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No condenar al otro
Juan 8:7: el que de vosotros esté sin pecado
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Juan 8:1-11 RV1909
Tienes treinta y siete años y eres cajero en un supermercado de Heredia, Costa Rica. Esta semana se supo que Yorleny, la compañera de la caja tres, tenía una relación con el subgerente, que es casado. La esposa de él llegó al supermercado gritando y alguien grabó el video. Ahora circula en el grupo de los empleados con stickers y burlas. Tú lo reenviaste a tus primos y escribiste: “Diay, ¿qué esperaban de esa?”. En la iglesia hasta comentaste que “gente así no debería trabajar donde van familias”. Yorleny tiene un hijo de cuatro años, y hoy, cuando pasó con los ojos hinchados, nadie la saludó. Tampoco tú. Lo que no le cuentas a nadie es que hace años tú también le fuiste infiel a tu novia, y esta noche ese recuerdo no te deja tranquilo.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el pan que gané honradamente y por la paciencia que has tenido conmigo durante toda mi vida. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces el pecado de Yorleny y conoces el mío. No quiero esconderme detrás del chisme ni de la apariencia. Si lo tienes a bien, dale consuelo a ella y a su hijo, y a mí dame un corazón que sepa ver al otro con tus ojos. Ayúdame a soltar las piedras y a caminar en lo que me pides. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Y JESÚS se fué al monte de las Olivas. 2Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él: y sentado él, los enseñaba. 3Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio, 4Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando; 5Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices? 6Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo. 7Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero. 8Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra. 9Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? 11Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.
Juan 8:1-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús enseñaba en el templo muy de mañana cuando los escribas y los fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio y la pusieron “en medio”, a la vista de todos. Del hombre no se dice nada. A ellos no les importaba la mujer; la usaban como trampa: «Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo.» Jesús no respondió con un discurso, sino con una frase que obligó a cada uno a mirar hacia adentro: «Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.» Hoy las piedras no siempre son piedras: pueden ser un video reenviado, un sticker o un comentario en la iglesia.
«Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.» “Redargüidos” quiere decir que su propia conciencia los acusó. Esto revela algo de Dios: solo él es el juez justo, y su justicia no se parece al chisme. Pero Jesús tampoco dice que el pecado no importe. Al final le habla a la mujer con misericordia y con verdad: «Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.» No la aplasta ni aplaude lo que hizo: le abre un camino nuevo.
En otra ocasión Jesús enseñó: «No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.» (Lucas 6:37). No juzgar no es llamar bueno a lo malo; es dejarle a Dios el lugar de juez y no convertirnos en verdugos de nadie.
Esta noche la frase de Jesús te mira a ti. No te toca resolver la vida de Yorleny ni defender lo que hizo; te toca soltar la piedra. Eso significa borrar lo que reenviaste, dejar de alimentar el chisme y saludarla mañana como a una persona, no como a un escándalo. Tu propio pasado no está para hundirte en la culpa, sino para recordarte que tú también has necesitado misericordia. Llévalo a Dios con honestidad: el “vete, y no peques más” también es para ti.
¿Qué piedra tienes en la mano, y qué te recuerda tu propia historia antes de lanzarla?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi trabajo, por mis compañeros y por la misericordia que me has tenido tantas veces sin que yo la merezca. Reconozco que reenvié ese video y hablé con desprecio de Yorleny, olvidando mis propios pecados. Muéstrame lo que hay en mi corazón cuando juzgo, dame humildad para reconocer mi falta delante de otros y valor para tratarla con respeto. Que se haga tu voluntad en su vida y en la mía. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, mirándote con la misma verdad y la misma misericordia con que Jesús miró a aquella mujer. No necesitas defenderte ni acusar a nadie. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio la piedra que debes soltar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de juzgar a los demás?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué juicio, qué chisme o qué culpa escondida necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana borraré el video y los mensajes que reenvié, y les escribiré a mis primos que me equivoqué al compartirlo. En el trabajo saludaré a Yorleny por su nombre y, si se da, le preguntaré cómo está su hijo, sin hacerle preguntas sobre lo que pasó”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 6:37-42. No juzgar ni condenar; sacar primero la viga del propio ojo.
«No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.» (Lucas 6:37) - Lucas 7:36-50. Jesús recibe a una mujer que todos señalaban y corrige al que la juzgaba en silencio.
«Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.» (Lucas 7:47) - Romanos 2:1-4. Quien juzga a otro se condena a sí mismo; la benignidad de Dios lleva al arrepentimiento.
«Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas.» (Romanos 2:1) - Santiago 4:11-12. Uno solo es el juez; no murmurar los unos de los otros.
«Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro?» (Santiago 4:12)
Esta oración se lee los días: 3 de julio.