Oración de la Noche

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Libertad de verdad

Oración por un hijo con vicios: si el Hijo os libertare

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Juan 8:31-36 RV1909

Hace un año descubriste que tu hijo de diecinueve años fuma marihuana, y ahora sospechas que es algo más fuerte. Han desaparecido cosas de la casa, miente con facilidad, duerme de día y se pone agresivo cuando le preguntas. Tu esposo dice que hay que sacarlo de la casa; tú le sigues dando plata “para el bus”, aunque sabes en qué la gasta. Has orado mil veces “Señor, libéralo”, has hecho ayunos y cadenas, y él sigue igual. Una noche lo escuchaste llorar en su cuarto y no supiste si entrar.

Oración de la noche

Padre, gracias por mi hijo y por cada día que todavía está con nosotros; gracias por mi esposo y por quienes nos acompañan en esta lucha. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he tratado de salvarlo a mi manera y que a veces mi miedo le ha hecho daño. Dame sabiduría para amarlo con verdad, valor para sostener los límites y paz para esperar. Si lo tienes a bien, lleva a mi hijo a la libertad verdadera. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    31Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará. 33Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres? 34Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado. 35Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre. 36Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

    Juan 8:31-36 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús habló estas palabras a personas que decían creer en él: «Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;» «Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.» Ellos se ofendieron y dijeron que nunca habían sido esclavos de nadie. Jesús les mostró que la esclavitud más profunda es la de adentro: «Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.» Y añadió: «Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.»

    Esto revela algo de Dios: ofrece una libertad verdadera, que no es solo dejar una sustancia, sino ser libre por dentro. Pero esa libertad camina de la mano de la verdad, y no se impone: Dios no fuerza a nadie, tampoco a tu hijo. Por eso la oración no es un botón para cambiarlo desde afuera, ni una manera de pasarle a Dios lo que nos toca. Es un acto de confianza y de rendición, y una invitación a revisar nuestra propia parte.

    Aquí viene lo difícil: la verdad también te libera a ti. Darle dinero que usa para consumir no es amor, aunque se sienta así; puede alimentar su esclavitud. Amarlo es ponerse de acuerdo con tu esposo, fijar límites claros, buscar ayuda profesional para él y para ustedes (grupos de apoyo para familias, centros de tratamiento serios) y mantener abierta la puerta del afecto sin financiar la adicción. Jesús nunca dejó de amar a nadie, y nunca llamó bueno a lo que destruye. Permanecer en su palabra también es tu camino.

    ¿Qué verdad sobre tu hijo, y sobre tu propia manera de actuar, te cuesta mirar de frente?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por la vida de mi hijo, por el niño que fue y por todo lo bueno que sigue habiendo en él, aunque hoy esté atado. Gracias porque nunca dejas de amarlo. Muéstrame en qué me estoy equivocando, dame valor para poner límites con amor y humildad para buscar ayuda. Si lo tienes a bien, llévalo a la libertad verdadera, y enséñame a esperar en tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en tu casa, también en el cuarto de tu hijo, aunque allí haya oscuridad. Él lo ama más que tú. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio la verdad que hace libres.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la libertad verdadera, para tu hijo y para ti?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo, culpa o deseo de controlar a tu hijo necesitas poner en las manos de Dios? Es posible que tengas que entregarlo de nuevo mañana; eso también es fe.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Hablaré con mi esposo para acordar límites claros, dejaré de darle dinero sin control y buscaremos esta semana un grupo de apoyo para familias”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 15:11-20. El hijo menor vuelve en sí en medio de su miseria; el padre no lo retuvo a la fuerza.
    «Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!» (Lucas 15:17)
  • Romanos 6:15-23. Somos siervos de aquello a lo que nos entregamos.
    «¿No sabéis que á quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecer le, sois siervos de aquel á quien obedecéis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?» (Romanos 6:16)
  • Proverbios 3:11-12. Dios corrige al que ama, como un padre a su hijo.
    «Porque al que ama castiga, como el padre al hijo á quien quiere.» (Proverbios 3:12)
  • Gálatas 6:1-2. Restaurar al que cayó con mansedumbre, mirándose a sí mismo.
    «Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.» (Gálatas 6:1)

Esta oración se lee los días: 11 de enero.

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