Oración de la Noche

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Poder comer: un acto de gratitud

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Deuteronomio 8:7-11 RV1909

Tienes cuarenta y dos años y un taller de motos en La Ceiba, Honduras. Siempre has comido a la carrera: una baleada de pie junto al banco de trabajo, el almuerzo frente al celular, un refresco grande para aguantar la tarde. En la casa te quejas si los frijoles están simples o si se repite la sopa. Hace un mes a tu papá le encontraron un cáncer en la garganta, y ahora se alimenta por una sonda. Esta tarde, en el hospital, viste que le llevaban la bandeja al señor de la cama de al lado, y tu papá la siguió con los ojos. Te dijo bajito: “Lo que daría por una sopa de caracol de tu mamá”. Volviste a la casa, te sentaste a la mesa y no pudiste tragar el primer bocado sin llorar.

Oración de la noche

Padre, gracias por la comida de hoy, por la mesa compartida y por el cuerpo que me permite disfrutarla. Gracias por los médicos y enfermeras que cuidan a mi papá. Me quedo en silencio delante de ti… Perdona mis quejas y mi prisa. Pongo en tus manos la salud de mi papá y la mía; que se haga tu voluntad. Enséñame a recibir cada bocado como un regalo, a no desperdiciar y a tener ojos para los que no tienen qué comer. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    7Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes; 8Tierra de trigo y cebada, y de vides, é higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel; 9Tierra en la cual no comerás el pan con escasez, no te faltará nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortarás metal. 10Y comerás y te hartarás, y bendecirás á Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. 11Guárdate, que no te olvides de Jehová tu Dios, para no observar sus mandamientos, y sus derechos, y sus estatutos, que yo te ordeno hoy:

    Deuteronomio 8:7-11 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Moisés habla al pueblo de Israel antes de entrar en la tierra prometida. Durante cuarenta años habían comido maná en el desierto, día a día, sin poder guardar. Ahora les describe lo que viene: «Tierra de trigo y cebada, y de vides, é higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel;» Y les da una instrucción para cuando estén en la abundancia: «Y comerás y te hartarás, y bendecirás á Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.» “Bendecir” aquí es reconocer al que da, agradecerle. E inmediatamente, en el versículo 11, viene la advertencia: cuidarse de no olvidar a Jehová ni sus mandamientos. El peligro que ve Moisés no es el hambre, sino la abundancia que olvida.

    Esto revela algo de Dios: cada alimento es un regalo suyo, y él se goza en que lo disfrutemos. Pero hay tantas enfermedades y condiciones que no permiten a una persona comer, y tantos hogares donde no hay qué poner en la mesa, que poder comer debería ser siempre un acto de gratitud. Pablo lo dijo así: «Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, haced lo todo á gloria de Dios.» (1 Corintios 10:31). Comer para la gloria de Dios no es solo orar antes del plato; es comer con atención y sin quejas, agradecer a quien cocinó, no desperdiciar y cuidar el cuerpo que Dios nos dio: disfrutar con responsabilidad, sin glotonería y sin culpa.

    Jesús daba gracias antes de repartir el pan. Frente a una multitud con hambre, hizo esto: «Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes.» (Mateo 14:19). Y se identificó con los que no tienen: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;» (Mateo 25:35).

    Tu parte empieza en la próxima comida: sentarte, dar gracias, saborear, agradecer a tu esposa en lugar de quejarte, y cuidar lo que comes para cuidar tu salud. Si para ti la comida es una lucha (porque comes para calmar la ansiedad, porque te castigas sin comer o por una enfermedad que no te lo permite), eso no es falta de gratitud: merece cuidado, y buscar la ayuda de un médico, un nutricionista o un psicólogo es parte de cuidar el cuerpo que Dios te dio. Y la gratitud se completa compartiendo: hay alguien cerca, quizá en el mismo hospital, que hoy no tiene qué comer.

    ¿Cuándo fue la última vez que comiste dándote cuenta de que era un regalo?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por el pan de cada día, por la comida que hay en mi mesa, por las manos de mi esposa que la preparan, por los campesinos que la siembran y por poder tragar y saborear, algo que siempre di por sentado. Tú sabes cuánto me duele ver a mi papá sin poder comer. Pongo su vida en tus manos; si lo tienes a bien, dale alivio y fuerzas, y si no, danos sabiduría y paz para acompañarlo. Enséñame a comer con gratitud, dame disciplina para cuidar mi cuerpo y un corazón dispuesto a compartir con quien no tiene. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu mesa, en tu cocina y en la habitación del hospital donde duerme tu papá. Todo lo que te sostiene viene de sus manos. Que el Espíritu de Dios despierte en ti un corazón agradecido.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la comida y la gratitud?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué queja, descuido o costumbre con la comida necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana almorzaré sentado, sin el celular, y daré gracias antes del primer bocado. En la cena le diré a mi esposa que la comida estaba rica y le agradeceré su trabajo. Cuando vaya al hospital le llevaré un almuerzo a la señora de la cama de al lado, que viene de lejos y casi no come por cuidar a su esposo, y me sentaré con mi papá a contarle cómo estuvo el día”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 14:15-21. Jesús alza los ojos al cielo, bendice el pan y lo reparte a la multitud.
    «Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes.» (Mateo 14:19)
  • Hechos 2:42-47. Los primeros creyentes comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
    «Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,» (Hechos 2:46)
  • Isaías 58:6-10. Partir el pan con el hambriento y no esconderse del necesitado.
    «¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?» (Isaías 58:7)
  • 1 Corintios 10:23-31. Comer y beber para la gloria de Dios.
    «Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, haced lo todo á gloria de Dios.» (1 Corintios 10:31)

Esta oración se lee los días: 6 de abril.

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