Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

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Dios presente en el lugar donde huyo y no lo esperaba

Génesis 28:15: he aquí, yo soy contigo

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Génesis 28:10-17 RV1909

Tienes veinticuatro años, naciste en Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca, y hace dos años vives en Buenos Aires. Tus papás tienen un almacén y te mandaron a estudiar ingeniería a Córdoba con mucho sacrificio. Dejaste la carrera en segundo año y seguiste cobrando la plata que te enviaban, inventando exámenes que nunca diste. Cuando se enteraron, tu papá te dijo cosas muy duras y tú te fuiste sin despedirte. Ahora trabajas en un call center del microcentro, atendiendo reclamos de una compañía de teléfonos: ocho horas de gente enojada con auriculares puestos. Alquilas una pieza en una pensión de Constitución. Tu mamá te manda audios que no escuchas por vergüenza. Sientes que Dios se quedó allá, en la iglesia del pueblo, y que aquí ya no tiene nada que ver contigo.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por la salud, por la comida y por la cama en la que voy a dormir. Me quedo en silencio delante de ti… Pensé que estabas lejos, y estabas aquí. Reconozco que huí porque me daba vergüenza mirar a mis papás. Pongo en tus manos esa conversación pendiente y mi futuro. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame la valentía de dejar de esconderme y la constancia de reparar lo que dañé. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    10Y salió Jacob de Beer-seba, y fué á Harán; 11Y encontró con un lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto: y tomó de las piedras de aquel paraje y puso á su cabecera, y acostóse en aquel lugar. 12Y soñó, y he aquí una escala que estaba apoyada en tierra, y su cabeza tocaba en el cielo: y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. 13Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré á ti y á tu simiente. 14Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al aquilón, y al mediodía; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. 15Y he aquí, yo soy contigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y te volveré á esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho. 16Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. 17Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

    Génesis 28:10-17 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jacob salió de su casa huyendo. Había engañado a su padre Isaac, ciego y anciano, para quedarse con la bendición que le correspondía a su hermano Esaú, y Esaú había jurado matarlo. Su madre lo mandó lejos, a la casa de su tío en Harán. La primera noche lo sorprendió en un lugar cualquiera, sin techo ni familia: «Y encontró con un lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto: y tomó de las piedras de aquel paraje y puso á su cabecera, y acostóse en aquel lugar.» Una piedra por almohada: así de solo estaba el que lo había arruinado todo.

    Y allí, donde menos lo esperaba, Dios se le reveló en un sueño: una escalera que unía la tierra con el cielo, y una promesa que no dependía de lo bien que se hubiera portado: «Y he aquí, yo soy contigo, y te guardaré por donde quiera que fueres, y te volveré á esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.» Esto revela algo de Dios: no se queda encerrado en un templo ni en un pueblo; está presente aun en el camino del que huye. Pero no es una promesa mágica: Jacob igual tuvo que trabajar duro, enfrentar sus engaños y, años después, volver a mirar a su hermano a la cara. La presencia de Dios no borra las consecuencias; acompaña mientras las enfrentamos. Por eso Jacob despertó diciendo: «Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.»

    Jesús retomó esta imagen de la escalera cuando habló con Natanael: «Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.» (Juan 1:51). El cielo no está cerrado para ti, ni siquiera en una pieza de pensión, ni siquiera después de lo que hiciste.

    Tu parte es dejar de huir. Dios está en Constitución y en ese call center tanto como en Tilcara. Él no te pide que vuelvas mañana mismo al pueblo, pero sí que digas la verdad: escuchar los audios de tu mamá, pedir perdón por los engaños, ofrecer devolver con tu trabajo lo que puedas. Y mientras tanto, cada persona enojada que te llama también es tu prójimo; atenderla con paciencia puede ser tu manera de empezar de nuevo.

    ¿De qué estás huyendo, y qué te diría Dios si estuviera en este mismo lugar donde estás?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por este trabajo que me permite pagar la pieza y comer, por la ciudad que me recibió y por mis papás, que me dieron todo lo que tenían. Reconozco que les mentí y que huí de las consecuencias. Gracias porque tú no te quedaste allá y estás aquí conmigo. Muéstrame qué esperas de mí y dame valor para decir la verdad y humildad para pedir perdón. Si lo tienes a bien, restaura mi relación con mi familia; y si tarda, ayúdame a hacer mi parte. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en esta pieza, con el ruido de la calle y los auriculares todavía colgando del cuello. Este lugar también puede ser casa de Dios. Que el Espíritu de Dios te despierte, como a Jacob, a su presencia que estaba aquí y tú no lo sabías.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su presencia en el lugar donde vives y trabajas?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué vergüenza, mentira o miedo a enfrentar a tu familia necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche escucharé todos los audios de mi mamá. El sábado la llamaré para contarle la verdad completa, le pediré perdón a ella y a mi papá, y les diré cuánto puedo devolverles cada mes de lo que gasté. En el trabajo, atenderé con paciencia a cada cliente enojado, como quisiera que me trataran a mí”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Salmo 139:7-12. No hay lugar adonde pueda huir de la presencia de Dios.
    «¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia?» (Salmo 139:7)
  • Lucas 15:17-24. El hijo que se fue vuelve en sí, regresa a su padre y es recibido con un abrazo.
    «Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.» (Lucas 15:20)
  • Génesis 33:1-4. Años después, Jacob y Esaú se reconcilian llorando.
    «Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.» (Génesis 33:4)
  • Juan 1:47-51. Jesús le habla a Natanael del cielo abierto.
    «Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.» (Juan 1:51)

Esta oración se lee los días: 20 de agosto.

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