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El alcohol que promete alivio y esclaviza
Proverbios 23: no mires al vino cuando rojea
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Proverbios 23:29-35 RV1909
Tienes treinta y ocho años y manejas un mototaxi en Pucallpa. Empezó con una cerveza helada en el paradero al terminar la jornada, “para el calor y el cansancio”, con los compañeros de la asociación. Ahora tomas casi todos los días, y debajo del asiento guardas una botella de aguardiente para la mañana, porque te tiemblan las manos hasta el primer trago. El sábado no llegaste a la actuación de tu hija en el colegio; despertaste en el mototaxi, sin la plata del día y sin recordar dónde estuviste. Tu esposa ya no discute; solo te mira con miedo. Cada domingo prometes que desde el lunes lo dejas, y el lunes en la tarde vuelves a buscar el vaso. Te da tanta vergüenza que dejaste de ir a la iglesia.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por haber llegado a casa, por mi familia que todavía me espera y por las personas que pueden ayudarme. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he buscado en el vaso un alivio que me está quitando la vida y la familia. Pongo en tus manos esta lucha y mi vergüenza; no se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame humildad para pedir ayuda, valor para contarlo a quienes me pueden acompañar y constancia para caminar un día a la vez. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
29¿Para quién será el ay? ¿para quién el ay? ¿para quién las rencillas? ¿para quién las quejas? ¿para quién las heridas en balde? ¿para quién lo amoratado de los ojos? 30Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura. 31No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en el vaso: éntrase suavemente; 32Mas al fin como serpiente morderá, y como basilisco dará dolor: 33Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades. 34Y serás como el que yace en medio de la mar, ó como el que está en la punta de un mastelero. 35Y dirás: Hiriéronme, mas no me dolió; azotáronme, mas no lo sentí; cuando despertare, aun lo tornaré á buscar.
Proverbios 23:29-35 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Este pasaje de Proverbios es una de las descripciones más realistas del alcohol en toda la literatura antigua. Empieza con preguntas: «¿Para quién será el ay? ¿para quién el ay? ¿para quién las rencillas? ¿para quién las quejas? ¿para quién las heridas en balde? ¿para quién lo amoratado de los ojos?» Y responde: para quienes se quedan mucho en el vino. Luego describe cómo empieza: «No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en el vaso: éntrase suavemente;» Todo comienza suave, como alivio. Pero el sabio sigue: «Mas al fin como serpiente morderá, y como basilisco dará dolor:» El basilisco era una serpiente venenosa: la mordida no se siente al principio, pero el veneno avanza.
El último versículo retrata lo que hoy llamamos dependencia: «Y dirás: Hiriéronme, mas no me dolió; azotáronme, mas no lo sentí; cuando despertare, aun lo tornaré á buscar.» El texto no te insulta: describe una esclavitud que tú conoces bien. Esto revela algo de Dios: no se sorprende ni se escandaliza de tu lucha, la conoce desde hace siglos y la nombra con claridad porque quiere tu libertad, no tu vergüenza. La dependencia del alcohol es una enfermedad que afecta el cuerpo, la mente y el alma; por eso las promesas de los domingos no alcanzan, y eso no significa que tu fe sea poca.
Cuando criticaron a Jesús por sentarse a comer con personas que los demás despreciaban, respondió: «Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.» (Mateo 9:12). Él no se aleja del que está enfermo; se sienta a su mesa. No tienes que esperar a estar bien para volver a Dios ni a tu iglesia.
Tu parte es dejar de pelear solo. Busca hoy ayuda: un médico, el centro de salud mental de tu comunidad o un grupo de Alcohólicos Anónimos, que se reúne en muchas ciudades y no cobra. Como ya tomas en las mañanas, no lo dejes de golpe sin acompañamiento médico: puede ser peligroso. Cuéntale a tu esposa que vas a pedir ayuda y deja que te acompañe un hermano de confianza. Mientras tanto, no manejes si has tomado. Y busca a tu hija: no con promesas, sino con un paso verdadero.
¿Qué te ha impedido hasta hoy pedir ayuda para tu manera de beber?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vida, que has guardado aun en las noches que no recuerdo; gracias por mi esposa y por mi hija, que siguen a mi lado, y por el trabajo que me da el pan. Tú sabes que el alcohol me tiene atado y que mis promesas no han bastado. No te pido que lo hagas por mí; te pido humildad para reconocer que necesito ayuda, valor para buscarla mañana mismo y disciplina para dar cada paso. Que se haga tu voluntad en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí y que no te mira con desprecio, sino con la misericordia de un Padre que espera. No tienes que esconderte. Que el Espíritu de Dios te dé fuerzas para pedir ayuda y dejarte acompañar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el alcohol en tu vida?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué vergüenza, qué orgullo o qué miedo a que otros sepan necesitas poner en las manos de Dios para poder pedir ayuda?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana iré al centro de salud a contarle al médico cuánto tomo, y buscaré dónde se reúne el grupo de Alcohólicos Anónimos más cercano. Esta noche le diré a mi esposa que voy a pedir ayuda, y el domingo llevaré a mi hija a tomar un helado para pedirle perdón por no haber ido a su actuación”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 9:9-13. Jesús come con los despreciados: el médico vino por los enfermos.
«Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.» (Mateo 9:12) - Efesios 5:15-20. No embriagarse de vino, sino ser llenos del Espíritu y andar como sabios.
«Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;» (Efesios 5:18) - Lucas 21:34-36. Jesús advierte que el corazón no se cargue de embriaguez ni de afanes.
«Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.» (Lucas 21:34) - Romanos 13:11-14. Andar como de día, no en borracheras, y vestirse del Señor Jesucristo.
«Andemos como de día, honestamente: no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pedencias y envidia:» (Romanos 13:13)
Esta oración se lee los días: 10 de agosto.