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Amigos que cargan a otro hasta Jesús
El paralítico y sus cuatro amigos
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Marcos 2:1-12 RV1909
Tienes cuarenta y nueve años y manejas un taxi de noche en Valparaíso, subiendo y bajando cerros hasta las cuatro de la mañana. Con Rodrigo, el Pato, el Flaco y Mauricio son amigos desde el liceo en el cerro Cordillera. Rodrigo perdió su trabajo en el puerto hace un año, su señora se fue con los niños y desde entonces toma todos los días. Ya no contesta los mensajes. Anoche lo viste dormido en una banca de la plaza Echaurren y, como llevabas pasajeros, seguiste de largo. En el grupo de WhatsApp todos escriben “pobre Rodrigo, hay que hacer algo”, pero nadie hace nada, y tú tampoco. Te dices que no es asunto tuyo, que él tiene que querer, que bastante tienes con tus propias deudas. Pero esta noche no olvidas su cara.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por los pasajeros que llevé con bien, por mi casa y por los amigos que me diste desde joven. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a Rodrigo, su soledad, su dolor y su enfermedad. Perdóname por las veces que preferí mirar hacia otro lado. Hágase tu voluntad y no la mía. Dame un corazón dispuesto a cargar mi parte, humildad para pedirles ayuda a mis amigos y constancia para no rendirme aunque él tarde en responder. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Y ENTRÓ otra vez en Capernaum después de algunos días, y se oyó que estaba en casa. 2Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabían ni aun á la puerta; y les predicaba la palabra. 3Entonces vinieron á él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro. 4Y como no podían llegar á él á causa del gentío, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 5Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones, 7Decían: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? 8Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban así dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones? 9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, ó decirle: Levántate, y toma tu lecho y anda? 10Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico): 11A ti te digo: Levántate, y toma tu lecho, y vete á tu casa. 12Entonces él se levantó luego, y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.
Marcos 2:1-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús está en una casa de Capernaum, y la gente se amontona hasta la puerta para escucharlo. Entonces llegan cuatro hombres cargando a un amigo paralítico en una camilla: «Entonces vinieron á él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro.» No pueden entrar, pero no se rinden. Los techos de aquellas casas eran planos, hechos de vigas, ramas y barro, y se subía a ellos por una escalera exterior: «Y como no podían llegar á él á causa del gentío, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.» Imagina el polvo, el esfuerzo, la vergüenza de interrumpir. Y entonces dice Marcos: «Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.»
Esto revela algo de Dios: valora la fe que se convierte en manos que cargan. Jesús vio la fe “de ellos”, de los amigos, y respondió a su esfuerzo. También revela que Dios mira a la persona entera: antes de hablar de las piernas del hombre, Jesús le habló de su corazón y lo llamó “hijo”. Pero hay que leer con honestidad: la historia no promete que, si cargamos a un amigo, él cambiará de inmediato. Los amigos no podían sanarlo; solo podían llevarlo hasta Jesús. Lo demás estaba en manos de Dios y en la respuesta del propio enfermo, que tuvo que levantarse y tomar su lecho.
Jesús mismo vino a buscar a los que se habían alejado: «Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.» (Lucas 19:10). No esperó a que la gente llegara sola; salió a su encuentro, no para servirles a su gusto, sino para salvarlos. Y a nosotros nos toca no dar por perdido a nadie.
Tu parte es dejar de esperar a que otro empiece. Uno solo no puede cargar una camilla, pero cuatro sí. Puedes llamar al Pato, al Flaco y a Mauricio y organizarse para buscar a Rodrigo, escucharlo sin sermones y acompañarlo a pedir ayuda: el consultorio, un programa de tratamiento para el alcohol o un grupo de Alcohólicos Anónimos. La adicción es una enfermedad que necesita ayuda profesional, y buscarla no es falta de fe. No puedes obligarlo; él tiene que decidir. Pero sí puedes hacer que no esté solo cuando decida.
¿A quién conoces que no puede llegar solo hasta Jesús, y qué parte de la camilla te toca cargar?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mis amigos de toda la vida, por el taxi que me da el sustento, por mi familia y por la vida de Rodrigo, aunque hoy esté tan herido. Tú sabes cuánto me dolió verlo en esa banca y seguir de largo. Muéstrame qué esperas de mí; si lo tienes a bien, dale a Rodrigo la fuerza para pedir ayuda y levantarse, y si no es ahora, danos paciencia para no soltarlo. Dame valor para dar el primer paso, sabiduría para acompañarlo sin juzgarlo y disciplina para no quedarme solo en palabras. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que también está en esa plaza, junto a Rodrigo, aunque él no lo sepa. Pon delante de Dios su nombre y su rostro, sin decir mucho. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio cómo amar a tu amigo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de acompañar a los que están caídos?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué excusa, miedo o comodidad necesitas poner en las manos de Dios para poder ayudar? Entrégala de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana llamaré uno por uno al Pato, al Flaco y a Mauricio para buscar juntos a Rodrigo este fin de semana. Le llevaremos algo de comer, lo escucharemos sin sermones y le ofreceremos acompañarlo al consultorio o a una reunión de Alcohólicos Anónimos”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 15:3-7. El pastor deja las noventa y nueve y va a buscar a la oveja perdida.
«¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?» (Lucas 15:4) - Gálatas 6:1-5. Sobrellevar los unos las cargas de los otros, con mansedumbre.
«Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.» (Gálatas 6:2) - Eclesiastés 4:9-12. Si uno cae, su compañero lo levanta; ¡ay del solo!
«Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.» (Eclesiastés 4:10)
Esta oración se lee los días: 10 de octubre.