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La relación que nunca falla
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Filipenses 3:7-11 RV1909
Tienes cincuenta y nueve años y durante veinte fuiste gerente regional de una empresa de bebidas en Barranquilla. Tu celular no paraba: proveedores, concejales, dueños de tiendas, “amigos” que te invitaban a todo. Hace un año te pensionaron y, poco a poco, el teléfono se quedó en silencio. Los que te decían “hermano” ya no contestan; uno te dejó en visto cuando le pediste un favor pequeño. Te duele, pero lo que más te inquieta es otra cosa: te diste cuenta de que tú también te relacionabas así. Mientras cultivabas contactos, dejaste a tu esposa para después, apenas conoces a tus nietos y tu fe se volvió costumbre de domingo. Ahora andas amargado, repitiendo que “nadie es amigo de nadie”.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi casa, por la salud que tengo y por las personas que siguen a mi lado. Gracias porque tú no te vas cuando cambian mis circunstancias. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos la amargura por los que se fueron y el dolor por el tiempo que no le di a mi familia. Hágase tu voluntad. Que conocerte sea mi tesoro, y que desde ahí aprenda a amar sin interés. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
7Pero las cosas que para mí eran ganancias, helas reputado pérdidas por amor de Cristo. 8Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo, 9Y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad á su muerte, 11Si en alguna manera llegase á la resurrección de los muertos.
Filipenses 3:7-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Pablo escribe a los filipenses desde la cárcel. Antes de conocer a Jesús tenía todo lo que en su mundo daba valor y seguridad: buena familia, la mejor formación religiosa, prestigio y una reputación intachable (Filipenses 3:5-6). Era un hombre con nombre y con contactos. Y ahora dice: «Pero las cosas que para mí eran ganancias, helas reputado pérdidas por amor de Cristo.» “Reputar” es considerar, hacer la cuenta. Pablo rehízo el balance de su vida y descubrió que lo que tenía en la columna de ganancias no le daba lo que más necesitaba.
Luego lo dice con más fuerza: «Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo,» El “conocimiento” del que habla no es saber datos, sino conocer a alguien en una relación personal. Esto revela algo de Dios: él no es una herramienta para conseguir otras cosas, sino el tesoro mismo. Y es una relación que no se acaba con un cargo ni con una pensión. Muchos nos buscan mientras les servimos; Dios no necesita nada de nosotros y siempre está allí, también cuando no tenemos nada que ofrecerle, y su promesa sigue en pie: «Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.» (Hebreos 13:5). Pero hay que tener cuidado: no nos acercamos a Dios porque nos “sirva” más que los otros contactos, ni para que nos devuelva lo que perdimos, sino porque él es Dios, y conocerlo es el bien más grande.
Jesús lo explicó con una parábola: «Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.» (Mateo 13:44). El hombre no vende todo por obligación, sino “de gozo”. Quien encuentra a Dios no siente que perdió algo, sino que por fin halló lo que buscaba.
Tu parte no es quedarte en la amargura ni en el juicio contra los que se fueron. El silencio del teléfono puede ser una invitación: volver a Dios no como a otro contacto, sino como a tu Padre, y buscarlo en la oración y en su Palabra por quien él es. Y desde ahí, aprender a relacionarte de otra manera: pasar tiempo con tu esposa sin nada que ganar, conocer a tus nietos, buscar a algún antiguo compañero que también esté solo. Si la tristeza se vuelve profunda y no te deja levantarte, habla con tu médico: dejar de trabajar después de tantos años afecta a muchas personas. Lo que perdiste no era tan valioso como pensabas; lo que todavía tienes, sí.
¿Es Dios para ti el tesoro de tu vida, o una relación más en tu lista?
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Orar Oratio
Señor, gracias por los años de trabajo que me diste, por mi pensión, por mi esposa, que sigue a mi lado, y por mis hijos y mis nietos. Tú sabes cuánto me ha dolido el silencio de los que creía amigos, y que yo mismo traté a muchos como contactos. Me pongo en tus manos; hágase tu voluntad en esta nueva etapa. Ayúdame a conocerte por quien eres, dame humildad para reconocer mis errores y disciplina para cuidar con amor a los que tengo cerca. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en el silencio de ese teléfono que ya no suena. Él no se ha ido ni te ha dejado en visto. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a disfrutar de su compañía, sin pedirle nada.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que de verdad vale en tu vida?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué amargura, qué nostalgia del poder o qué deseo de recuperar lo perdido necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana empezaré el día leyendo un pasaje y quedándome un rato en silencio con Dios, sin pedirle nada. Esta semana invitaré a mi esposa a caminar por el malecón, llevaré a mis nietos a comer helado y llamaré a Rafael, mi antiguo compañero, que también está pensionado y vive solo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 13:44-46. El reino de los cielos es un tesoro que se compra con gozo.
«Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.» (Mateo 13:44) - Salmo 73:23-26. Fuera de Dios, nada deseo en la tierra.
«¿a quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.» (Salmo 73:25) - Hebreos 13:5-6. Dios no desampara ni deja a los suyos.
«Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.» (Hebreos 13:5)
Esta oración se lee los días: 29 de marzo.