Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

Oración de la Noche › Archivo › Padre nuestro explicación: perdónanos como nosotros perdonamos

La oración que me compromete a perdonar al que me debe

Padre nuestro explicación: perdónanos como nosotros perdonamos

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Mateo 6:9-15 RV1909

Tienes cincuenta y tres años y desde hace veinte vendes frutas en la plaza de Paloquemao, en Bogotá. Llegas a las cuatro de la mañana, acomodas los guacales de mango y granadilla y, antes de abrir, repites el Padre nuestro, como te enseñó tu mamá. Hace ocho meses Hernán, tu vecino de puesto y compadre, te pidió mercancía fiada para surtir un restaurante: un millón ochocientos mil pesos. Te pagó la primera cuota, se pasó a otra plaza y dejó de contestarte. Desde entonces le cuentas la historia a todo el que llega, le dices “ladrón” delante de los clientes y le prohibiste a tu hijo saludar a la familia de él. Esta mañana, orando, te atoraste en una frase: “como también nosotros perdonamos á nuestros deudores”. Se te hizo un nudo en la garganta y no pudiste terminar.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por la salud para madrugar a la plaza, por el pan que hay en mi mesa, por mi hijo y por la paciencia con que me has perdonado tantas veces. Hoy no pude terminar la oración que me enseñó mi mamá, y creo que tú querías que me detuviera ahí. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes que la deuda de Hernán me duele y que me siento engañado. Pongo esa plata y esa amistad en tus manos; si lo tienes a bien, que él pueda pagar y que volvamos a hablarnos, y si no, dame la libertad de no vivir amarrado a ese rencor. Ayúdame a ver mis propias deudas contigo y con otros, y dame disciplina para hablar bien de él y valor para buscarlo. Perdóname como yo perdono, y enséñame a perdonar de verdad. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    9Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11Danos hoy nuestro pan cotidiano. 12Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. 13Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. 14Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial. 15Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

    Mateo 6:9-15 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús enseñó el Padre nuestro a gente sencilla que sabía muy bien lo que era deber: campesinos endeudados, pescadores, pequeños comerciantes. En su idioma, el pecado se llamaba también “deuda”: lo que le quedo debiendo a Dios y a los demás. Por eso Mateo escribe: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.» Y Lucas, al recoger la misma oración, lo dice así: «Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos á todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo.» (Lucas 11:4). Fíjate en la palabra “como”: es la única petición del Padre nuestro que me compromete a hacer algo. Al decirla, le pido a Dios que me trate como yo trato al que me debe.

    Jesús mismo explica esta frase apenas termina la oración: «Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.» «Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.» No es un negocio en el que compro el perdón de Dios perdonando a otros. Es que el perdón es como el agua: si lo recibo, tiene que correr. Un corazón cerrado al perdón tampoco sabe recibirlo. Esto revela a un Dios que perdona primero y en grande, y que espera que su perdón se note en la manera en que trato a los demás. Y conviene decirlo con claridad: perdonar no es fingir que no pasó, ni decir que robar está bien, ni renunciar a buscar un acuerdo justo o a cobrar por las vías correctas. Perdonar es renunciar a la venganza, al odio y a cobrar con la lengua.

    Jesús vivió lo que enseñó. Clavado en la cruz, cuando le habían quitado todo, oró: «Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.» (Lucas 23:34). No esperó a que le pidieran perdón ni a que le devolvieran lo suyo.

    Tu parte tiene varios pasos. El primero es dejar de cobrarle a Hernán con tu boca: no más “ladrón” delante de los clientes ni historias en la plaza, porque eso también es una deuda que vas acumulando. El segundo es orar por él por nombre, aunque te cueste. El tercero es buscarlo con calma y proponerle un acuerdo de pago que pueda cumplir; y si de verdad no puede, preguntarle a Dios qué parte estás dispuesto a soltar. Tu hijo está aprendiendo de ti cómo se trata al que falla. Quizá lo que más necesita ver no es que recuperes la plata, sino que puedas terminar el Padre nuestro sin que se te atore.

    Si Dios te perdonara de la misma manera en que tú estás tratando a quien te debe, ¿cómo te perdonaría?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi puesto en la plaza, por los clientes de cada día, por mi familia y por todo lo que me has perdonado sin cobrarme. Tú sabes cuánto me dolió lo de Hernán y la plata que perdí. Reconozco que he hablado mal de él y que he dejado crecer el rencor. Muéstrame qué esperas de mí; si lo tienes a bien, que podamos llegar a un acuerdo justo, y si no, dame un corazón que suelte la venganza. Dame valor para buscarlo y disciplina para cuidar mi lengua. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que también ve a Hernán esta noche, dondequiera que esté. Delante de él tú también eres un deudor perdonado. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a soltar lo que ya no puedes cobrar con odio.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la relación entre el perdón que recibes y el perdón que das?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué deuda, rencor o deseo de venganza necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, cuando alguien me pregunte por Hernán, no diré nada malo de él. Esta semana le mandaré un mensaje con calma para proponerle pagar en cuotas pequeñas, sin insultos ni amenazas, y le diré a mi hijo que puede saludar a su familia. Antes de abrir el puesto oraré por Hernán por su nombre”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 7:40-48. El acreedor que perdona a dos deudores: al que se perdona poco, poco ama.
    «Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.» (Lucas 7:47)
  • Lucas 17:1-4. Perdonar al hermano que se vuelve a ti, aunque sea siete veces al día.
    «Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale.» (Lucas 17:4)
  • Lucas 23:33-34. Jesús ora por los que lo crucifican.
    «Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.» (Lucas 23:34)
  • Romanos 13:7-10. No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros.
    «No debáis á nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley.» (Romanos 13:8)

Esta oración se lee los días: 14 de abril.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.