Oración de la Noche › Archivo › Proverbios 14:30: la envidia, pudrimiento de huesos
Envidia y comparación en redes
Proverbios 14:30: la envidia, pudrimiento de huesos
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Proverbios 14:29-31 RV1909
Tienes veintiocho años y vives en Quito. Hace tres años abriste una cuenta de recetas: grabas en la cocina de tu departamento en La Floresta, y ya tienes cuarenta mil seguidores. Te iba bien hasta que Valeria, tu compañera de la escuela de gastronomía, publicó un video de fanesca que llegó a dos millones de reproducciones. Ahora tiene contratos con marcas, la entrevistaron en la televisión y la invitan a ferias. Tú revisas su perfil a la una de la mañana, cuentas sus “me gusta” y comparas tus números. La semana pasada le dejaste un comentario: “Esa receta no es la tradicional, le falta respeto a la cocina de las abuelas”. Ya no disfrutas cocinar, te duele el estómago y tu mamá, que ve todos tus videos, te pregunta por qué estás tan seria.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi cocina, por la comida que tengo, por mi familia y por las personas que me siguen y me escriben con cariño. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he medido mi vida con los números de otra y que la envidia me ha robado la alegría. Pongo en tus manos mi trabajo y mis sueños; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame un corazón apacible, humildad para bendecir a quien envidié y disciplina para mirar lo que tú me has dado. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
-
Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
29El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino. 30El corazón apacible es vida de las carnes: mas la envidia, pudrimiento de huesos. 31El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.
Proverbios 14:29-31 RV1909
-
Meditar Meditatio
Reflexión
Proverbios pone dos corazones lado a lado: «El corazón apacible es vida de las carnes: mas la envidia, pudrimiento de huesos.» En la Biblia, los huesos representan lo más hondo y firme de una persona, lo que la sostiene por dentro. La envidia no se queda en un mal pensamiento: corroe desde adentro, quita el sueño, el apetito y la alegría por lo propio. En cambio, el corazón “apacible”, sereno, en paz, da vida incluso al cuerpo. El versículo anterior describe a quien no se deja arrastrar: «El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino.»
Esto revela algo de Dios: él reparte los dones como quiere, y a cada persona le da un camino distinto. La envidia, en el fondo, es una queja contra la manera en que Dios reparte; es creer que lo que le dio a otra me lo quitó a mí. Y el pasaje termina con algo que parece de otro tema: «El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.» No es casualidad. Quien vive mirando hacia arriba, hacia los que tienen más, deja de ver a los que tienen menos. El corazón apacible tiene los ojos libres para mirar al prójimo.
Cuando Pedro, después de escuchar de Jesús cómo sería su propio camino, se volteó y preguntó por el futuro de otro discípulo, Jesús le respondió: «Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á tí? Sígueme tú.» (Juan 21:22). Es una pregunta que pone en su sitio: tu llamado no es el de ella. Tu valor no está en los números de una pantalla, sino en lo que eres ante los ojos de Dios.
Tu parte es dejar de alimentar lo que te pudre por dentro. Puedes dejar de entrar a su perfil, quitar las notificaciones de estadísticas y volver a cocinar por amor a la cocina y a quienes te siguen. Y puedes hacer algo más difícil: borrar el comentario, escribirle a Valeria para felicitarla de verdad y pedirle perdón. La envidia se debilita cuando bendecimos a la persona envidiada. Quizá también descubras que tu mamá, que te ve con tanto orgullo, es un regalo que llevabas tiempo sin mirar.
¿Qué está corroyendo tu alegría por dentro cuando te comparas con otros?
-
Orar Oratio
Señor, gracias por el don de cocinar que me diste, por cada persona que ve mis recetas, por mi mamá que me anima siempre y por el éxito de Valeria, aunque me cueste decirlo. Reconozco que la envidia me ha quitado la paz y que la herí con mis palabras. Muéstrame qué esperas de mí con lo que me has dado; si lo tienes a bien, que mi trabajo crezca, y si no, enséñame a estar en paz. Dame valor para pedirle perdón y disciplina para dejar de compararme. En el nombre de Jesús, amén.
-
Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, lejos de las cifras y de las pantallas, mirándote con el mismo amor de siempre. No tienes que competir por su atención. Que el Espíritu de Dios aquiete tu corazón y lo vuelva apacible.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
-
Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la raíz de tu envidia?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué deseo de ser vista, reconocida o admirada necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana borraré el comentario que le dejé a Valeria y le escribiré para felicitarla y pedirle perdón. Además, cocinaré un almuerzo con mi mamá sin grabarlo, solo para disfrutarlo con ella”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 21:20-23. Pedro pregunta por el camino de otro, y Jesús le responde: Sígueme tú.
«Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á tí? Sígueme tú.» (Juan 21:22) - 1 Samuel 18:6-9. Saúl escucha las alabanzas a David y desde entonces lo mira con envidia.
«Y desde aquel día Saúl miró de través á David.» (1 Samuel 18:9) - Santiago 3:13-18. Donde hay envidia hay perturbación; la sabiduría de lo alto es pacífica.
«Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.» (Santiago 3:16)
Esta oración se lee los días: 8 de agosto.