Oración de la Noche

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Huir de la tentación sexual y ser fiel cuando nadie mira

José y la tentación: ¿cómo haría yo este grande mal?

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Génesis 39:6-12 RV1909

Tienes treinta y ocho años y eres operario en una fábrica de envases en Rancagua; trabajas en el turno de noche. Llevas doce años casado y tienes dos hijos. Hace tres meses tu esposa está en Curicó cuidando a su mamá, que tuvo un accidente cerebrovascular, y vas a verlas los fines de semana. En la fábrica, una compañera del área de control de calidad empezó a buscarte en los descansos: conversaciones largas, risas, mensajes en la madrugada que empiezan con “¿estás despierto?”. Al principio te hizo bien sentirte escuchado. Ahora los mensajes son más atrevidos, y ayer te dijo que su departamento queda de camino a tu casa. No ha pasado nada, pero guardaste su número con otro nombre y borras el chat antes de dormir. Esta noche, en la pausa de las tres, el celular vibra otra vez.

Oración de la noche

Señor, gracias por este turno que termina, por el sueldo que sostiene a mi familia y por el amor de mi esposa, que tantas veces no he valorado. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he jugado con fuego y que me he engañado diciendo que no pasa nada. Pongo en tus manos mi soledad y mi deseo. Ayúdame a ser fiel cuando nadie mira, a huir a tiempo y a cuidar mi matrimonio con hechos. No se haga mi voluntad, sino la tuya. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    6Y dejó todo lo que tenía en mano de José; ni con él sabía de nada más que del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia. 7Y aconteció después de esto, que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. 8Y él no quiso, y dijo á la mujer de su señor: He aquí que mi señor no sabe conmigo lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene: 9No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino á ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? 10Y fué que hablando ella á José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella, 11Aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí en casa: 12Y asiólo ella por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces dejóla él su ropa en las manos, y huyó, y salióse fuera.

    Génesis 39:6-12 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    José había sido vendido como esclavo por sus propios hermanos y llevado a Egipto. Allí, en casa de Potifar, un oficial del faraón, se ganó la confianza de su amo hasta el punto de quedar a cargo de todo. Lejos de su familia, joven y solo, la tentación llegó sin aviso: «Y aconteció después de esto, que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.» Nadie lo habría sabido. Pero José ve más allá del momento: «No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino á ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?» Para él, la fidelidad no era solo cuestión de que lo descubrieran; era asunto de su relación con Dios.

    El relato muestra que la tentación no siempre es un solo golpe; a veces insiste cada día: «Y fué que hablando ella á José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,» José no se queda a discutir con la tentación ni confía en su fuerza; cuando llega el momento, corre: «Y asiólo ella por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces dejóla él su ropa en las manos, y huyó, y salióse fuera.» Y fíjate en lo que sigue: por ser fiel, José terminó acusado injustamente y en la cárcel. Ser fiel no garantiza que todo salga bien. Pero el texto repite que “Jehová fué con José” (Génesis 39:2 y 21). Dios no promete un camino sin costo; promete su compañía.

    Jesús conocía la fragilidad humana y dijo a sus discípulos en Getsemaní: «Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.» (Mateo 26:41). Velar es estar atento a los primeros pasos, no solo al último.

    Tu parte es reconocer que ya estás caminando hacia la puerta. Guardar el número con otro nombre y borrar el chat son señales de que tu conciencia ya sabe. Huir, hoy, significa cosas concretas: dejar de contestar esos mensajes, poner un límite claro y respetuoso, pedir otro horario de descanso y contarle a un amigo de confianza o a tu pastor lo que está pasando. Y, sobre todo, volver tu corazón hacia tu esposa, que también está cansada y sola, cuidando a su madre.

    ¿Qué pequeñas decisiones te están acercando a una puerta que no quieres cruzar?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi esposa, por mis hijos, por mi trabajo en la fábrica y por la salud que me permite trabajar de noche. Tú sabes que me siento solo y que he dejado crecer algo que no está bien. Reconozco que guardé secretos y me acerqué al peligro. Muéstrame qué debo cortar hoy mismo, dame valor para poner límites y disciplina para huir de lo que me aleja de ti y de mi familia. Que se haga tu voluntad en mi matrimonio. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en la pausa de la madrugada, entre el ruido de las máquinas. Él te conoce y no te rechaza; te llama a la luz. Que el Espíritu de Dios te dé, en este silencio, la claridad para ver el camino de salida.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu fidelidad cuando nadie te ve?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deseo, secreto o necesidad de ser escuchado necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche le escribiré a mi compañera, con respeto, que no voy a seguir con esas conversaciones, y borraré su número. Mañana le contaré a un amigo de la iglesia lo que pasó para que me acompañe. El sábado llevaré a mi esposa a tomar once, solos, y le preguntaré cómo está ella de verdad”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 5:27-30. Jesús enseña que la fidelidad empieza en el corazón y en la mirada.
    «Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.» (Mateo 5:28)
  • 1 Corintios 10:12-13. Dios es fiel y con la tentación da también la salida.
    «No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.» (1 Corintios 10:13)
  • Proverbios 5:15-21. Alegrarse con la mujer de la juventud; Dios ve todos nuestros caminos.
    «Sea bendito tu manantial; y alégrate con la mujer de tu mocedad.» (Proverbios 5:18)
  • 2 Timoteo 2:20-22. Huir de los deseos y seguir la justicia con los que invocan al Señor.
    «Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón.» (2 Timoteo 2:22)

Esta oración se lee los días: 21 de agosto.

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