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La duda no me descalifica
Jesús camina sobre el mar: ¿por qué dudaste?
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Mateo 14:22-33 RV1909
Tienes treinta y seis años y eres veterinario. Hace dos años dejaste un buen puesto en una estancia grande para abrir tu propia clínica en Villa Hayes, en el Chaco paraguayo. Oraste mucho, sentiste que Dios te pedía servir a los pequeños productores y diste el paso. Al principio todo iba bien, pero este año la creciente del río Paraguay inundó los campos, los productores perdieron animales y ya no pueden pagarte. Debes tres meses del local y tu esposa volvió a trabajar de noche. En el grupo de la iglesia tú eras el que animaba a otros a confiar; ahora no vas porque te da vergüenza admitir que dudas de haber escuchado bien a Dios. Anoche, atendiendo el parto de una vaca bajo la lluvia, te sorprendiste pensando: “¿Y si me equivoqué en todo?”.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por el techo que nos cubre, por el ternero que nació anoche y por mi familia, que me sostiene. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mis dudas, mi cansancio y mi miedo a haberme equivocado. Pongo en tus manos la clínica, nuestras deudas y nuestro futuro; que se haga tu voluntad y no la mía. Ayúdame a no quitar la mirada de Jesús, que extiende su mano, y dame valor para dar el siguiente paso con honestidad. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
22Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de él á la otra parte del lago, entre tanto que él despedía á las gentes. 23Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, á orar: y como fué la tarde del día, estaba allí solo. 24Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario. 25Mas á la cuarta vela de la noche, Jesús fué á ellos andando sobre la mar. 26Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo. 27Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo. 28Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas. 29Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir á Jesús. 30Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame. 31Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? 32Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento. 33Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.
Mateo 14:22-33 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús acababa de alimentar a una multitud. Después mandó a sus discípulos cruzar el lago y él subió solo al monte a orar. En medio del lago les tocó viento contrario. Jesús llegó a la cuarta vela de la noche: las “velas” eran los turnos de guardia, y la cuarta era la última, de madrugada. Habían pasado la noche entera remando contra el viento, y estaban allí por obedecer: Jesús mismo los había mandado a cruzar. Obedecer no les garantizó aguas tranquilas. Cuando lo vieron caminar sobre el agua, gritaron de miedo, y él les habló: «Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo.» Pedro le pidió ir hacia él, Jesús le dijo “Ven”, y Pedro bajó del barco.
Entonces pasó lo que nos pasa a todos: «Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.» Y la respuesta: «Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» Fíjate en el orden: primero la mano, después la pregunta. “Luego” quiere decir enseguida. La pregunta de Jesús no lo descalifica ni lo aparta; lo invita a mirar de nuevo hacia él. Esto revela algo de Dios: no nos abandona cuando dudamos. Y corrige una lectura mágica de esta historia: la fe no es la garantía de que nada saldrá mal si crees lo suficiente; Pedro fue el único que se atrevió a salir del barco, y aun así se hundió. La fe se ve también en a quién clamas cuando te hundes.
Jesús recibió muchas veces una fe imperfecta. Un padre desesperado le dijo con honestidad: «Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.» (Marcos 9:24). Y Jesús no lo rechazó: lo ayudó.
Tu parte es dejar de esconder tu duda y llevarla a la luz. Vuelve a tu grupo y cuenta con sinceridad cómo estás; quizá otros necesitan ver una fe que duda y sigue buscando, más que una fe que todo lo sabe. Revisa la situación de la clínica con sabiduría: siéntate con tu esposa, busca un contador, conversa con los productores sobre planes de pago. Haber sentido el llamado no te exime de decidir con prudencia, y cambiar de rumbo, si llega a hacer falta, no significa que Dios te falló. Y recuerda que los productores que no pueden pagarte también están hundiéndose; ellos son tu prójimo en esta creciente.
¿Qué viento estás mirando tanto que has dejado de ver la mano que Jesús te extiende?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi profesión, por los animales que me has permitido cuidar, por los productores que confiaron en mí y por mi esposa, que se ha sacrificado tanto. Tú sabes que dudo, que tengo miedo y que me da vergüenza reconocerlo. Si lo tienes a bien que la clínica siga, muéstrame cómo; y si debo cambiar de rumbo, dame humildad para aceptarlo sin sentir que fallé. Dame luz para decidir con sabiduría, valor para ser honesto con mis hermanos y disciplina para no dejar de buscarte. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en medio del viento contrario, y que Jesús extiende su mano aun cuando dudas. No tienes que fingir una fe que no sientes. Que el Espíritu de Dios te ayude a fijar de nuevo la mirada en él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus dudas?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué duda, vergüenza o miedo al fracaso necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “El jueves volveré al grupo de la iglesia, les contaré con sinceridad cómo estoy y les pediré que oren conmigo. Me sentaré con mi esposa y con un contador para revisar los números de la clínica y decidir juntos. Y el sábado visitaré a don Ramón, que perdió casi todo su ganado en la creciente, para ver cómo puedo ayudarle, aunque no pueda pagarme”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 9:20-24. Un padre confiesa su fe y su incredulidad, y Jesús lo ayuda.
«Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.» (Marcos 9:24) - Juan 20:24-29. Jesús se presenta en medio de los discípulos y responde a la duda de Tomás.
«Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.» (Juan 20:27) - Mateo 11:2-6. Juan el Bautista, desde la cárcel, también hizo su pregunta.
«Diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?» (Mateo 11:3) - Salmo 73:21-26. Aun en la amargura y la confusión, Dios sostiene de la mano.
«Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.» (Salmo 73:23)
Esta oración se lee los días: 1 de julio.