Oración de la Noche

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El ayuno que suelta cargas y comparte el pan

Isaías 58: el ayuno que yo escogí

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Isaías 58:6-11 RV1909

Tienes treinta y tres años y eres recepcionista en un hotel de Puerto Plata, República Dominicana. Hace tres semanas empezaste a ayunar los miércoles: no comes nada hasta la noche y oras para que te den el puesto de supervisor de recepción, que queda libre en marzo. En el mismo hotel trabaja Jean-Pierre, un muchacho haitiano que lava platos en la cocina. Sabes que duerme en un cuarto alquilado sin ventana, que manda casi todo lo que gana a su familia y que muchos días no almuerza. Hace poco un compañero se burló de su acento y tú te reíste con los demás. Ayer, en pleno ayuno, lo viste sentado detrás de la cocina, sin nada que comer, y seguiste de largo repasando en tu cabeza las respuestas para la entrevista.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por la comida que tuve en la noche, por mi trabajo y por cada huésped que atendí. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he buscado tu favor para mí y he pasado de largo junto a quien tenía hambre. Pongo en tus manos mi ambición y mi indiferencia. No quiero un ayuno que solo me sirva a mí. Muéstrame qué esperas de mí y dame un corazón dispuesto a compartir el pan y a defender al que es despreciado. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    6¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 7¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne? 8Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; é irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. 9Entonces invocarás, y oirte ha Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad; 10Y si derramares tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el medio día; 11Y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías hartará tu alma, y engordará tus huesos; y serás como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

    Isaías 58:6-11 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Isaías 58 está dirigido a un pueblo muy religioso que ayunaba con frecuencia y se quejaba de que Dios no le hacía caso: «¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno halláis lo que queréis, y todos demandáis vuestras haciendas.» Es decir: el mismo día del ayuno seguían buscando su propio negocio y exigiendo a sus trabajadores. Ayunar, para ellos, era afligirse, agachar la cabeza y vestirse de saco y ceniza, señales de dolor y humillación. Dios pregunta: «¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que encorve su cabeza como junco, y haga cama de saco y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable á Jehová?» Y responde: «¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo?» «¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?» “No te escondas de tu carne” quiere decir: no te desentiendas de tu prójimo, que es de tu misma carne y sangre.

    Esto revela algo de Dios: no se impresiona con una abstinencia que gira alrededor de mí. El ayuno no es una manera de presionar a Dios para conseguir un puesto. Y las promesas que siguen (“nacerá tu luz como el alba”, “Jehová te pastoreará siempre”) no son un negocio en el que doy pan y recibo un ascenso; describen la vida de quien camina con Dios: su luz, su guía y su presencia, aun en tiempos de sequía.

    Jesús enseñó a ayunar sin buscar ser visto: «Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.» (Mateo 6:18). Y dijo que, al final, Dios mirará otra cosa: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;» (Mateo 25:35). “Huésped” aquí es el forastero, el que viene de otra tierra. Y añadió: «Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.» (Mateo 25:40).

    Tu parte no es dejar de ayunar, sino cambiarle el rumbo. Que el almuerzo que no comes llegue a quien no tiene almuerzo. Que tu ayuno te lleve a pedirle perdón a Jean-Pierre por haberte reído y a no callar la próxima vez que alguien se burle. Que lo conozcas por su nombre y su historia, sin esperar nada a cambio. Y que el puesto de supervisor quede en las manos de Dios, mientras tú te preparas bien y haces tu trabajo con honestidad.

    ¿Tu ayuno te acerca a Dios y al que tiene hambre, o solo a lo que tú quieres conseguir?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi trabajo en el hotel, por el pan que nunca me ha faltado, por mi familia y por la oportunidad de crecer. Reconozco que he ayunado pensando en mí y que me he reído de quien sufre a mi lado. Muéstrame qué esperas de mí. Si lo tienes a bien, dame ese puesto; y si no, dame paz para seguir sirviendo donde estoy. Dame valor para pedirle perdón a Jean-Pierre, generosidad para compartir lo que tengo y disciplina para que mi ayuno sea para ti y para mi prójimo. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que estaba ayer detrás de la cocina del hotel, junto a un muchacho que no tenía qué comer. Él te ve en lo secreto. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio a quién quiere que compartas tu pan.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre el sentido de tu ayuno y de tu fe?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué ambición, qué deseo de quedar bien o qué indiferencia necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El próximo miércoles le llevaré a Jean-Pierre el almuerzo que no voy a comer y me sentaré con él a preguntarle por su familia. Le pediré perdón por haberme reído de su acento, y si alguien vuelve a burlarse, diré con respeto que eso no está bien. Y dejaré en manos de Dios el puesto de supervisor, sin dejar de prepararme bien para la entrevista”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 6:16-18. Jesús enseña a ayunar en lo secreto, para el Padre y no para ser vistos.
    «Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.» (Mateo 6:18)
  • Lucas 3:10-14. Juan el Bautista enseña a compartir la ropa y la comida con quien no tiene.
    «Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.» (Lucas 3:11)
  • Santiago 2:14-17. Una fe que dice “id en paz” sin dar lo necesario no aprovecha.
    «Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?» (Santiago 2:16)
  • Levítico 19:33-34. Amar al extranjero como a uno mismo, porque también Israel fue extranjero.
    «Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.» (Levítico 19:34)

Esta oración se lee los días: 24 de septiembre.

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