Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

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Dónde está mi corazón: lo que hago con mi dinero y mi tiempo

Mateo 6:21: donde estuviere vuestro tesoro

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Mateo 6:19-24 RV1909

Tienes treinta y seis años y eres mecánica de motos: tienes tu taller en un barrio de Encarnación, cerca de la costanera. Aprendiste el oficio con tu papá y hoy los motociclistas del barrio te buscan porque eres honesta y rápida. Crías sola a tu hija Abril, de once años. Desde hace dos años ahorras para comprar el terreno de al lado y agrandar el taller, y para eso trabajas de siete de la mañana a nueve de la noche, todos los días. No fuiste al acto del Día del Niño, donde Abril bailó, porque tenías tres motos para entregar. Tu mamá está enferma en Hohenau y le mandas plata, pero hace meses que no la visitas. Anoche Abril te dijo, sin mirarte: “Vos solo pensás en la plata, mamá”. Revisaste la libreta de ahorros y no pudiste dormir.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de trabajo, por las motos que pude arreglar, por la salud de mis manos y por la sinceridad de mi hija, aunque me haya dolido. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego el ahorro, el terreno que sueño y el miedo a que nos falte. Que se haga tu voluntad y no la mía. Enséñame a tenerte a ti como mi tesoro, a mirar con ojos generosos y a darles a Abril y a mi mamá el tiempo que les debo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    19No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan; 20Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan: 21Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón. 22La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso: 23Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas? 24Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón.

    Mateo 6:19-24 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús sigue enseñando en el Sermón del Monte. En su tiempo la riqueza se guardaba en ropa fina, que se comía la polilla; en metales, que se oxidaban; y en casas de paredes de barro, que los ladrones atravesaban cavando. Por eso dice: «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;» «Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:» Y da la razón: «Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.» Jesús no dice que el corazón está donde decimos que está, sino que el corazón se va detrás de lo que atesoramos: de lo que hacemos con el dinero y con el tiempo.

    Luego habla del ojo: «La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:» En el modo de hablar de la época, el “ojo bueno” era la mirada generosa y el “ojo malo” la mirada tacaña o envidiosa. Y termina: «Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón.» “Mammón” era una palabra aramea para la riqueza, y Jesús la presenta como un amo que exige obediencia. Esto revela algo de Dios: no desprecia el trabajo ni el ahorro, que la Biblia valora, pero no acepta compartir el trono. La pregunta no es si tienes dinero, sino quién manda: si el dinero es una herramienta o se ha vuelto tu señor. Dios quiere ser tu tesoro, y ofrece lo que ningún ladrón se lleva: su compañía, el amor que das, el tiempo vivido con los tuyos.

    Jesús lo dijo sin rodeos: «Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?» (Mateo 16:26). Se puede ganar el terreno de al lado y perder, mientras tanto, la infancia de una hija.

    Tu parte no es abandonar el sueño del taller, sino ponerlo en su lugar. Puedes cerrar un día completo a la semana, fijar una hora para terminar, revisar si la meta de ahorro es realista y aceptar que tal vez tarde un poco más. Pídele perdón a Abril y escúchala sin defenderte. Visita a tu mamá: tu presencia vale más que el giro. Y practica el ojo generoso: quizá hay una muchacha del barrio a quien puedas enseñarle el oficio, como tu papá te lo enseñó a ti. Lo que das sin esperar nada es un tesoro que no se oxida.

    Si miras tu agenda y tu libreta de ahorros, ¿dónde dirían que está tu corazón?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mis manos y por el oficio que aprendí de mi papá, por los clientes que confían en mí, por mi hija Abril, por la vida de mi mamá y por lo que he podido ahorrar. Reconozco que el trabajo y la plata se volvieron mi señor y que les he quitado tiempo a mi hija y a mi mamá. Muéstrame qué esperas de mí. Si lo tienes a bien, permíteme agrandar el taller algún día; pero antes, dame sabiduría para ordenar mis horas, valor para descansar y un corazón que te tenga a ti como su tesoro. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en el silencio de la casa, junto al cuarto donde duerme Abril. Él no mide tu valor por lo que tienes guardado. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio dónde está tu corazón.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu tesoro y tu manera de usar el tiempo?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a que falte, qué meta o qué afán necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Desde esta semana cerraré el taller un día completo. Le pediré perdón a Abril y la llevaré a visitar a su abuela en Hohenau, y le ofreceré a Lorena, la muchacha de la esquina que busca trabajo, enseñarle el oficio dos tardes por semana”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 12:32-34. Bolsas que no envejecen: el tesoro que nadie puede robar.
    «Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.» (Lucas 12:34)
  • Eclesiastés 4:6-8. El que trabaja sin descanso y nunca se pregunta para quién trabaja.
    «Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.» (Eclesiastés 4:8)
  • Proverbios 23:4-5. No afanarse por ser rico: las riquezas vuelan como águila.
    «No trabajes por ser rico; pon coto á tu prudencia.» (Proverbios 23:4)
  • 1 Timoteo 6:17-19. Ser ricos en buenas obras, dadivosos y prontos a compartir.
    «Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen;» (1 Timoteo 6:18)

Esta oración se lee los días: 3 de octubre.

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