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Soltar el peso que me estorba
Hebreos 12:1: corramos con paciencia la carrera
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Hebreos 12:1-3 RV1909
Tienes cuarenta y cuatro años y manejas un camión de carga entre Santiago y Calama por la Ruta 5. Pasas semanas lejos de tu esposa y tus dos hijas, durmiendo en la cabina en estaciones de servicio del desierto. En esas noches largas empezó un hábito que nadie conoce: videos en el celular que sabes que no te hacen bien, hasta la madrugada. Al otro día manejas con sueño y con vergüenza. Ya le has prometido a Dios varias veces que no volverá a pasar, y has vuelto a caer. El domingo, en la iglesia de tu población en Puente Alto, el pastor habló de “correr la carrera” y tú pensaste que ya quedaste fuera de ella. Esta noche, estacionado cerca de Antofagasta, el celular está en el asiento y te preguntas si vale la pena seguir intentándolo.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día de camino, por llegar con bien hasta aquí, por el pan de hoy y por mi familia. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he cargado un peso que me roba el sueño, la paz y la limpieza del corazón, y que muchas veces quise soltarlo solo con promesas. Esta noche no quiero esconderme de ti. Si lo tienes a bien, pon a mi lado a alguien que me acompañe en esta lucha, y dame disciplina para tomar decisiones concretas en mis noches. Ayúdame a correr con paciencia, mirando a Jesús. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta, 2Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios. 3Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando.
Hebreos 12:1-3 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
La carta a los Hebreos fue escrita a creyentes cansados, que después de años de fe estaban tentados a abandonar. En el capítulo 11 el autor les recuerda a hombres y mujeres que creyeron a Dios en medio de grandes dificultades, y luego saca la conclusión: «Por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,» La imagen es la de una carrera en el estadio. La “nube de testigos” son los que ya corrieron antes, como una tribuna que anima. Y los corredores se quitaban todo lo que estorbaba: ropa pesada, cualquier cosa que se enredara en los pies. “Con paciencia” significa con perseverancia: no es una carrera corta, sino de resistencia.
Esto revela algo de Dios: la carrera “nos es propuesta”, es él quien la pone delante, y no descalifica al que cae. Pero tampoco hace magia: soltar el peso es una decisión que me toca a mí, y casi nunca se logra a escondidas. «El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.» (Proverbios 28:13). Confesar y apartarse van juntos: decir la verdad delante de Dios y de alguien de confianza, y tomar decisiones concretas para no volver al mismo lugar.
El texto dice dónde poner los ojos: «Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.» Y añade: «Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando.» Mirar a Jesús es mirar a quien no humilla al que cae. A una mujer a la que todos querían condenar le dijo: «Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.» (Juan 8:11). Perdón y camino nuevo, juntos.
Tu parte tiene pasos concretos: decidir qué hacer con el celular en las noches de viaje, poner filtros, hablar con tu esposa antes de dormir y contarle a un hermano de confianza lo que te pasa, para que te acompañe. Si sientes que ya no puedes controlarlo, buscar a un psicólogo no es falta de fe: es parte del cuidado de Dios. Tu esposa y tus hijas merecen un esposo y un padre libre, y tú también.
¿Cuál es el peso que se te enreda en los pies y qué paso concreto te toca para soltarlo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el trabajo que sostiene a mi familia, por cada viaje en que me has guardado en la carretera y por mi esposa y mis hijas, que me esperan en casa. Tú conoces el hábito que me avergüenza y las veces que te he prometido dejarlo. No quiero esconderlo más. Muéstrame qué debo cambiar en mis noches y dame humildad para pedir ayuda, valor para hablar con alguien de confianza y disciplina para alejarme de lo que me hace caer. Que se haga tu voluntad en mí. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está aquí, en esta cabina, en medio del desierto, y que no te mira con desprecio. No necesitas fingir delante de él. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a poner los ojos en Jesús y no en tus caídas.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el peso que llevas y sobre la carrera que todavía tienes por delante?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué hábito, qué vergüenza o qué excusa necesitas soltar en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana llamaré a Mauricio, el hermano de la iglesia en quien confío, le contaré lo que me pasa y le pediré que cada semana me pregunte cómo voy. En las noches de viaje dejaré el celular en la guantera después de hablar con mi esposa y mis hijas”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- 1 Corintios 9:24-27. Correr para obtener el premio: el que lucha, de todo se abstiene.
«Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, á la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.» (1 Corintios 9:25) - Lucas 22:31-34. Jesús ora por Pedro antes de su caída y le encarga, una vez vuelto, fortalecer a sus hermanos.
«Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos.» (Lucas 22:32) - Hebreos 12:12-13. Alzar las manos caídas y enderezar los pasos, para que lo cojo sea sanado.
«Y haced derechos pasos á vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino, antes sea sanado.» (Hebreos 12:13)
Esta oración se lee los días: 13 de julio.