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Amar a la distancia
Oración por los hijos que están lejos: volverán de la tierra del enemigo
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Jeremías 31:15-20 RV1909
Tu hijo de veintiocho años se fue a España hace tres años. Allá trabaja en construcción entre semana y en un restaurante los sábados; se casó y hace seis meses nació tu primera nieta, a la que solo conoces por videollamada. Tienes cincuenta y nueve años y vives en Cuenca. Él te manda dinero cada mes, y con eso pagas tus medicinas. En cada llamada lo ves más cansado, y tú terminas reclamándole que ya no ora ni va a la iglesia; él cuelga rápido. A veces te dices que debiste impedirle que se fuera, y al mismo tiempo agradeces el dinero que llega; esa contradicción te da vergüenza. En tu cuadra vive una familia venezolana que vende arepas en la esquina. Pasas junto a ellos todos los días y nunca les has preguntado cómo están.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por la voz de mi hijo, por mi nieta que crece sana y por las personas que lo acompañan allá donde está. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a mi hijo, a su esposa y a la niña; guárdalos del mal. Si lo tienes a bien, permítenos volver a abrazarnos; y si no es pronto, dame paz para esperar y sabiduría para amarlo de lejos. Ayúdame a ser para otros migrantes el prójimo que quisiera para mi hijo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
15Así ha dicho Jehová: Voz fué oída en Ramá, llanto y lloro amargo: Rachêl que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. 16Así ha dicho Jehová: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas; porque salario hay para tu obra, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo. 17Esperanza también hay para tu fin, dice Jehová, y los hijos volverán á su término. 18Escuchando, he oído á Ephraim que se lamentaba: Azotásteme, y fuí castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios. 19Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí, herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades. 20¿No es Ephraim hijo precioso para mí? ¿no es niño delicioso? pues desde que hablé de él, heme acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él: apiadado, tendré de él misericordia, dice Jehová.
Jeremías 31:15-20 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jeremías escribe a un pueblo al que le habían arrancado a sus hijos: muchos jóvenes habían sido llevados cautivos a Babilonia. El profeta imagina en Ramá, por donde pasaban los desterrados, a Raquel, la madre de las tribus, llorando: «Así ha dicho Jehová: Voz fué oída en Ramá, llanto y lloro amargo: Rachêl que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.» Entonces Dios le habla a esa madre: «Así ha dicho Jehová: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas; porque salario hay para tu obra, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.» «Esperanza también hay para tu fin, dice Jehová, y los hijos volverán á su término.»
Para Israel, la “tierra del enemigo” era Babilonia. El país donde vive tu hijo no es tu enemigo: allí trabaja, formó su hogar y quizá alguien lo trata con bondad. Lo que sí puede ser enemigo es la soledad, el cansancio, el riesgo de perder sus raíces. Esto revela algo de Dios: no regaña las lágrimas de una madre; las toma en serio. “Salario hay para tu obra”: nada de lo que hiciste por amor se pierde. La promesa del regreso se cumplió para el pueblo después de muchos años; no es una garantía de que tu hijo volverá a vivir contigo, pero sí la certeza de que Dios no lo olvida. Más adelante dice de Efraín, su hijo descarriado, que se acuerda de él “constantemente” y que sus entrañas se conmueven por él (versículo 20).
Antes de separarse de sus discípulos, Jesús oró por ellos: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.» (Juan 17:15). Es una buena manera de orar por un hijo lejano: no tanto que Dios lo saque de donde está, sino que lo guarde allí.
Amar a la distancia también se aprende. Tu parte es que tus llamadas lleven bendición y no reproches: preguntar por su trabajo, su esposa y la niña, y decirle que estás orgullosa de él; tu fe le hablará más por tu ternura que por tus reclamos. Recibir su ayuda con gratitud no es vergonzoso. Si la tristeza no te deja, compártela con alguien de confianza. Y mira tu cuadra: lo que quisieras que alguien hiciera por tu hijo allá, puedes hacerlo tú por esa familia aquí. Jesús enseñó que lo que hacemos por el forastero, lo hacemos por él (Mateo 25:35).
¿Tus llamadas le llevan a tu hijo reproches o bendición?
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Orar Oratio
Padre, gracias por la vida de mi hijo, por su esfuerzo, por el trabajo que tiene, por su esposa y por mi nieta, aunque todavía no la haya tenido en mis brazos. Gracias por la ayuda que nos envía. Tú sabes cuánto lo extraño y cuánto me preocupa. No te pido que lo quites de donde está, sino que lo guardes del mal. Ayúdame a amarlo con ternura y sin reclamos, y dame ojos para ver al extranjero que tengo cerca. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa, y también al otro lado del mar, donde tu hijo duerme o trabaja. Para él no hay distancia. Que el Espíritu de Dios te consuele y te enseñe a amar sin retener.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera de amar a tu hijo a la distancia?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, culpa o deseo de tenerlo cerca necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “En la próxima llamada no le reclamaré nada a mi hijo: le preguntaré por su trabajo y por la niña, y le diré que estoy orgullosa de él y que lo bendigo. Esta semana le compraré arepas a la familia venezolana de la esquina y les preguntaré cómo están”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 17:9-15. Jesús ora por los suyos que se quedan en el mundo: que el Padre los guarde del mal.
«No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.» (Juan 17:15) - Salmo 139:7-10. Aun en el extremo del mar, la mano de Dios guía y sostiene.
«Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.» (Salmo 139:10) - Deuteronomio 10:17-19. Dios ama al extranjero y pide a su pueblo que también lo ame.
«Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.» (Deuteronomio 10:19) - Mateo 25:34-40. Lo que hacemos por el forastero, lo hacemos por Jesús.
«Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;» (Mateo 25:35)
Esta oración se lee los días: 3 de diciembre.