Oración de la Noche

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Confesar a Dios y reparar el daño al prójimo

Oración para pedir perdón a Dios: si confesamos nuestros pecados

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: 1 Juan 1:5-10 RV1909

Trabajas como ayudante de cocina en un hotel de Punta Cana. Hace dos semanas dejaste mal cerrada la puerta del cuarto frío al terminar tu turno, y en la mañana se habían dañado varias cajas de mariscos. Cuando el chef preguntó quién había cerrado, dijiste que había sido Wilmer, tu compañero del turno de la noche. A él lo suspendieron tres días sin sueldo y le dejaron una advertencia por escrito; tiene un bebé de meses y ya andaba corto de plata. Desde entonces oras cada noche: “Perdóname, Señor”, y por un rato te sientes aliviado. Pero en la cocina no eres capaz de mirarlo a los ojos, y él sigue saludándote con una sonrisa, sin saber lo que hiciste.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el trabajo, por el pan y por tu paciencia, que siempre está allí cuando vuelvo a ti. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces lo que hice y conoces mi miedo. No quiero seguir viviendo a escondidas, ni que otro pague por mi falta. Gracias porque eres fiel y justo para perdonar. Dame mañana valor para hablar con verdad y un corazón dispuesto a reparar. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    5Y este es el mensaje que oímos de él, y os anunciamos: Que Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas. 6Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad; 7Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. 10Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos á él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

    1 Juan 1:5-10 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Juan escribe como un padre a sus hijos, y empieza por el centro de todo: «Y este es el mensaje que oímos de él, y os anunciamos: Que Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas.» En la Biblia, la luz es la verdad, lo que se muestra tal como es; las tinieblas son lo que se esconde. Luego Juan señala tres engaños que empiezan igual, “si dijéremos”: decir que tenemos comunión con Dios mientras vivimos a escondidas, decir que no tenemos pecado y decir que no hemos pecado. «Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.»

    Esto revela algo de Dios: no nos pide que finjamos ser buenos, sino que salgamos a la luz. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.» Confesar es llamar al pecado por su nombre, sin rodeos, delante de Dios. Y él es fiel: cumple su palabra. Pero fíjate en lo que Juan dice antes: «Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.» Andar en luz no es solo un asunto entre Dios y yo; también restaura la relación con los demás. Una confesión que deja a otro cargando con mi culpa todavía tiene un rincón en tinieblas.

    Cuando Jesús entró en la casa de Zaqueo, el jefe de los cobradores de impuestos, el encuentro con él lo llevó a mirar a quienes había dañado: «Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.» (Lucas 19:8). Nadie se lo exigió; brotó de un corazón que había sido recibido.

    Tu oración de cada noche es sincera, pero está incompleta mientras Wilmer pague por lo que tú hiciste. Confesar a Dios te prepara para lo que sigue: decirle la verdad al chef, pedir que se corrija la sanción y pedirle perdón a Wilmer mirándolo a los ojos. Quizá también te toque reponerle los días de sueldo que perdió. Puede que haya consecuencias para ti; aceptarlas es parte de andar en luz. El perdón de Dios no es un calmante para la conciencia: es la fuerza para hacer lo correcto.

    ¿Hay alguien que todavía esté cargando con las consecuencias de algo que tú hiciste?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi trabajo, por la comida que preparo y que llega a mi mesa, y por Wilmer, que me ha tratado bien aunque yo le fallé. Te confieso que dejé mal cerrado el cuarto frío y que lo culpé a él para salvarme. Muéstrame qué esperas de mí, y dame valor para decir la verdad aunque me cueste, y humildad para reparar lo que le hice perder. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios es luz y que está presente aquí. Delante de él no hay nada que esconder, y su mirada no es para avergonzarte sino para restaurarte. Que el Espíritu de Dios te dé valor para salir a la luz.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la confesión y sobre el daño que necesitas reparar?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a perder tu trabajo, tu imagen o la confianza de otros necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, antes de empezar el turno, hablaré con el chef y le diré que fui yo quien dejó mal cerrado el cuarto frío. Luego le pediré perdón a Wilmer y le devolveré, poco a poco si es necesario, lo que perdió por mi culpa”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 19:1-10. Zaqueo, después de recibir a Jesús, repara el daño que hizo.
    «Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.» (Lucas 19:8)
  • 1 Juan 2:1-2. Si alguno peca, tenemos abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo.
    «Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo;» (1 Juan 2:1)
  • Juan 3:19-21. El que obra verdad viene a la luz.
    «Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.» (Juan 3:21)
  • Salmo 32:1-5. Callar el pecado consume por dentro; confesarlo trae perdón.
    «Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.» (Salmo 32:3)

Esta oración se lee los días: 17 de febrero.

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