Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

Oración de la Noche › Archivo › Mefi-boset: tú comerás siempre pan á mi mesa

Bondad con el olvidado y con la persona con discapacidad

Mefi-boset: tú comerás siempre pan á mi mesa

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: 2 Samuel 9:1-7 RV1909

Tienes cuarenta y seis años y eres concejal en la alcaldía de Choluteca, en el sur de Honduras. Esta mañana, en la sesión de la corporación, pidió la palabra Ernesto, un muchacho de veinticuatro años que quedó en silla de ruedas después de un accidente de moto. Pidió una rampa en la entrada del mercado y otra en el centro de salud, porque su mamá tiene que cargarlo para subir las gradas. Ernesto es hijo de don Rubén, el hombre que hace ocho años regó mentiras sobre ti y casi te hace perder el negocio. Don Rubén murió el año pasado. La comisión de obras está a tu cargo, y todos voltearon a verte. Dijiste que el caso “se iba a estudiar”, y sabes muy bien que esa frase es la manera elegante de engavetar una solicitud.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el trabajo que me permite servir a mi gente y por la paciencia que has tenido conmigo cuando yo también estaba lejos de ti. Me quedo en silencio delante de ti… Te presento a Ernesto y a su mamá, y te presento también el rencor que guardé tantos años. Si lo tienes a bien, abre el camino para que esas rampas se construyan; y si encuentro obstáculos, dame paciencia para insistir sin rendirme. Ayúdame a entender qué debo cambiar en mí y dame disciplina para hacer misericordia aunque mi orgullo se resista. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y DIJO David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, á quien haga yo misericordia por amor de Jonathán? 2Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual como llamaron que viniese á David, el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 3Y el rey dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, á quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aun ha quedado un hijo de Jonathán, lisiado de los pies. 4Entonces el rey le dijo: ¿Y ése dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Machîr hijo de Amiel, en Lodebar. 5Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machîr hijo de Amiel, de Lodebar. 6Y venido Mephi-boseth, hijo de Jonathán hijo de Saúl, á David, postróse sobre su rostro, é hizo reverencia. Y dijo David: Mephi-boseth. Y él respondió: He aquí tu siervo. 7Y díjole David: No tengas temor, porque yo á la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan á mi mesa.

    2 Samuel 9:1-7 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Cuando David por fin se sentó en el trono, la casa de Saúl, el rey que lo había perseguido durante años, estaba derrotada y escondida. En aquel tiempo un rey nuevo solía eliminar a los descendientes del anterior. David hace lo contrario y pregunta: «Y DIJO David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, á quien haga yo misericordia por amor de Jonathán?» Jonatán, el hijo de Saúl, había sido su amigo del alma, y David no olvidó la promesa que le hizo. Le cuentan que queda un hijo de Jonatán, Mefi-boset, que se quedó cojo de niño cuando su nodriza huyó con él al saber la muerte de su padre (2 Samuel 4:4). Vivía en Lodebar, un pueblo apartado, lejos del palacio y lejos de todos. Era un hombre olvidado, con discapacidad y con el apellido equivocado.

    Fíjate en cómo nombra David esta bondad: «Y el rey dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, á quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aun ha quedado un hijo de Jonathán, lisiado de los pies.» Es “misericordia de Dios”, es decir, la misma bondad que Dios tiene, que no se fija en lo que la persona merece ni en lo que le puede devolver. Mefi-boset llega con miedo y se postra, porque espera un castigo. Y David le dice: «Y díjole David: No tengas temor, porque yo á la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan á mi mesa.» No le da una limosna de lejos: le devuelve lo suyo y le da un lugar fijo en su mesa, como a uno de sus hijos. Así es la gracia de Dios: al que se siente escondido en Lodebar le tiene un lugar en su mesa; le toca acercarse y sentarse.

    Jesús enseñó esa misma mesa abierta: «Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;» (Lucas 14:13). Él no invitaba según la conveniencia ni según los rencores, sino según la necesidad.

    Tu parte esta noche es mirar con honestidad por qué “se va a estudiar” la rampa. Ernesto no tiene la culpa de lo que hizo su papá, y su mamá no debería cargar con tu herida. Lo que don Rubén te hizo fue injusto y duele, pero no define quién eres tú: tu valor viene de Dios, no de lo que dijeron de ti. Tienes en las manos la posibilidad de hacer “misericordia de Dios” con la familia de quien te dañó. Eso no se decide en el discurso de la próxima sesión, sino en una visita, en un presupuesto y en una obra terminada.

    ¿A quién estás dejando en Lodebar por una herida que todavía no has entregado a Dios?

  3. Orar Oratio

    Señor, te doy gracias por el servicio que me has confiado en este municipio, por mi salud, por mis piernas que me llevan a donde quiero y por la valentía de Ernesto al pedir lo que necesita. Tú sabes cuánto me dolió lo que hizo su padre, y reconozco que esta mañana dejé que ese rencor hablara por mí. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Muéstrame qué esperas de mí con esta familia, y dame valor y disciplina para tratarlos con tu misericordia y no con mi memoria herida. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Dios te encontró a ti también cuando estabas lejos, y te dio lugar en su mesa sin pedirte cuentas. En este silencio, deja que el Espíritu de Dios te muestre a quién necesitas sentar a la mesa.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la misericordia que no se fija en apellidos ni en conveniencias?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué rencor contra don Rubén, o contra quien te dañó, necesitas poner en las manos de Dios para que no decida por ti? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana iré a la casa de Ernesto con el ingeniero de la alcaldía, mediremos juntos las gradas del mercado y del centro de salud, y en la próxima sesión presentaré el presupuesto de las dos rampas. Le preguntaré también a su mamá qué otra cosa necesitan”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 14:16-24. La gran cena: el señor manda llamar a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.
    «Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.» (Lucas 14:21)
  • 1 Samuel 20:12-17. El pacto de Jonatán con David, que explica por qué David buscó a Mefi-boset.
    «No quitarás perpetuamente tu misericordia de mi casa. Cuando desarraigare Jehová uno por uno los enemigos de David de la tierra, aun á Jonathán quite de su casa, si te faltare.» (1 Samuel 20:15)
  • Santiago 2:1-5. La fe en Jesús no hace acepción de personas.
    «Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesucristo glorioso en acepción de personas.» (Santiago 2:1)
  • Proverbios 19:15-17. El que da al pobre presta a Jehová.
    «A Jehová empresta el que da al pobre, y él le dará su paga.» (Proverbios 19:17)

Esta oración se lee los días: 6 de septiembre.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.