mi hija maneje las ventas por internet sin revisarle nada. También buscaré a la señora Carmen para acordar con ella unas cuotas que pueda pagar”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 12:13-21. La vida no consiste en la abundancia de los bienes que se poseen.
«Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15) - Lucas 19:1-10. Zaqueo se encuentra con Jesús y abre sus manos con alegría.
«Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.» (Lucas 19:8) - 1 Timoteo 6:17-19. Poner la esperanza en Dios y no en las riquezas; ser dadivosos.
«Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen;» (1 Timoteo 6:18)
Esta oración se lee los días: 8 de octubre.